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Teresa Yusta Periodista y escritora

“Muchas mujeres sienten que el maltrato es culpa suya por ser incapaces de verlo a tiempo y pararlo”

Teresa Yusta narra en ‘Ponte en mi lugar. La decisión de una mujer maltratada’ la historia de Olivia, víctima de violencia de género que tuvo que litigar diez años con su ya exmarido

Leticia de las Heras | c Oskar Montero - Domingo, 11 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Teresa Yusta, periodista y escritora.

Teresa Yusta, periodista y escritora. (OSKAR MONTERO)

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Teresa Yusta, periodista y escritora.

Pamplona- Olivia Roja es una mujer de éxito, con estudios universitarios, un buen trabajo, un marido e hijos. Una familia modélica que esconde tras de sí una vida de maltrato desde el noviazgo. Una historia de sufrimiento pero también de lucha y por salir de ese infierno e impedir que sus hijos sean los siguientes.

¿En qué parte de la vida de esta mujer se centra el relato?

-Narra algunas pautas del comienzo de una relación de maltrato de una mujer real bajo el seudónimo de Olivia, un maltrato psicológico que se convierte después en maltrato físico. Se cuenta también cómo ella se da cuenta de que lo que está viviendo no es una relación sana, cómo da el paso de denunciar y toda la trayectoria judicial que mantiene durante más de 10 años hasta que consigue salir. No es un libro sesudo de lectura difícil, pero sí podríamos decir que es un libro que enseña o, por lo menos, eso es lo que yo he tratado.

Ese sería un tema sobre el que reflexionar, cómo puede ser que la justicia alargue tanto este sufrimiento.

-Ella narra cómo se siente muchas veces sola y desprotegida. Tiene escolta policial pero se siente más sola que nunca. Cuenta lo difícil que es poner cada denuncia y lo lento que es el proceso judicial. En el caso de Olivia lo fue de una manera particular porque él tenía una fijación por reconstruir de nuevo su familia, no reconocía que lo que le estaba haciendo a Olivia Roca y a sus hijos no era normal. Su obsesión puso muchas zancadillas para que el proceso fuese más rápido. Ella también reivindica un mayor control sobre los maltratadores porque, en el tiempo que tuvo orden de alejamiento, de protección o escolta policial, siempre era ella la que lo sufría. Explica que, mientras que la mujer está controlada, ellos muchas veces andan a su libre albedrío.

¿Qué le hizo comprender que su marido era un maltratador y ella una víctima? Porque, en su caso, el control se manifestaba ya durante el noviazgo.

-Lo que pasa es que ella lo interpreta como un interés de él por cuidarla. Ya entonces le avisan, pero por convicciones de su familia al final se casa. Pasa de las vejaciones a través de las palabras, los comentarios y los insultos al maltrato físico. No denuncia la primera vez porque él le pide perdón, lo justifica en su estrés y en los cambios de trabajo, pero ese maltrato físico persiste. Lo que realmente le despierta son sus hijos porque, a parte de ese maltrato físico que ella padece, se da también cuenta de que los siguientes son sus hijos. Su entorno y amigos le van animando a que busque una salida y ella termina viendo que su vida corre peligro. También se encontraba desestabilizada a nivel anímico, es entonces cuando empieza a plantearse dejar a Manuel, que es el nombre de su marido en la novela.

¿Ha cortado definitivamente con ésa relación tóxica?

-Ha cortado a nivel judicial, pero al igual que muchas otras mujeres, al tener hijos no se sale del todo. En estos casos, si el maltratador tiene intención de seguir molestando, lo hace. A día de hoy ella tiene una vida mucho más tranquila, alejada geográficamente de la residencia donde convivía con su marido y sus hijos ya tienen una vida más o menos hecha, en este sentido ha tenido bastante suerte. No ha rehecho su vida a nivel sentimental, ese es otro paso que ella dará cuando esté preparada o lo elija, pero al menos ya ha salido de todo ese trajín de denuncias y disgustos.

¿Busca este libro desmontar mitos como el de la existencia de un perfil de víctima?

-Olivia es de clase media, con formación universitaria y un buen puesto de trabajo. A primera vista no tiene un perfil de mujer maltratada, puede dar la sensación de que, al tener estudios, está provista de una armadura para no sufrir una relación de maltrato, pero a través de su experiencia queda claro que esto no es así. Hay más casos que nos demuestran esto, como el de una abogada de Madrid que hace años denunció a su marido por malos tratos y le metieron una noche en el calabozo. La abogada pidió orden de alejamiento, pero la jueza no se la concedió porque no coincidía con el perfil de mujer maltratada por su trabajo. Cuando el marido salió del calabozo entró en su casa, intentó estrangularla y la dejó tetraplégica. Hay que tener claro que el prototipo de mujer maltratada no existe.

Supongo que habrá tenido oportunidad de hablar con Olivia tras el lanzamiento, ¿qué representa para ella poder tener el libro en sus manos?

-En el proceso fue recordando muchos episodios que pensaba que los tenía olvidados e incluso superados. El recordarlos para plasmarlos en el libro creo que ha sido un proceso de curación y de perdonarse a sí mismas porque muchas mujeres tienen la sensación de ser ellas las culpables de esa situación de maltrato porque son incapaces de verlo a tiempo y de pararlo. El reconocimiento del esfuerzo que hizo por salvar también a sus hijos de un padre que ya los comenzaba a maltratar ha sido también un canal muy importante.

¿Cómo valora el progresivo aumento de las denuncias que se viene produciendo en los últimos años?

-Lo que tengo claro es que es muy importante denunciar, pero también muy difícil. Todas las mujeres te dicen que es muy difícil poner esa primera denuncia por mucho que te animen, te asesoren y te acompañen, es dar un paso definitivo. Le estás poniendo cara de maltratador al que es tu marido, tu amante o tu novio y tú te pones cara de víctima. Hay quien dice que con las denuncias están aumentando los asesinatos, pero quien tenga obsesión de matar a otra persona, si no tiene de por medio un control policial y un control psicológico, llegará a hacerlo.