Perfil profesional para Orientación Profesional

Por Fernando Teré Iriarte - Martes, 9 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Hace 40 años que España suscribió el Convenio sobre el Desarrollo de los Recursos Humanos propuesto por la OIT en el que se incide en el deber de los servicios públicos de empleo de fomentar la aptitud de las personas y de ayudar a desarrollar y utilizar sus aptitudes para el trabajo en su propio interés y de acuerdo con sus aspiraciones.

Desde entonces, las instituciones europeas españolas y navarras han recordado continuamente este deber, la OP se ha reconocido como uno de los pilares del Memorándum sobre el Aprendizaje Permanente y del Sistema de las Cualificaciones y la Formación Profesional y ha habido una evolución en el ámbito de la OP, sobre todo, en lo que se refiere a metodología.

Y Navarra, que habitualmente la nombra como objetivo prioritario, que le ha dedicado y dedica millones de euros, que ha justificado y justifica miles de acciones al año, aún permite que las personas que atienden en OP no garanticen una atención de calidad.

Las últimas convocatorias de puestos genéricos para ofrecer servicios de OP en el Servicio Navarro de Empleo-Nafar Lansare (SNE) han propiciado quejas en la prensa local y recursos administrativos, que cuestionan, entre otras cosas, las titulaciones requeridas.

Creo que ya ha llegado la hora de crear un Cuerpo de Titulado/a Superior en Orientación Profesional, que ofrezca OP de cabecera en las agencias de empleo.

Si hubiera que reducir a uno los objetivos de la OP, no me cabe duda, propondría “que las personas incrementen el protagonismo en su devenir profesional, que manifiesten y defiendan un proyecto profesional a lo largo de su vida”.

Quien contrata tiene el derecho y el deber de conseguir los servicios del/a mejor trabajador/a para cada uno de los puestos de trabajo que oferte y al mejor precio, pero a la vez, cada persona trabajadora tiene el derecho y el deber de buscar ese puesto de trabajo que más desea y para el que considera que mejores competencias tiene, aquel que más colme sus expectativas y en las condiciones que haya previsto.

No debe olvidarse:

• Que las personas son el principal activo de la sociedad, que tienen el derecho a la información y orientación profesional a lo largo de toda su vida, y que las instituciones tienen la obligación de ofrecer este servicio con calidad y contribuir a que cada una de ellas tenga las máximas posibilidades de desarrollar plenamente sus competencias.

• Que quienes trabajamos en la Administración Pública nos debemos a ellas.

Por todo esto, el SNE tiene que contar ya con personas que:

• Sean competentes en trabajar con aspectos personales para el empleo, los relacionados con la búsqueda activa de empleo y los que aparecen como consecuencia del desempleo.

• Dominen técnicas, estrategias, herramientas y las metodologías a utilizar con las personas en el proceso de orientación.

• Conozcan el mercado de trabajo, las actividades económicas, la normativa laboral, la selección de personal…

• Tengan un conocimiento exhaustivo del sistema educativo y de la formación profesional y las cualificaciones, así como de los recursos disponibles.

• Tengan capacidad de utilizar con suficiencia las NNTT de la información.

• Acrediten una actitud positiva hacia la OP.

Podrían optar a estos puestos de Titulados/as Superiores en Orientación Profesional:

-Quienes acrediten el Grado en Psicología, Pedagogía, Psicopedagogía o Trabajo Social.

-Quienes acrediten un grado universitario no contemplado en el apartado anterior y un Máster Oficial en Orientación Profesional.

-Por otra parte, como se ha hecho con otras profesiones cuando inician su andadura, debería permitirse que personas que tuvieran un grado universitario y no reúnan los requisitos anteriores, si cuentan con un determinado tiempo de experiencia en atención personalizada en OP, pudieran acceder a estos puestos.

El proceso de selección para la incorporación de estas personas, por oposición o por listas de contratación, deberá incluir pruebas teóricas y prácticas que garanticen competencias en evaluación, diagnóstico y tratamiento de aspectos personales así como la defensa ante el tribunal de un supuesto práctico.

El autor es orientador profesional del SNE