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Podemos acorrala a Rajoy con la corrupción

Unidos Podemos protagoniza un largo toma y daca con Rajoy que en algún caso ahonda su brecha con otros grupos

Miércoles, 14 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

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Siga en DIRECTO el debate de moción de censura al Gobierno del presidente Mariano Rajoy.ReproducirEl líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante su intervención en el Congreso.

MADRID- Once horas de sesión en la primera jornada del histórico debate de la moción de censura planteada por Unidos Podemos contra el presidente Mariano Rajoy, histórico por tratarse del tercer debate de este tipo en democracia. También, en menor medida, por esas once horas que continuarán hoy y de las que las primeras ocho fueron un toma y daca entre Unidos Podemos y el propio Rajoy, inesperado protagonista en la tribuna por parte del Gobierno. Cuerpo a cuerpo entre Rajoy e Iglesias en el que el líder de Podemos trató de adoptar un perfil institucional como el candidato a la Presidencia para desmontar al Gobierno popular y ofrecer una alternativa, al tiempo que aprovechó para tender la mano al PSOE -cuyo turno de intervención será hoy- ofreciendo un pacto que excluya a Ciudadanos. Rajoy replicó con contundencia, sin ceder el papel como se esperaba a la vicepresidenta del Ejecutivo, considerando que la actitud de Iglesias le inhabilita para estar al frente del Ejecutivo y convencido de que si se diera esa hipótesis, sería un “castigo” para España y “letal” para el bienestar de los ciudadanos y para la convivencia. Su “nula fiabilidad”, que esconda sus verdaderas intenciones y el uso de la política como un “concurso de gestos” fueron argumentos empleados por Rajoy para aseverar que “jamás debe gobernar”.

Todo ello aunque en la práctica no cambiará el rumbo de la historia, porque Unidos Podemos carece de la mayoría absoluta necesaria para desalojar a Mariano Rajoy. El líder del partido morado acudió vestido con una americana y sin corbata, e intentó ceñirse a un extenso programa que tenía como objetivo presentarlo como una alternativa de gobierno real. En su intento de arrebatar el liderazgo de la oposición al socialismo, consiguió mantener un largo cara a cara con Rajoy, con el que Iglesias e Irene Montero se enfrentaron durante casi ocho horas de manera ininterrumpida, y fue quizá su gran rédito del día. En el debate de la moción quemó también algunos puentes.

Iglesias se aseguró la notoriedad, y su partido monopolizó el debate desde las 9.00 hasta las 17.00 horas. Pero no pudo ocultar su falta de apoyos más allá de los 82 escaños que sumará con Compromís, ERC y EH Bildu, lejos de los 176 necesarios. Y en algún caso fue un respaldo con la boca pequeña. Marian Beitialarrangoitia no vio claridad sobre el derecho a decidir y la vía unilateral.

Iglesias tampoco pudo evitar los dardos de otros partidos, que lo acusaron de propiciar un despilfarro de recursos públicos con este debate que no tendrá consecuencias, y de usar las instituciones en su beneficio y con fines propagandísticos. También le dijeron que no tiene autoridad para presentar una moción cuando estuvo en su mano hacer presidente al socialista Pedro Sánchez y no lo hizo. Su cara a cara con Rajoy por momentos fue repetitivo y quedó atrapado en el bucle de la corrupción. Iglesias no logró más apoyos que los ya conocidos. En ocasiones, brindó una réplica muy dura no solo a los grupos que anunciaron su voto en contra, como Coalición Canaria, sino a los que se abstendrán, como les sucedió a Nueva Canarias y el PDeCAT: aunque fueron más comedidos en su discurso, recibieron una réplica afilada de Iglesias y no pudieron disimular su incredulidad. A Iglesias no le ayudará a tender puentes para el futuro si quiere intentar una alternativa de gobierno.

Ayer ahondó la brecha que le separa del resto. El debate derivó en una confrontación con casi todos. PDeCAT aseguró, incluso, que estuvo a un paso de cambiar su abstención por un voto en contra. A Ana Oramas, de Coalición Canaria, Iglesias la tildó de tránsfuga. También volaron los puñales hacia Nueva Canarias y el PNV, aunque en el caso de los jeltzales intentó no romper la baraja. El canario Pedro Quevedo recordó a Iglesias que pudo permitir la investidura de Sánchez, y le exigió que se abstenga de darle lecciones meses después de ese episodio.

La intervención del presidente español fue la gran sorpresa, porque se había especulado con que delegara en sus ministros para no dar tanto rango al debate ni reconocer a Iglesias como líder de la oposición frente al PSOE, en fuera de juego por su crisis interna y en puertas de su congreso del fin de semana. Rajoy decidió entrar al trapo desde el primer minuto, replicando varias veces con la intención de dar un golpe de efecto con su presencia y eclipsar a Iglesias. Comenzó con retranca, aunque terminó recurriendo a un tono bronco y a la burla para presentar al líder de Podemos como un político maquiavélico que registra una moción fallida y que va contra todo el mundo y, sobre todo, contra el PSOE.

Rajoy hurgaba de esa forma en la herida de Unidos Podemos, que ha recibido críticas unánimes por sus formas al presentar la moción. Incluso sus socios de Compromís han lamentado que no esperase a la recomposición del socialismo, y ayer le reprocharon desde la tribuna que los llegase a encuadrar dentro de las “élites conservadoras” por su planteamiento crítico. Aun así, votarán a favor de la moción y ayer recompusieron en cierta medida sus relaciones con Iglesias después de que entonara el mea culpa.

Lo que también dejó claro el debate es la dificultad que sigue existiendo para conformar una mayoría alternativa a Rajoy. Iglesias volvió a verbalizar que cualquier alternativa con el PSOE debería construirse sin la muleta de Ciudadanos, una pelea que hizo fracasar en su momento la investidura de Pedro Sánchez y condujo a la proclamación de Rajoy. Iglesias se disculpó ayer por los errores que pudo cometer, pero al mismo tiempo mantuvo el criterio político que condujo a esa encrucijada y atribuyó la investidura fallida a los poderes económicos que habrían conspirado contra el líder del PSOE. Sánchez apuesta por una mayor colaboración con Podemos, pero el planteamiento de Iglesias lo abocaría a pactar con los independentistas catalanes. Estas condiciones siembran de nubarrones las opciones de éxito de una eventual moción de censura encabezada por el PSOE.

Ayer anunciaron su abstención a la moción de Iglesias Nueva Canarias, PDeCAT y el PNV. Todos ellos coincidieron en criticar las formas, más que el fondo. El PSOE también se abstendrá, mientras que Ciudadanos, Coalición Canaria, UPN y Foro Asturias votarán en contra junto a Rajoy.

El debate lo arrancó la portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero. En el reparto de papeles con Iglesias, le tocó asumir la parte combativa. Argumentó la moción de censura en la presunta existencia de una trama para delinquir con la complicidad de jueces y fiscales afines, y en la crisis catalana. “Pidan perdón y devuelvan lo robado”, dijo. También se refirió a la falta de soluciones para Catalunya y pidió un referéndum, en una intervención a voz en grito.

duelo rajoy-iglesiasRajoy respondió con sarcasmo y le agradeció sus “cariñosas palabras”. Según dijo, Unidos Podemos ha llevado al Congreso “una parodia de censura, una censura de fogueo que no se sabe si es en contra del Gobierno, o contra todo el mundo, incluidos ustedes mismos”. Rajoy admitió la existencia de casos de corrupción, pero los minimizó al matizar que no todo lo que publican los periódicos tiene por qué ser cierto. En ese sentido, acusó a Podemos de hacerse eco de “habladurías”. También defendió que su gobierno ha sido contundente en la lucha contra la corrupción. En tono de chanza, aseguró que sería toda una proeza que fuera capaz de activar una conjura con los poderes judiciales para frenar las investigaciones, porque gobierna en minoría y Podemos lo vigila.

Rajoy entró también en el terreno de lo personal para asegurar que, cuanto más conocen los ciudadanos a Podemos, menos le votan;y que para perder una moción de censura “vale cualquier candidato, incluso el señor Iglesias”. Terminó diciendo que Iglesias está “inhabilitado” para gobernar porque no tolera al discrepante.

Iglesias, por su parte, comenzó con un perfil más institucional y presentó un programa con banderas de la izquierda como lograr un incremento del salario mínimo hasta los 950 euros al mes en cuatro años, igualar los permisos de paternidad y maternidad, una jornada laboral de 35 horas semanales para mejorar la conciliación y perseguir los paraísos fiscales, entre otros puntos. También defendió una España como “país de países”, basada en la libre decisión de las naciones que la integran. Pidió un referéndum con garantías. Eso sí, fue comentado fue que Iglesias evitara hasta en tres ocasiones responder a la pregunta que le dirigió Rajoy, durante el debate para que aclarara si cree en la soberanía nacional. Iglesias optó por responder con otra pregunta: “Eso mismo querría preguntarle yo a usted cuando se puso de acuerdo con Zapatero para reformar el artículo 135 de la Constitución, qué significa para usted la soberanía”. - M.Vázquez/Efe

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