La extrema derecha francesa avanza con cada derrota electoral

Marine Le Pen, tras sustituir a su padre como líder del Frente Nacional, se dio 10 años para llegar al Elíseo

Martes, 9 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

PARÍS- Derrota tras derrota hasta la victoria final. Ese parece ser el sino de la extrema derecha francesa, que gana terreno en cada elección, aunque se estrella contra el sistema mayoritario que le cierra el paso cuando todos se juntan en su contra.

En quince años, el movimiento fundado por Jean-Marie Le Pen en los 70 y liderado ahora por su hija Marine ha doblado el número de votos y consolidado un amplio apoyo que supera los 11 millones de sufragios, un tercio de quienes votan.

En 2002, el segundo puesto de Le Pen en las presidenciales fue un terremoto en la política francesa, que consideró una pesadilla que la ultraderecha estuviera a las puertas del poder.

Con 5,5 millones de votos, casi un 18% del total, el fundador del partido provocó una reacción en cadena de todas las fuerzas políticas, que de forma unánime, apelaron a votar contra él en la segunda.

El patriarca fue derrotado entonces por el conservador saliente Jacques Chirac con más del 80% de los votos y los analistas consideraron que aquel 21 de abril de 2002 fue un accidente provocado por la división dentro de la izquierda.

Pero aquella furtiva aparición en la primera línea del escenario político dio carta de naturaleza a un movimiento que, hasta entonces, se había limitado a anidar en los aledaños del sistema.

Solo había tenido una breve aparición electoral en las legislativas de 1986, propiciada por la decisión del entonces presidente, François Mitterrand, de introducir parte de proporcional en las cámaras, tomada para debilitar a sus rivales conservadores y que permitió a la extrema derecha tener un grupo parlamentario de 35 diputados.

El resto de su historia se resumía en ser un agitador político, a denunciar su exclusión y a atacar a la inmigración, su principal caballo de batalla. Con unos dos millones de votantes, no conseguía aspirar a más.

En las presidenciales de 2007 Jean-Marie Le Pen perdió la mitad de los electores en beneficio del conservador Nicolas Sarkozy.

NUEVOS TIEMPOSEl FN consumó en 2011 su mayor transición, cuando Marine Le Pen tomó las riendas del partido en sustitución de su padre y decidió dar un giro decisivo.

Se centró en una propuesta más popular y menos reaccionaria, que les ha permitido consolidarse como una fuerza política sólida por respaldo popular. Marine Le Pen se dio 10 años para llegar al Elíseo. Si las cuentas son buenas, dentro de cinco años se produciría el asalto.

En 2012, se convirtió en la tercera fuerza más votada. Dos años más tarde, en las europeas consiguió ser la formación más votada, algo que repitió en las regionales de 2015.

Su segundo puesto en las presidenciales de este año, con 11 millones de votos en la segunda vuelta, supuso un nuevo avance, aunque inferior al que se pensaba. - Efe