Manchester o el espíritu imbatible de la colmena

Tras dos atentados en apenas quince días, unas elecciones convulsas y un despliegue policial sin precedentes, Manchester desafía el miedo y reivindica su estilo de vida: “El ocio y la cultura le dan sentido a nuestra existencia, no nos vamos a quedar en casa como vegetales”

Un reportaje de Amaia Santana - Lunes, 12 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Varios niños se refrescan en Piccadilly Gardens.

Varios niños se refrescan en Piccadilly Gardens.

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Varios niños se refrescan en Piccadilly Gardens.“No importan los terroristas, somos Manchester”.Detalle de una de las múltiples muestras de afecto en la plaza St Ann.

Como el zumbido incesante de una colmena, Manchester se caracteriza por ser una ciudad “bastante ruidosa”, admite Jay Taylor, promotor musical en el mítico Night &Day Café, situado en el corazón del barrio Northern Quarter. Sirenas, algarabía y música callejera forman parte de la banda sonora de esta ciudad al Noroeste de Inglaterra. Incluso el sonido de los helicópteros, que hoy sobrevuelan una cotidianidad a flor de piel.

Sin embargo, la ciudad enmudece en la céntrica plaza de St Ann, donde miles de flores, velas y recuerdos rinden homenaje a las víctimas del atentado del Manchester Arena del pasado 22 de mayo, que se saldó con 22 muertos y más de un centenar de heridos.

El silencio es sobrecogedor, a la vez que elocuente. “Creo que es apropiado guardar silencio en este momento;lo que ha ocurrido es inconcebible, no podemos entenderlo, y el silencio, junto con el enfado o la tristeza, es una forma más de digerirlo”, sostiene Taylor.

Al margen de ese santuario urbano, la ciudad trata de recuperarse del shock y han sido muy pocos los actos públicos que se han suspendido. Es más, la mayoría de éstos se han convertido en benéficos, de tal modo que ya se han recaudado más de siete millones de libras para los afectados por el ataque terrorista.

ResilienciaDesde la tradicional carrera solidaria Great Run la misma semana del atentado, al reciente y masivo concierto-homenaje del pasado domingo con Ariana Grande y varios ídolos pop, “todo ello muestra la resiliencia de la ciudad;se ha creado un catalizador para el continuo apoyo a la comunidad”, comenta Chelsea Foster, coordinadora de eventos y conferencias en el teatro The Lowry de esta ciudad.

Por su parte, Jean Whittaker, veterana voluntaria en los prestigiosos Manchester International Festival y Manchester Jazz Festival, asegura que su ciudad “no va a acobardarse por semejantes actos de odio”, por lo que continuarán con sus respectivos programas que darán comienzo en apenas un par de semanas.

“De todos los actos previstos, sólo un grupo local decidió suspender su concierto pero no por miedo, sino porque lo consideró más respetuoso, y por supuesto, lo entendemos”, explica Jay Taylor, quien niega ver señales de que el público haya disminuido su afluencia a este tipo de actos. Todo lo contrario, a juzgar de testimonios como el de Charo Carballo, trabajadora en atención al estudiante en el centro Alan Gilbert Learning Commons de la Universidad de Manchester: “La semana del atentado, salí todos los días. No lo tenía previsto, pero sentí que tenía que salir a la calle y reunirme con mi gente”. A pocos metros de donde tiene lugar esta conversación, en plena zona universitaria, desalojan varios edificios por la presencia de un coche sospechoso, que la policía terminará por llevarse del lugar sin mayores sobresaltos, si bien no deja de sorprender el contraste entre el despliegue policial armado y la población estudiante, armada con libros y sonrisas nerviosas.

Esa misma noche (la del viernes 2), evacúan y cancelan el festival Rock am Ring en Alemania, por riesgo de atentado terrorista.

legislar la calle“Admitámoslo: puede que mucha gente deje de asistir a eventos masivos”, pronostica Tony Rigg, experto en el sector musical y de entretenimiento. Un segmento del mercado de la industria se verá afectado por tanto, además del incremento de los costes relativos al refuerzo de las medidas de seguridad. “No puede haber ningún margen de error a partir de ahora”, asevera. En opinión de Rudi Kidd, abogado especializado en Deportes y Propiedad Intelectual, las aseguradoras aumentarán sus cuotas. A mayor riesgo, mayor coste del seguro.

Mark Kitcatt, fundador de la discográfica Everlasting Records, con sede en Londres, propone equiparar las medidas de seguridad de los conciertos de gran afluencia a las que se emplean en los partidos de fútbol, las cuales considera “mucho más férreas, por lo que hay margen donde mejorar”, reconoce, si bien apostilla: “Aún así, el terrorista del Manchester Arena perpetró el crimen fuera del recinto, en plena calle. En esas circunstancias, es casi imposible frenar a un suicida”. En ese sentido, Jay Taylor conviene: “Es muy difícil legislar la calle;más aún cuando los recortes de los tories en los presupuestos locales han supuesto la merma de miles de policías que podían ayudar a controlar las calles”.

Sin miedoPese a todo, Manchester “es el tipo de ciudad que sabe enfrentarse a situaciones tan terribles como ésta”, añade Rigg. Coincide con él su amigo Kidd: “Cuando el IRA atentó en esta ciudad en el 96, recuerdo que trabajaba en una oficina muy cercana a donde explotó la bomba. La reacción de la gente fue de solidaridad inmediata, tal como se ha repetido ahora. Esta ciudad posee una actitud desafiante en ese sentido, de modo que no espero que la gente varíe demasiado su conducta a este respecto”, opina. Asimismo, Kitcatt duda que el público decline asistir a grandes eventos. “No puedes dejar de ir a un concierto por temor a ser asesinado por un fanático religioso”. De la misma opinión es Kidd, quien anima a resistir ese temor, “porque si nos dejamos vencer por el miedo, esa es la razón de ser del terrorismo. El ocio y la cultura le dan sentido a nuestras vidas: no podemos quedarnos en casa como unos vegetales”.

Conscientes de que el odio llama al odio, y tiene a la ignorancia como principal combustible, consideran que el objetivo ahora es “reducir al mínimo todo riesgo que esté bajo nuestro control”, reitera Rigg. La vuelta a la normalidad dependerá, en cualquier caso, “de la inminencia de otro atentado terrorista”, agrega. Curiosa y fatalmente, la noche siguiente a esta entrevista se produce otro ataque en el centro de Londres. Menos elaborado -sin explosivos, con una furgoneta kamikaze y armas blancas-, más desesperado. El balance: ocho muertos y medio centenar de heridos.

Ocurre la víspera del concierto One Love Manchester, cuyas 50.000 entradas se agotaron en apenas diez minutos. Pocas horas después de conocer el ataque de Londres, muchos pensaron que el concierto de Ariana Grande y demás estrellas del pop en el campo del Old Trafford Cricket Ground no se celebraría finalmente. Por fortuna, no fue así. Miles de familias, incluidas la mayoría de las que asistieron al malogrado concierto del Manchester Arena -a quienes se les invitó a asistir de forma gratuita-, acudieron en masa. Rodeadas, eso sí, de una férrea cadena de policías y agentes de seguridad. De nuevo, el contraste: las sonrisas cándidas de adolescentes ataviadas con camisetas de I Love Manchester y de Ariana Grandeversus policías de gesto serio y expectante. También se ven escenas casi idílicas: un niño toma prestado el chaleco y gorro de un agente, con el que se fotografía ante un padre emocionado que intenta ocultar sus lágrimas.

“Nuestro trabajo es hacer feliz a la gente cuando sale, y nos lo tomamos muy en serio”, reivindica Taylor. Kidd duda de si el concierto-homenaje tal vez se organizó “demasiado pronto”, pero Taylor lo tiene muy claro: “¿Por qué esperar? Mientras estos gestos se realicen de forma segura, no veo ningún problema. Cuando ocurrió el atentado, nadie esperó a ayudarse los unos a los otros. Además, ¡esta es una oportunidad magnífica de que muchos fans vean a sus estrellas favoritas en un mismo concierto!”. Porque un concierto no es baladí. “Algunos asisten a nuestros pubs y salas con aspiraciones culturales, otros para beber como si no hubiera un mañana -bromea-;en cualquier caso, la gente realmente necesita asistir a los conciertos para soportar el estrés diario, las facturas y a la persona que tienen sentada al lado en la oficina”, defiende. “Al margen del público, tal vez más artistas se declinen ahora por la canción protesta”. Actitudes positivas como éstas hacen más que justicia al lema de la ciudad: “Esto es Manchester. Aquí hacemos las cosas de manera diferente”.

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