a partir del día 18, visitas guiadas

La restauración del ala norte del claustro de la Catedral de Pamplona estará terminada este mes

Será en el año 2020 cuando todo el conjunto termine de ser rehabilitado, para lo que se cuenta con un presupuesto, en varias fases, de 3.800.000 euros

Fernando F. Garayoa / Iñaki Porto - Sábado, 10 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Vista general del claustro de la Catedral de Pamplona, desde lo alto de los andamiajes instaladosVER VÍDEOReproducir img

Vista general del claustro de la Catedral de Pamplona, desde lo alto de los andamiajes instalados.

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Vista general del claustro de la Catedral de Pamplona, desde lo alto de los andamiajes instaladosReproducirVista general del claustro de la Catedral de Pamplona, desde lo alto de los andamiajes instalados.

pamplona- La restauración del ala norte del Claustro de la Catedral de Pamplona está prácticamente terminada, de hecho, a partir del día 18 de este mes comenzarán una serie de visitas guiadas que no solo permitirán conocer el remozado de esta parte del claustro sino también visitar como avanzan las obras de rehabilitación en las otras tres alas

Leopoldo Gil, arquitecto de la Sección de Patrimonio Arquitectónico, Violeta Romero, restauradora, y Nora Oroz, aparejadora, dieron ayer algunos detalles de cómo se está llevando a cabo la restauración, que está presupuestada en 3.800.000 euros

Según apuntó Violeta Romero, “lo que se está haciendo es restaurar el claustro en su conjunto, tanto por dentro como por fuera, y tanto los materiales pétreos como los elementos de metal, madera y superficies policromadas. Hay mucha diferencia de conservación entre las zonas exteriores y las interiores, sencillamente porque fuera están más expuestas a las condiciones climatológicas. Lo que estamos intentando hacer es estabilizar todos los elementos del claustro para que se conserven más tiempo. Ahora mismo, la panda norte está prácticamente terminada, se acabará antes de Sanfermines, y este año hemos comenzado a trabajar en la panda este” .

En cuanto a los principales problemas que se han encontrado en el proceso de restauración, Romero apuntó que “son los que presenta la piedra del exterior, que es la que ha estado más desprotegida, y cuya característica es que se deteriora de dentro hacia fuera, por lo que las alteraciones son muy graves, hasta el punto de casi ya es arena”. Ante este deterioro, no solo se aplican trabajos de restauración propiamente dicha, sino que también algunas partes, por ejemplo los pináculos, son sustituidos por otras nuevos. “Y lo ha hecho un cantero de Olite, Valeriano Jaurrieta, quien también se ha encargado de crear varias gárgolas, eso sí, a su gusto, tal y como lo hacían los canteros de la Edad Media”, relató Gil, eligiendo él mismo los motivos, como es el caso de un oveja, que ahora ejerce de original gárgola.

Así pues, el grueso de los trabajos se está centrando en devolver al soporte pétreo, en la medida de lo posible, la fuerza de la piedra sana, cerrando grietas, sujetando fragmentos que estaban a punto de caer, colocando aquellos que ya se habían desprendido, limpiando la superficie y aplicando capas de protección que pretenden ayudar a la correcta conservación de los materiales que componen esta joya del gótico navarro.

Romero también destacó que, como es lógico en un trabajo de restauración, salen a la luz detalles que hasta ahora estaban tapados.“Como ciertas letras que ahora se puede leer mejor o, sobre todo, los grafitos, sobre los que Pablo Ocáriz ya está realizando un estudio, antes de que nosotros intervengamos, y que son escritos de nombres, fechas o el reflejo de eventos históricos, desde batallas hasta grandes tormentas”.