Los extremos se tocan

Javier Alday - Martes, 9 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

El reciente pacto del PNV con el PP, que permitirá a este último aprobar los presupuestos del Estado, asegura para Euskadi la recuperación de importantísimos y transcendentales derechos, que redundarán inmediata y directamente en beneficio de su bienestar y de la seguridad de ese bienestar en el futuro. Esto que es tan evidente ha provocado las furiosas reacciones de unos desnortados aspirantes a partido político y de los eternamente alegres y combativos. Desde antiguo se ha atribuido el color amarillo, también llamado gualda, a la envidia y el color rojo a la impotencia y al fracaso. Dice el refranero que los extremos se tocan. Harían bien estos opositores al bienestar vasco, en examinar los colores que tiñen el fondo de su corazón.