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El pamplonés, de 38 años, pierde el carné

Seis meses de prisión al conductor que aparcó ebrio en la comisaría

El pamplonés, de 38 años y que no fue a su juicio, pierde el carné y no lo podrá obtener hasta 2022

Enrique Conde - Martes, 13 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:07h

El coche del conductor condenado, antes de acceder a comisaría.

El coche del conductor condenado, antes de acceder a comisaría.

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El coche del conductor condenado, antes de acceder a comisaría.

pamplona- La titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Pamplona ha condenado a seis meses de prisióin y a una multa de 2.880 euros al conductor pamplonés de 38 años, Xabier C.L., que circulaba en estado ebrio y que aparcó por error en el garaje de la comisaría de la Policía Municipal de Pamplona creyendo que estaba en realidad en un parking público. El conductor, reincidente al haber sido condenado en 2011 por un delito también de conducción ebria, perderá el permiso de conducir durante cinco años y, cuando transcurra ese tiempo, podrá realizar un curso de sensibilización y someterse a un nuevo examen para volver a obtener el permiso. El acusado ni siquiera acudió a su propio juicio y, en el juzgado de instrucción, se acogió a su derecho a no declarar.

La juez considera probado que el conductor introdujo la monovolumen el pasado 6 de mayo a las 3.50 horas en dicho garaje tras haber ingerido alcohol en cantidad tal que afectaba a sus capacidades y que disminuían notablemente sus facultades para el manejo del vehículo. Lo hizo acompañado de una mujer, que salió corriendo del coche una vez que, tras aparcarlo, se dio cuenta de que una policía acudía hacia ellos y de que, a su alrededor, solo había aparcados coches patrulla. La agente que vigilaba el lugar se aproximó al turismo y le preguntó al conductor, que seguía dentro, por el motivo de su presencia en el lugar. En ese momento, al bajar el piloto la ventanilla del turismo, la policía se dio cuenta de que desprendía un fuerte olor a alcohol y le comunicó que estaba allí porque era un aparcamiento público. Al percatarse de quién era su interlocutora, el conductor trató de arrancar el vehículo para abandonar el lugar. No lo consiguió porque debido a su afectación alcohólica, no acertaba a insertar y girar la llave en el contacto, llegando a pedir a la agente que condujera ella y sacara el coche de allí.

INTENTÓ ABRIR UNA CERVEZAA la vista de la situación, otro agente acudió al lugar y le pidió que bajara del coche, momento en el que el acusado sacó de la guantera una lata de cerveza y trató de abrirla. Ante tales circunstancias, y dado que el procesado olía a alcohol, tenía un comportamiento excitado, dificultades para expresarse y conciencia obcecada, el agente le requirió para que se sometiera a la prueba de alcoholemia, a lo que el conductor se negó de forma reiterada y adoptó un comportamiento agresivo. La sentencia recalca que el acusado entendía el ofrecimiento que le hacían los policías a someterse a las pruebas porque, aunque se negaba a hacerlas, les decía a los agentes que no le habían visto conducir (aunque, como es obvio, la policía que vigilaba el garaje sí le había visto).

La magistrada resalta que la incomparecencia del acusado no ha sido obstáculo para considerar acreditados los hechos, dado que las declaraciones que prestaron en la vista oral los dos agentes de la Policía Municipal permiten considerar que el acusado era quien conducía el coche aquella noche, que lo hacía habiendo ingerido alcohol y que se negó luego a soplar en el etilómetro.