Mar de fondo

¿Qué somos?

Por Xabi Larrañaga - Sábado, 10 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:07h

supongo que ya conocen ese momento envenenado en el que, echando el cigarro posterior o comprando yogures, un amante sin anillo mira al prójimo y le pregunta: “¿Tú y yo qué somos?”. Entonces se acaba el parchís y toca determinar o autodeterminarse. Y de nada sirve citar a Wislawa Szymborska -“Somos tan diferentes como dos gotas de agua pura”-. Hay que mojarse, y no en verso.

Entre personas se comprende esa exigencia de definición y compromiso, aunque no surja a la vez a ambos lados de la cama. Sin embargo, en un país resulta muy dañina la pretensión de que, más allá de respetar una ley común, los paisanos debamos compartir una sola identidad. Podemos vivir juntos, y de hecho vivimos juntos, sintiendo de modo distinto y sintiéndonos diferentes. Y esta convivencia funciona cuando no obliga a emocionarse con los mismos colores y admitimos sin cólera la presencia de otros.

Tras décadas de dolor y fanatismo se ha comprobado que no pasa nada por izar la bandera española allí donde solo agrada a una minoría. Incluso hemos aprendido, o estamos en ello, que esa minoría merece verse así representada. ¿Acaso desde que hay rojigualdas se duerme peor en Donostia? Por eso apena y asusta que en Pamplona todavía se usen peligrosos ripios - “¡esa bandera, es extranjera!” - para demonizar la ikurriña y convertir a muchísimos convecinos en extraños, foráneos, casi colonos. Somos navarros, oímos, como si los demás no lo fueran. Y llámenme cosmopaleto, pero estando como está el mundo este problemón nuestro recuerda a esos ancianos que discuten sobre cortinas mientras al fondo caen las Torres Gemelas. Como siempre, llegaremos tarde.

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