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De Macron a Melenchon pasando por Le Pen

José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE) - Viernes, 12 de Mayo de 2017 - Actualizado a las 12:45h

Pasó el susto, las elecciones en Francia nos han devuelto a la normalidad después de un mes de zozobra. Todo ha quedado según lo previsto y después de los dos disgustos del "Brexit" y el triunfo de Donald Trump al final a la tercera va la vencida y todo acaba como las películas americanas con final feliz.

Pero no conviene que el árbol acabe haciéndonos impedir que veamos el bosque. No todo ha sido de guión de amores románticos, porque el pasado domingo algo muy importante se ha quebrado peligrosamente en Europa.

Es cierto que Marine Le Pen y su Frente Nacional ha conseguido nada menos que once millones de votos y no precisamente de los caladeros habituales de la derecha francesa. Incluso se podría decir que ha sido capaz de ganar en lugares donde hace apenas unos años arrasaba el Partido Comunista Francés.

¿Cómo ha sido posible esta insólita transformación del electoral tradicionalmente de izquierdas? Parece evidente que existen dos razones fundamentales, por un lado que los partidos que habitualmente les representaban han dejado de hacerlo, que se han sentido abandonados por ellos y por otro que el fenómeno de la emigración y sus consecuencias sobre ese sector de la población, ha producido consecuencias demoledores sobre ellos.

Cometeremos un error las izquierdas, cometerán un error las izquierdas francesas si no prestan mucha atención a lo acontecido en los últimos dias en Francia.

Más allá de esta peligrosa situación se puede decir sin peligro a errar que durante las dos fases de esas elecciones han resultado ganadores de una u otra manera, por un lado lógicamente el triunfador indiscutible, Emmanuel Macron que ha sido capaz de emerger de la nada, por otro la propia Le Pen que ha llevado a su FN a cotas inimaginables hace años y por último otra figura rompedora como Melenchon.

¿Por qué resulta también entre los ganadores Melenchon? Porque estuvo a punto de dar la sorpresa en la primera vuelta y porque puede llevarse consigo el casi 10 % de votos nulos y en blanco, dato inédito en Francia, más una parte sustancial del más de 25 % de abstención. También hay perdedores. Precisamente los dos partidos que habitualmente competían alternándose en la victoria, por un lado la derecha Republicana de Fillon y por otro el Partido Socialista Francés de Hamon. Un socialismo a la deriva, diezmado por las deserciones (Macron y Melenchon provienen de sus filas) y por la profunda división interna.

Ha sido lamentable que la izquierda, incluso a pesar de que las encuestas lo vaticinaban (y en Francia suelen acertar) no haya sido capaz de aparcar sus divergencias y haber apoyado al sector mayoritario, en este caso Melenchon, lo que probablemente habría llevado a que el enfrentamiento se hubiera dado entre él y Macron. O sea situar la misma en el tradicional eje derecha-izquierda con resultado imprevisible.

Pero no fue así, Hamon y su PSF de manera suicida decidieron mantenerse en la contienda llevándoles a un resultado insignificante y catastrófico. Al PSF le quedan una travesía terrible que recorrer de cara a las legislativas del próximo mes de Junio y mucho deberán avanzar para evitar una nueva debacle, quizás esta definitiva.

Que tome buena nota el PSOE a punto de quebrarse el próximo 21. ¿De darse esa quiebra Susana Díaz puede ser el Macron de aquí si lo abandona al ser derrotada? ¿Puede ser Pedro Sánchez el Melenchon en caso contrario?

Aquí esta una nueva clave. ¿Qué puede ocurrir en esas legislativas? Hay que recordar que a diferencia de nuestro país también son a doble vuelta, o sea que los dos candidatos más votados pasan a la siguiente fase, donde se producen confluencias y apoyos que pueden dar un vuelco en los resultados,

Van a ser unas elecciones llenas de incógnitas. ¿Será capaz Macron en apenas unas semanas de estructurar una oferta electoral, un nuevo partido, partiendo de la nada? ¿La derecha republicana levantará su moral y será capaz de competir dignamente? ¿Marine Le Pen podrá mantener los apoyos prestados, que se calculan en un 50 %, en esas próximas elecciones? ¿Será capaz la izquierda, Melenchon y Hamon, de ponerse de acuerdo para presentar una propuesta seria y unitaria?

Como se ve de las diferentes respuestas a esas complejas preguntas, puede dar lugar a escenarios muy diferentes, que pueden producir una situación de absoluta locura. Francia es un país presidencialista eso resulta evidente, pero de cómo se estructuren las próximas cámaras legislativas puede suponer o un reinado plácido para el ahora todo poderoso Macron, o una convivencia endiablada lejana incluso de la famosa cohabitación tradicional.

Se avecinan tiempos difíciles a los que habrá que sumar una situación social explosiva, más unos sindicatos dispuestos a la confrontación total con el nuevo gobierno si continúa con las medidas anti populares del anterior.

Francia ha hablado, hablará de nuevo el próximo mes. España observa, la izquierda española debe observar y aprender de los errores. La división beneficia a los enemigos y sólo la unidad puede lograr la victoria. Veremos si aquí aprenden.


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