Identidad

Luis Beguiristain - Lunes, 12 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:07h

El error de Pablo Iglesias ha sido asociar la izquierda con los nacionalismos independentistas. Y los que participan en Podemos todavía no han espabilado en este aspecto. El Partido Socialista ha de tener claras las ideas para no seguir dando poder a aquellos compañeros que practicaron la traición. Un médico sabe que antes de coser hay que extirpar aquella parte malsana y poner tornillos en los huesos partidos. Si entendemos la derecha como la tradición de los ricos, unidos a la Iglesia católica y a la monarquía, corrompidos en ética, la izquierda del presente ha de simbolizar la verdadera democracia. Olvidémonos del comunismo y del separatismo.

El cristianismo puro es equivalente a la democracia pura. Pero lo mismo que el poder de los ricos ha corrompido la democracia, también la asociación católica es una falsa interpretación del cristianismo. ¿Quién se atreve a decir que esta Iglesia no es una empresa económica y de poder humano, con una fachada de benefactora que hace de imagen publicitaria? Y en el plano espiritual o ideológico la Iglesia comete el pecado más grave que puede cometer: siempre ha estado en contra de las asociaciones que defienden las vidas sucesivas. Hacia el año 1620, de las filas de los Jesuitas salió un manifiesto contra la canalla rosacruz. ¿Cómo van a defender que están de acuerdo con la filosofía budista? Una de las dos tiene que estar equivocada. Que cada uno reflexione por sí mismo si se siente con la suficiente autonomía para hacerlo. Y aquí entramos de lleno en el tema de la identidad. Hagamos un estudio con los psicólogos, sociólogos, periodistas, médicos, ingenieros y pensadores. Preguntemos a toda esa gente qué significa para ellos el concepto de identidad. ¿Significa identidad, caminar arrimado a un grupo que defiende ideas de raza, de lengua, de determinada religión o política? O más bien defenderán que identidad significa tratar de ser uno mismo: “yo soy”. Desde el momento que decimos: “yo soy eso”, estamos delimitando nuestra libertad y capacidad. Otra cosa es saber que también existen las fuerzas de atadura, incluso en el inconsciente colectivo o plano inmaterial. Por eso, el que no tiene un carácter educado y disciplinado en la integridad del ser es una persona muy manipulable.