Música

Tres estrellas que brillan por muchas más

Por Javier Escorzo - Miércoles, 10 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 06:08h

CONCIERTO De gussy&javier álvarez&rebeca jiménez

Fecha: 05/05/2017. Lugar: Casa de cultura de Burlada. Incidencias: Concierto acústico, con cartel compartido por Gussy (que estuvo acompañado por su hermano Jon), Javier Álvarez, que actuó solo, aunque en algunas canciones cantó sobre ‘play back’, y Rebeca Jiménez, que tocó el piano acompañada por Toni Brunet en la guitarra.

Noche memorable la vivida el viernes en la casa de cultura de Burlada. El cartel prometía mucho, con dos importantes figuras nacionales como Javier Álvarez y Rebeca Jiménez, acompañadas por el pamplonés Gussy, que volvió a demostrar que puede estar a la altura de cualquiera. Precisamente en él recayó el honor de abrir fuego. Lo hizo con la ayuda de su hermano Jon en la guitarra;juntos desgranaron tres temas de su último disco (Nos mojaremos cuando llueva). Desde los tejados, en la que describe Pamplona, Mi vida y Voy dejando que suceda, una canción que, según dijo, tiene mucho que ver con la manera de afrontar la vida de Javier Álvarez y, en realidad, con todos aquellos que se limitan a disfrutar del camino en vez de obsesionarse con la meta. Así dio paso al madrileño, que sin más preámbulo se arrancó con una versión a capela del When doves cry de Prince. Tras ella se presentó y realizó un repaso en orden cronológico por su carrera. Sus dos primeros discos estuvieron representados por La edad del porvenir, Piel de pantera (con estrofas intercaladas del Smooth Criminal de Michael Jackson) y Sunset Boulevard, archiconocidas las tres. Eran los tiempos en los que el joven cantautor sonaba sin cesar en las radiofórmulas. Dejó de hacerlo (por decisión propia) en 1999, con su tercer álbum, del que tocó la transgresora Padre. Fue esta canción la que dinamitó su prometedora carrera comercial, aunque lo que en realidad estaba haciendo era cimentar una trayectoria artística intachable y absolutamente personal. Prueba de ello fue la siguiente pieza, ni más ni menos que El novio de la muerte, himno a la Legión que cantó con su habitual falsete y que sonó francamente bien. Presentó un single político, Así gana el Madrid, y a partir de ese momento el show se volvió delirante, con play backs del single que acaba de autoeditar y que solo vende en los conciertos. Fue entonces cuando se reivindicó como bailautor y obsequió a la audiencia con danzas desaforadas, la última de ellas entre el público, que aplaudía entusiasmado y puesto en pie. Una actuación diferente, pero muy exitosa, con la que demostró que existen otros caminos, y que los menos transitados suelen ser los más interesantes. “A ver qué hago yo ahora…”, ironizó Gussy, que estaba de nuevo en el escenario. Sus canciones, más reflexivas e introspectivas, ayudaron a volver a la calma. En esta ocasión fueronAlerta, Caminos de espejos y la ranchera Las llaves de mi alma. Esta última le sirvió para introducir a Rebeca Jiménez, que encontró inspiración para su último disco en un viaje a México, algo que relata en Aventura americana, el primer tema que interpretó. Antes de este reciente Tormenta y mezcal, la segoviana ya había grabado dos discos excelentes (Todo llegará y Valiente), de los que rescató Volverás y Te queda mi amor. En ellos exhibió su voz rasgada, al más puro estilo Janis Joplin, que se ajusta a la perfección a unas composiciones sensibles, profundas y elegantes, a medio camino entre Lucinda Williams y Norah Jones. Siguiendo con su evolución musical, en su último álbum ha incorporado a su música la ranchera. En Burlada cantó dos, una emocionante versión de la popular Llorona sin micro, a pulmón desde el borde del escenario, y esa preciosidad titulada Tú verás, la canción que cierra su último álbum. Esta última es una composición propia, lo que pone de manifiesto hasta qué punto ha hecho suyo el género, que no solo es capaz de cantar las rancheras como si fuese mexicana, sino que también puede componerlas. Será difícil volver a ver tanto talento en una misma noche y sobre un mismo escenario;una suerte poder haberlo disfrutado en Burlada.