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Angel Oiarbide Portavoz de Gure ESku Dago

“Si este pueblo quiere decidir, lo va a hacer y no habrá ley que lo pueda impedir”

El portavoz de Gure Esku Dago recuerda que el derecho a decidir ya se ejerce en Europa y llama a participar en las consultas que se realizarán en 24 localidades navarras

Unai Yoldi | Rubén Plaza - Martes, 13 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Angel Oiarbide, portavoz de Gure Esku Dago.

Angel Oiarbide, portavoz de Gure Esku Dago. (RUBÉN PLAZA)

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Angel Oiarbide, portavoz de Gure Esku Dago.

PAMPLONA- Angel Oiarbide es portavoz de la plataforma en favor del derecho a decidir Gure Esku Dago, que este año cumple su cuarto aniversario y que ha conseguido movilizar a más de 146.500 personas en todas sus dinámicas. El próximo 18 de junio 24 localidades de Sakana y Bortziriak realizarán consultas en torno a su futuro político, algo que, según Oiarbide, son “pequeños pasos” hacia la conquista del derecho a decidir.

¿Cómo se va a desarrollar la jornada del próximo domingo?

-Para poder realizar un evento de estas características en una zona tan amplia, más de 300 personas están organizadas para llevar a cabo esta consulta. Sin embargo, lo que nos gusta resaltar es que meter el papel en una urna es un acto fácil. Lo que es difícil es que en diferentes pueblos y comarcas, personas de entidades políticas distintas se junten y sean capaces de poner en marcha un proceso de estas características. El 18 de junio supondrá volver a romper los esquemas y mostrar que somos capaces de dialogar, de consensuar y de decidir.

¿Por qué nace esta iniciativa?

-Hace unos años, cuando hablábamos del estatus político nos enfadábamos al minuto, era un tema visceral. Gure Esku Dago nace con la intención de hacer la transición desde esa visceralidad hasta la racionalidad, y se está viendo que este tema, que era tan conflictivo y que tanto dicen que divide, hace que se creen puentes entre diferentes entidades políticas.

¿Cuál es la manera en la que trabaja Gure Esku Dago?

- Trabajamos a partir de un protocolo jurídico que pedimos a diferentes juristas. Cada pueblo o comarca que quiere poner en marcha un proceso participativo y contar con las garantías de Gure Esku Dago, tiene que cumplir este protocolo consistente en tres fases. La primera es tejer voluntades en ese pueblo en torno al derecho a decidir. Es necesario que personas de diferentes entidades se junten, hablen y empiecen con el proceso. Además, es necesario que haya un porcentaje de apoyos, dependiendo del pueblo, para continuar. La siguiente fase es la del consenso, la del acuerdo. Hay que pactar la fecha de la consulta, cómo y para qué se va a hacer y hay que consensuar la pregunta, pues son los pueblos y comarcas con procesos participativos los que la deciden. Una vez decidida, la última fase es la de decisión. Gure Esku Dago nació para hacer la transición desde la reivindicación hasta la decisión. Nos da igual el sí o el no en las consultas, lo que nos interesa es que el debate vaya mas allá, que haya participación y que los ciudadanos seamos partícipes de nuestro futuro.

El apoyo que les han mostrado entidades independentistas es claro, ¿han visto que otras fuerzas no independentistas pero a favor del derecho a decidir respalden su labor?

-El objetivo de Gure Esku Dago no era crear un cúmulo de fuerzas abertzales, sino crear una base democrática en este país para que los ciudadanos decidan libremente su futuro. Para nosotros el derecho a decidir es un principio democrático no un espacio nacionalista, es el punto de encuentro de todas las sensibilidades políticas. Por eso cuando surgimos pedimos a los partidos que no se posicionasen. Con la cadena humana no buscamos el apoyo de ningún partido, queríamos que si lo hacían fuese a titulo individual y, aún así, el único partido que nos mostró su apoyo fue Podemos. En las dinámicas de Gure Esku Dago participa gente del PNV, de EH Bildu, de Unidos Podemos e incluso socialistas.

Desde su creación en 2013, han participado en las diferentes dinámicas que han organizado más de 146.500 personas, ¿Qué valoración hacen de estas cifras?

-Del total de personas que estaban llamadas a participar en nuestras dinámicas han participado el 26,7% y nosotros estamos satisfechos. Que les digan si no a los partidos políticos. Ellos saben lo que cuesta poner a disposición de la ciudadanía las urnas, el coste humano que se necesita, los recursos técnicos y económicos, para que luego haya mucha gente que no participe. Nosotros no somos una institución, no tenemos sus recursos y al día siguiente nuestras consultas no cambian físicamente nada. Lo que hacemos no se puede comparar con la participación en unas elecciones, nuestra intención es crear el debate.

En 2014 el Gobierno británico pactó un referéndum sobre la independencia de Escocia. Sin embargo aquí la negativa del Estado parece tajante. ¿Ve posible realizar una consulta vinculante sin contar con Madrid?

-Sin ninguna duda, la mayor garantía para que la ciudadanía vasca decida su futuro es su propia determinación. El único límite que nos ponemos es la voluntad demostrada por el pueblo. No ha habido derecho alguno que no se haya conseguido sin ejercerlo antes. Las leyes se tienen que adaptar a la voluntad popular y no al revés, no pueden ser un corsé del mandato de la gente. Pocas constituciones recogen que los referéndums sean vinculantes directamente. En Escocia no era vinculante jurídicamente pero sí políticamente. Cuando un pueblo habla, la función de los gobiernos es encauzar ese mandato popular y hacer factible esa voluntad política, algo que vemos que en Europa es posible. Por tanto, no tenemos dudas de que si la ciudadanía de este país quiere decidir, lo va a hacer y no va a haber ninguna ley que mengüe su voluntad.

Ahora mismo el debate alrededor del derecho a decidir gira en torno a Catalunya, ¿cómo valoran el proceso catalán?

-En Catalunya lo que se va a dar es un choque de trenes, uno del pasado y otro del futuro. Uno va a ser el que se quiera imponer por encima de la mayoría democrática y el otro será el de la voluntad popular, el de la democracia. Sin miedo a equivocarnos, creemos que quien seguirá avanzando tras el choque será el tren del futuro, por eso el proceso catalán es un ejemplo para todos los pueblos del mundo.

Mirando al futuro, ¿cuál es la hoja de ruta a seguir?

-Para que algo se haga realidad hay que dar muchos pasos, algunos simbólicos. Esto es como cuando en las escuelas hacen protocolos de incendio, son ensayos para cuando venga el fuego. Pues esto es parecido. Estamos preparando a la ciudadanía, estamos aprendiendo, estamos sabiendo cuáles son las claves y vamos siendo conscientes de la capacidad que tenemos las personas de influir en las decisiones políticas. De esta manera, cuanto más protagonistas seamos en la toma de decisión sobre nuestro futuro, más cerca estaremos de un referéndum vinculante.

las claves

“Meter el papel en la urna es fácil. Lo difícil es que personas de diferentes sensibilidades políticas se junten y pongan en marcha la consulta”

“Para nosotros el derecho a decidir es un principio democrático, no un espacio nacionalista, es el punto de encuentro entre diferentes”

“Cuando se da la palabra al pueblo, la función de los gobiernos es encauzar ese mandato popular y hacer factible su voluntad política”

“Nos da igual el sí o el no, nos interesa que haya debate, que haya participación y que los ciudadanos seamos partícipes de nuestro futuro”

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