¿Moción de censura?

Por Patricia Abad y Milagros Rubio - Martes, 9 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

La corrupción que el PP ha expandido por todas las instituciones, y que tanto ha engordado los bolsillos de centenares de sus cargos públicos y de las arcas de su propio partido, tiene un carácter estructural. Después de cada propósito de la enmienda, surge una nueva fechoría. Es evidente que con el gobierno actual no hay posibilidad de hacer frente con rigor a esta epidemia.

En este contexto, la moción de censura que plantea Unidos Podemos para sacar al PP de la Moncloa apunta en la buena dirección. Porque es una de las dos herramientas que son necesarias para alcanzar el objetivo buscado. Por una parte, tenemos que generar opinión y conciencia en la población de la gravedad de la situación y suscitar movilizaciones que impidan que el tema pase desapercibido como intenta por todos los medios Rajoy. Por otra parte, hay que articular una mayoría parlamentaria capaz de desalojar del poder a las fuerzas de la derecha. En esto, como en tantas cosas, no habrá regeneración democrática si no logramos agrupar las fuerzas progresistas y de izquierda, de manera que nos permita abrir de verdad una nueva etapa ante el actual escenario político.

En Batzarre hemos apoyado la iniciativa porque nos parece que es una forma más de poner el dedo en la llaga. Estamos ante el escándalo de corrupción más importante de Europa y todo lo que sea denuncia y petición de responsabilidades pensamos que ha de ser respaldado.

Pero si como decíamos antes, la iniciativa apunta en la buena dirección, no creemos que se haya elegido el camino más adecuado.

Como saben muy bien los promotores, si de verdad se busca lograr el éxito de una moción de censura, es necesario hacer otro recorrido. Antes de salir públicamente anunciándolo, hay que tejer los acuerdos y el clima necesarios con los potenciales aliados, porque si no, hay muchos números para que la iniciativa fracase. El ya conocido estilo del emplazamiento público para que los demás partidos se pronuncien una vez enterados por la prensa, puede aportar réditos publicitarios partidistas, pero es un primer paso mal dado, que más que facilitar la andadura encona la relación, como es evidente. Si el objetivo no es lograr su aprobación sino denunciar la corrupción y llamar la atención de la gente, hay que aclararlo y pensarlo bien pues no podrá repetirse en el mismo periodo de sesiones.

También es cierto que el PSOE, principal destinatario de la iniciativa, no ha mostrado una disposición mínima al diálogo como sería de desear, aunque hay que reconocer que la forma de enterarse de la moción y la particular situación que atraviesa en estos momentos, en pleno proceso de primarias, añade dificultad. Con estos mimbres, la posibilidad de que la iniciativa salga adelante es más remota todavía.

Ante este panorama y partiendo de entender que es un movimiento legítimo de Unidos Podemos, y una contribución que ayuda a poner en primer plano ante la opinión pública el tema de la corrupción, la pregunta que nos hacemos es si era necesario poner en marcha esta iniciativa de esta manera y en estos momentos, teniendo en cuenta que, como señalábamos antes, los firmantes de la moción no podrán volver a emplear esta fórmula a lo largo del mismo periodo de sesiones.

Por otro lado, quienes pensamos que la alternativa al gobierno de la derecha pasa por el agrupamiento de las fuerzas sociales y políticas de las diversas izquierdas, creemos que la primera tarea es tejer puentes de comunicación y diálogo entre unas y otras pese a las importantes diferencias que nos separan. Como hemos comprobado en estos últimos tiempos, no es tarea fácil desalojar a la derecha del poder y todos debemos aprender de la experiencia vivida recientemente. Si hemos alcanzado acuerdos entre diferentes en ayuntamientos y comunidades autónomas que, con todas sus dificultades, nos están permitiendo avances en el campo de lo social, ¿qué es lo que impide el acuerdo de mínimos a nivel estatal contra las políticas de austeridad que nos vienen imponiendo? Debiéramos empeñarnos en que el Congreso de los Diputados no solo fuera un escenario de autoafirmación partidista y confrontación, sino un lugar de encuentro en el que las fuerzas del cambio y las izquierdas vayamos forjando propuestas básicas para conseguir logros reales que le obliguen al gobierno a retroceder en sus políticas antisociales. Sería una buena forma de caminar en positivo hacia el futuro.

Volviendo al tema inicial, puesto que la iniciativa de la Moción está ya rodando, bueno será que todas las izquierdas contribuyamos a que las movilizaciones en la calle que será necesario impulsar, las redes sociales, los medios de comunicación y el Congreso de las y los Diputados en particular, no se conviertan en escenarios de guerra que acentúen las distancias entre quienes debiéramos llegar a un acuerdo, y se haga el mayor esfuerzo para poner por delante la denuncia coral de las prácticas indecentes que este gobierno con Rajoy a la cabeza viene realizando. No vaya a ser que, si no hacemos las cosas bien, finalmente quienes salgan reforzados de toda esta operación sean quienes gobiernan y sostienen el equipo de la corrupción.

Los autores son miembros de Batzarre