Emisión imposible

Los trucos de Félix y Évole

Por Javier Arizaleta - Martes, 9 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:09h

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Hay que reconocerles al equipo de Salvados que saben elegir temas que acaban interesando al personal. El último, el que hicieron sobre Doñana: un reportaje denuncia sobre la extracción desmesurada de agua de los acuíferos que está bajando el nivel freático de los manantiales a un punto sin retorno. Un reportaje para el que habló con los que practicaban esta extracción sabiendo que era ilegal y lo hacían a cara descubierta. También Salvados mostró vertederos legales en un estado de abandono que habrá sacado los colores de los responsables medioambientales. Y todo en el parque natural más emblemático de la península ibérica. Pero la entrevista es donde Jordi Évole es un maestro. Y por allí pasaron el hijo biólogo de Delibes y otros que en su momento trabajaron con Félix Rodríguez de la Fuente y que se chivaron de los trucos que manejaba el documentalista más carismático de la historia de la televisión. Y es que hay que recordar que los programas de Félix Rodríguez de la Fuente tuvieron una audiencia irrepetible. Algunos pensarán que la razón de aquel éxito era el monopolio que TVE tenía en aquel momento en el negocio de la televisión. Y es cierto pero... Detrás de aquellos capítulos de El hombre y la Tierra había una pasión narrativa arrolladora y claro también algunos trucos para que las historias no se vinieran abajo. Es posible que mucha gente se haya quedado con la idea de que el Amigo Félix era una especie de manipulador empedernido, que maltrataba los animales con los que contaba sus historias. Otros lo recordamos por la contundencia de su estilo. No dejó muchos discípulos o puede que el mito que se formó tras su muerte, hiciera que cualquiera que intentara un programa de naturaleza, fracasara por la comparativa. Es curioso cómo a unos se les reprocha el juego de montaje de la televisión cuando lo fascinante precisamente son las posibilidades de lenguaje que el montaje crea como muy bien sabe el amigo Jordi Évole.