Feria de artesanía de mayo y de plata

Un año más, y ya son 25, la feria de artesanía de la Cruz de mayo acercó ayer a la plaza de Altsasu antiguos oficios, algunos ya desaparecidos, y demostraciones que hacen de esta una cita única

Un reportaje de Nerea Mazkiaran

Lunes, 8 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:10h

En la feria también se pudo trabajar el barro en un taller.

En la feria también se pudo trabajar el barro en un taller. (NEREA MAZKIARAN)

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En la feria también se pudo trabajar el barro en un taller.El grupo de talogiles del casco viejo estuvo toda la mañana elaborando talos sin descanso.Los hermanos Kañamares mostraron cómo se serraban los troncos.Jesús Mari Olmos, otro de los artesanos que acudió.En Gure Etxea se pudieron ver trabajos de los cursos de costura, lencería y bolillos.Los sogueros de Viana en plena faena.Forjas Brun de Izurdiaga montó ayer una fragua en la plaza.
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La meteorología se unió a las celebraciones del 25 aniversario de la feria de la Cruz de Mayo de Altsasu con una mañana radiante que animó a cientos de personas a lanzar una mirada al pasado y disfrutar con viejos oficios que hasta no hace muchos años eran el medio de vida de numerosas familias. Era el caso de los sogueros de Viana, descendientes de Pedro García, uno de los últimos cordeleros de Navarra. Aunque ahora de forma testimonial, ya son cinco las generaciones de esta familia que trabajan el sisal para hacer gruesas cuerdas que antiguamente se utilizaban sobre todo para el arrastre de carros y caballerizas.

Pero la industrialización, con la llegada de la maquinaria agrícola, hizo desaparecer éste y otros oficios. “Le prometí a mi abuelo que yo seguiré”, recordaba ayer Irene Aranda, de 14 años, orgullosa de continuar la tradición familiar.

También les viene de familia a los Brun, siete generaciones trabajando el hierro en su fragua de Izurdiaga. Pero en este caso, este oficio artesanal sigue vivo con los hermanos Eduardo y Gerardo. Además, parece que va a por la octava con Eneko, que ayer apuntaba maneras. También probaron a golpear el hierro o avivar el fuego con un fuelle del siglo XVIII numerosas personas. Entre otras, la presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, que se acercó ayer hasta la plaza de Altsasu junto con la consejera Isabel Elizalde para conocer esta feria con motivo de sus bodas de plata.

Y es que se cumplen 25 años desde que un grupo de altsasuarras se propusieron recuperar las fiestas euskaras que se celebraron en los años 70. Desde entonces no han faltado a su cita, el domingo siguiente a la Cruz de Mayo. La que tampoco ha fallado es Juanita Mazkiaran, de 92 años, que estuvo en la primera etapa de esta feria y continúa en activo con el grupo de talos. En este caso, también parece que la tradición continúa, con su bisnieta, Anne Guajardo.

Ayer también se pudo ver trabajar a los hermanos Kañamares, que llevaron hasta la plaza unzerratoki, en el que serraron troncos, y diferentes herramientas así como una exposición de madera de los árboles de la zona. Asimismo, había asiduos de esta feria como Agustín López de Zubiria, con sus escobas de brezo;Jesús Mari Olmos, un artista de la madera o Carmelo Llena, con pelotas, entre otros;21 oficios en total. Otras habituales son las mujeres de los cursos de costura, lencería y bolillos, cuyas labores se pudieron ver el fin de semana en Gure Etxea, con cientos de visitantes.

Los organizadores de la cita, el colectivo Feria Artesanía Cruz de Mayo, se mostraban ayer encantados, sobre todo después de que el pasado año la lluvia obligó a trasladarla al frontón. Para que la feria fuera un éxito, trabajaron una veintena de personas. Comenzaron a las ocho de la mañana y no finalizaron hasta entrada la tarde, mucho trabajo que hacen con gusto, dispuestos a continuar otros 25 años, según aseguraban.