la carta del día

Jurramendi - Montejurra

Por Xabier Puerta Ezkurra - Sábado, 10 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Con este escrito pretendo exponer mi punto de vista y opinión sobre un monte mítico en todo Tierra Estella-Lizarraldea, Montejurra-Jurramendi.

Quiero demostrar mi apoyo a todas aquellas personas, organizaciones, plataformas, etc., que trabajan y luchan cada día por el medio ambiente y, en particular, por hacer de nuestro entorno más sostenible, más limpio, mas saludable;y que cada día intentan borrar de nuestro diccionario la palabra contaminación;en definitiva, que nuestro entorno sea más humano.

Respeto a todas aquellas personas que aprovechan el monte con hábitos saludables, que no contaminan, que no lo utilizan como escombrera ni basurero, que con sus prácticas sanas no ponen en riesgo ni el ecosistema ni la fauna, ni a ningún caminante por algún cartucho cruzado.

Por hacer un pequeño relato de éste, nuestro monte Jurramendi, qué decir lo mucho que nos ha dado y nos da, remontándonos años e incluso siglos atrás. Los pueblos que duermen en su ladera han firmado un perfecto contrato con él para sacar su máximo benefici, ese Quid pro quo que le hacer estar vivo.

Muchos eran los vecinos que llevaban sus cabras, ovejas y otros animales a pastar, siendo una buena fuente de la alimentación de muchas familias.

Muchos eran los vecinos que allí han tenido pequeñas fincas de vid o han trabajado para bodegas que allí vieron buena tierra de cultivo.

Muchos eran los vecinos que cuando el primer domingo de mayo llegaba la gran reunión carlista, y autobuses, coches y miles de personas llenaban sus laderas, veían un sustento en vender viandas a los carlistas e incluso alquilar sus casas.

Muchos han aprovechado sus árboles para sus fogones en sus hogares.

Muchos aprovechan para hacer sus rutas micológicas.

Muchos disfrutan de sus mil rutas y caminos, los gudaris, las Cruces, la hoya de la Cal... para hacer deporte.

Y, por fin..., llegar a su cumbre y poder ver media Nafarroa, incluso, en días claros, el Moncayo, que es un regalo para la vista.

Y así, infinidad de regalos que nuestro monte ha hecho a sus vecinos.

Mítico, Montejurra-Jurramendi, para muchos, con sus romerías para los carlistas porque llevan años acudiendo y recordando aquellos sucesos trágicos de 1977 donde la extrema derecha (con el beneplácito del gobierno franquista) asesinaron, con toda la impunidad, a dos personas, uno vecino de Estella-Lizarra.

Pero con todo lo que nos ha dado y da, qué poco respeto le tenemos y cuánto lo estamos agrediendo continuamente;ahora, con la planta de lodos que se quiere implantar;el campo de tiro militar que está en su apogeo y cada vez lo amplían más sin permisos de ningún tipo, donde debemos hacer memoria, dado que fueron ellos, los militares, los que provocaron la mayor agresión medio ambiental, con un incendio que quemó una buena parte del monte y donde murió un soldado y otro resulto herido, cuando el campo de tiro estaba en Aiegi y gracias a los vecinos y a un referéndum popular dijimos no al campo de tiro;pero, ni aquí ni en ningún sitio, es lo que pienso yo, esas batidas salvajes al jabalí en el propio Camino de Santiago que discurre por sus laderas, puestos de palomas que dejan el lugar con bastante residuos y estéticamente deplorable, las antenas de telefonía móvil en la parte denominada el Fuerte...

Ahora es cuando le podemos agradecer todo lo que nos da y nos ha dado, ahora es cuando necesita nuestra ayuda para que nuestro contrato siga en vigencia muchos años. De todos es responsabilidad que esto se revierta, y tenemos que estar en contra de todas las agresiones medio ambientales.

En especial, los que estamos en funciones públicas, no podemos tener doble vara de medir en contaminación;para

algunas cosas nos oponemos y, otras, las permitimos y potenciamos;seamos serios y digamos no a todas las contaminaciones.

Hoy hay tormenta muy fuerte, desde mi casa no veo Montejurra -Jurramendi.


El autor es concejal de EH Bildu Ayegui-Aiegi