Contestación a Álvaro Bértolo Martín de Rosales

Por Rafa Sánchez Martínez - Domingo, 7 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

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Aunque escribas a título personal, por tu condición de guarda forestal para el Servicio de Montes del Gobierno de Navarra, a falta de explicaciones oficiales de la administración sobre las talas de bosques en Tudela puedo considerar esta contestación pseudo oficial. Primero me gustaría informar a vuestro departamento, de donde supongo han salido tus datos, que la superficie de bosque eliminada en las planas de Canraso y Santa Ana en Tudela no son 26 hectáreas, superan las 50. De ellas, el 78% tenían una edad estimada entre 25 y 30 años y se corresponden con las ultimas reforestaciones realizadas en los 80 y 90, pero el 16% tenían una antigüedad entre 40 y 50 años, y el 15% restante entre 50 y 65 años. Desde el punto de vista forestal, la intervención realizada en la zona presenta graves deficiencias técnicas, empezando por la elevada y mal resuelta mecanización en terrenos muy sensibles a la erosión (los clareos y sacas se han realizado en la dirección de la pendiente para minimizar costes a costa de aumentar el impacto visual las afecciones desde el punto de vista de la erosión);pasando por la mala elección de la época en la que se ha llevado a cabo (aumentando las afecciones para la fauna y el riesgo de incendios) y terminando, entre otros aspectos, por los daños que han sufrido las cortezas de los árboles no cortados debido a la rapidez por la que se ha pretendido actuar para no superar el periodo de adjudicación.

Todo ello, en pinares con una certificación forestal PEFC que obliga a una gestión sostenible que garantice la persistencia de las masas. Es decir, la actuación podría suponer la pérdida de la certificación para todas nuestras masas forestales. Además, aunque el grueso de las matarrasas se han realizado en zonas planas, sin riesgo de provocar erosión, sorprendentemente se han eliminado también los 10 o 20 metros de pendiente de casi todo el perímetro de las planas, incluyendo las cabeceras de los barrancos.

Como una imagen vale más que mil palabras, he creado una cuenta de Facebook (Karrasko Tudela) para compartir imágenes que acreditan todo lo comentado anteriormente.

Desde el punto de vista estrictamente legal,

presuntamente se ha vulnerado la Ley Foral 6/2006 de contratación pública, al conceder a la empresa adjudicataria alcances diferentes a los adjudicados por subasta pública.

Presuntamente se ha vulnerado la ley Foral 13/1990, que protege los bosques de Navarra y permite solamente su eliminación en casos de interés público.

Seguramente podemos compartir una visión crítica de cómo se realizaron las reforestaciones hace décadas, pero no seré yo el que juzgue el pasado con ojos del presente. Bien o mal, la realidad es que esas masas forestales de pino carrasco estaban allí y era obligación legal de nuestras instituciones protegerlas. Para recuperar zonas esteparias no es necesario destruir nuestros escasos bosques. En las planas de Montes de Cierzo entre Tudela y Cintruénigo existen miles de hectáreas de campos de cereal que podrían ser recuperadas para estepas gracias a los ingresos por una gestión sostenible de nuestros bosques. Los ayuntamientos riberos se comprometieron a emplear el 25% de los ingresos por el contrato con Smurffit Kappa en actividades medioambientales. ¿Qué fue de ese compromiso?

No hay que olvidar que la superficie actual cubierta por bosques en la Ribera de Navarra es apenas un 6% o 7% frente al 35% de media en el Estado español. Así, se explica mi tremendo cabreo y el de muchos otros riberos, que no cejaremos en nuestra exigencia de responsabilidades políticas y penales. Me entristece y desasosiega que las personas que tenéis la responsabilidad de cuidar nuestros bosques riberos de pino carrasco consideréis que la mayoría de ellos tienen “escaso o nulo valor ambiental”. Esas 50 hectáreas de pinares fijaban anualmente entre 2.000 y 2.400 Toneladas de CO2. Considerando que un pino carrasco puede vivir hasta 250 años, nuestros bosques de repoblación, incluso los que ya tienen 80-90 años, son todavía bebés en su escala ecológica. No debemos juzgarlos por lo que hoy son sino por su potencialidad. Los arcaicos pinares naturales bardeneros, auténtica reliquia viva de los bosques que cubrían la Bardena hasta el Bronce Medio, son ecológicamente el hábitat más variado de toda Navarra, con cientos de especies vegetales y animales conviviendo. El estado actual de los bosques riberos está más relacionado con la falta de tratamientos silvícolas y abandono durante décadas que con la propia plantación inicial. Solamente cuando la explotación de la madera para biomasa ha resultado rentable se ha comenzado a actuar de forma generalizada con criterios mayormente mercantilistas, actuando exclusivamente en las masas con valor comercial.

Afortunadamente desde hace años un grupo de voluntarios de diferentes pueblos de toda la Ribera trabajamos por revalorizar nuestros bosques realizando siembras y plantaciones con otras especies autóctonas bajo los pinares para ayudar a su regeneración natural.