Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Gente implicada

Por Natxo Barberena - Lunes, 12 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Pulula en el ambiente una presencia humana que reviste su existencia con un discurso impoluto. Gentes de todo tipo, clase y condición, gentes que antes solo se movían en el ámbito político, empiezan a proliferar en todos los géneros habidos y por haber. Me refiero a esas personas que se han subido al carro de cualquier movimiento y han hecho suyos los idearios que lo rigen. Se han aprendido el lenguaje técnico y cuasi culto que los diferencia, se saben las reglas y lo expresan desde una estructura bien montada y organizada.

Deslumbran a primera vista y la primera vez que los escuchas. No hay peros iniciales, no hay cabos sueltos, por lo que la refutación parece, de entrada, imposible.

Quizás os suenen personas así en vuestro entorno, personas que os han dado esta imagen al conocerlas: intachables gestores que pretenden renovar hasta lo renovado;magníficos directivos que pretenden dar vuelta hasta los dobladillos más recónditos de la empresa;deslumbrantes defensores de la igualdad que te dan lecciones a cada momento;íntegros defensores sociales que se les llena la boca con su voluntariado;encantadores gestores públicos que alaban sin cesar los servicios públicos;excelentes artistas descubridores de nuevas corrientes...;y más, muchos más en cada ámbito.

El deslumbramiento empieza a perder brillo cuando rascas un poco y pasas sus discursos por el tamiz de la praxis, de la ejecución, de la coherencia no solo dicha sino hecha. ¿Qué hace este tipo de personas? ¿Cómo sacan adelante su discurso en su vida, en su práctica habitual?

Y así, nos encontramos con gestores que se les llena la boca de renovación y son incapaces de activar lo que tienen a su alcance. Con directivos que venden desde su primer día cambio y no saben mover ni lo más cercano. Vendedores de imagen contemporánea, referentes de la igualdad que en la privacidad de su casa son incapaces de recoger un plato. Progresistas sociales que abanderan la integración pero que viven en caras urbanizaciones bien alejados de la exclusión. Responsables de la gestión pública que utilizan la sanidad y la educación privada para eliminar molestas colas de espera. Artistas encantadores de serpientes multicolor que divagan y divagan perdiéndose en intrincados procesos sin acabar obra alguna... Discursos correctos que no se llevan a cabo.

En cambio, hay otra gente con discursos algo más confusos por sus dudas y sus fracasos vividos, pero que dicen lo que hacen. Menos mal que esta gente es la predominante en nuestra sociedad. Gente implicada hasta la médula en su organización. Gente sencilla, humilde que no vende discursos ni deslumbra a simple vista. Esta gente te engancha, te seduce, tiene una luz especial, esa que alumbra el camino que todos y todas al final seguimos. Gente tan activa que con poco dice mucho, gente que hace, que hace tanto que es difícil acompañar su ritmo: mujeres que le dan vuelta a la casa, a la familia y al trabajo;hombres renovados que ejemplarizan con su quehacer diario;trabajadores de a pie incansables en su puesto;docentes apasionados por la formación que no dejan de aprender curso tras curso;sanitarios que hacen grande lo público;gestores y directivos que contagian su entusiasmo;técnicos sociales que rescatan a familias enteras al borde de la desesperación;artistas generosos que se inventan y reinventan para el disfrute de los demás... Y más, muchas más que no hay espacio para citarlas.

Lo maravilloso es cuando se aúnan lo mejor de las dos actitudes, cuando te encuentras con gente que hace bellos discursos y además los lleva a cabo implicándose en lo que dice, actuando como lo dice.

Herramientas de Contenido