Laura Freixas escritora, fundadora de clásicas y modernas

“La igualdad en la cultura es clave;hoy la ideología no se dispensa desde los púlpitos, sino desde las salas de cine”

La fundadora de Clásicas y Modernas abrió ayer el curso de verano de la UNED ‘Mujeres precursoras en distintas disciplinas: reflexiones necesarias’, que sigue hoy

Jueves, 15 de Junio de 2017 - Actualizado a las 08:02h

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pamplona- Cuando la mayoría de las novelas y de las películas se cuentan desde un punto de vista, el relato del mundo se trunca. Es parcial. Incompleto. Eso es lo que pasado siempre, y sigue pasando, en un mundo artístico en el que domina el discurso masculino, olvidando las preocupaciones y los sueños de la otra mitad de la humanidad, opina la escritora Laura Freixas, especialista en el papel de las mujeres en la cultura en general y en la literatura en particular. Un ámbito que, en su opinión, es clave si queremos revertir la situación y conquistar la igualdad, que aún “está muy lejos”.

Abrió el curso de la UNED con una conferencia apoyada en su propia experiencia.

-Sí, di una conferencia autobiográfica, explicando cómo descubrí que la literatura no reflejaba la totalidad de la experiencia humana, sino que dejaba fuera una parte importante de ella. Lo descubrí cuando me quedé embarazada. Hasta entonces, yo, que soy hija de una madre muy lectora, siempre había vivido en un diálogo entre la vida y la literatura. Antes de ir a París, había leído muchas novelas que pasaban en París. También había leído sobre la muerte, sobre la ambición, sobre la vocación artística... Y cuando me quedé embarazada, busqué la gran literatura sobre este tema, y no encontré nada. Entonces fue cuando me di cuenta de que esa experiencia estaba fuera de la cultura.

¿Y a qué conclusión llegó?

-Me pregunté por qué y la respuesta fue evidente: la cultura dominante es una cultura hecha por hombres que refleja las experiencias y el punto de vista de los hombres. También refleja experiencias comunes, como la amistad y la muerte, pero siempre desde la perspectiva masculina.

¿Las preocupaciones de las mujeres son invisibles salvo que las aporten las escritoras?

-Eso es. En la conferencia hablé de esos temas que las escritoras han introducido en la literatura, como, por ejemplo, la maternidad, la relación madres e hijas, las amigas, las maestras y discípulas, las señoras y criadas, el aborto, la violación... Cada año en España hay unos cien mil abortos y muchas violaciones, ¿por qué no se habla de ello? Creemos que vivimos en una época sin tabúes y es absolutamente falso. Otro tema que aparece constantemente en la literatura escrita por mujeres es qué sucede con un embarazo inesperado, adulterino, clandestino, inconveniente... Todas las mujeres hemos tenido el miedo a que eso ocurra, está muy presente en nuestra vida, pero está invisibilizado.

En el ámbito público falta más de la mitad del relato. La parte de las mujeres.

-Sí, sí. En la charla también hablo de la niña y de la adolescente, pero no vista comololita, sino como experiencia, que está muy presente en Ana María Matute, en Katherine Mansfield... Y de la vieja, que en la literatura escrita por hombres o está ausente o cuando está presente es una bruja, como en La Celestina, por ejemplo, y cuando la reflejan las mujeres, la muestran desde dentro, con lo que supone para ella saber que está envejeciendo. Jean Rhys, que es una escritora que me gusta mucho, lo cuenta muy bien en la novela Buenos días, medianoche, y Clarice Lispector tiene muchos cuentos con personajes de niña, de adolescente y de vieja. También hay otro personaje que está muy presente en el mundo y que la literatura no refleja, que es el ama de casa. Y no me refiero a Madame Bovary, claro, ya que en ese caso es una mujer más tratada desde el punto de vista erótico. Sin embargo, escritoras como Virginia Woolf (La señora Dalloway), Carmen Martín Gaite y, de nuevo, Clarice Lispector la tienen muy presente.

En estas últimas décadas, con mujeres universitarias, formadas, cultas, cabe pensar que debería haber más escritoras con premios nacionales, con silla en las academias... Pero no.

-Por supuesto, cabría pensar eso. Hasta los años 90, podíamos pensar que el prestigio intelectual lo tenían casi solo los hombres porque las mujeres no estaban formadas. En los 80 había más analfabetismo femenino que masculino, y eso sigue siendo así en gran parte del mundo, pero aquí, a partir de los años 80 y primeros de los 90, las mujeres tienen una formación incluso superior a la de los hombres. Creo recordar que el curso 91/92 fue el primero en que hubo más licenciadas que licenciados. Por tanto, ya no se puede decir que falta formación. ¿Qué pasa? Pues simplemente que los hombres siempre han tenido el poder y se lo siguen transmitiendo entre ellos. Y el poder intelectual, artístico, cultural es un poder importantísimo. Los hombres se lo dan unos a otros por un reflejo consciente o inconsciente de mantenerlo.

Pues centrándonos en la literatura, se dan dos paradojas. La primera, que el índice de lectoras en España es más alto que el de lectores, lo que no equivale al número de escritoras.

-Si la cultura es una pirámide y en la base están el público y los estudiantes, la mayoría son mujeres. En cambio, en la cima, entre los directores de museos, los Premios Cervantes, etcétera, hay una enorme mayoría de hombres, más de un 80%. Y no hay un progreso claro a favor de la igualdad, que se va consiguiendo a base de mucha lucha. En los últimos cinco años ha habido más premios nacionales de la crítica, de narrativa, porque desde hace un tiempo han surgido asociaciones como Clásicas y Modernas, que es la mía;de artes visuales, que es la de Patricia Mayayo;de cineastas (Cima)...

La segunda paradoja es que hay mujeres escritoras encabezando las listas de novelas más vendidas.

-Es que ahí, en el fondo, está presente el paradigma de la mujer útil, de la mujer que sirve. Tengo la sensación de la industria editorial apoya a mujeres que dan mucho a cambio. En cambio, a los escritores se les apoya de una forma más incondicional. Y creo que en política sucede lo mismo, se apoya a las mujeres que atraen votos, si no, no. Hay mujeres que escriben y que venden mucho, pero no tienen mucho prestigio;para tenerlo, necesitarían tener un apoyo más desinteresado. Pero, claro, el tipo de subjetividad, el tono y los temas que abordan las escritoras a los hombres en general les incomoda un poco.

¿A qué se refiere?

-Todos y todas hemos recibido una formación con unos programas, unos libros de texto y unas lecturas que privilegian la subjetividad masculina. Y la subjetividad masculina se basa en lo que Almudena Hernando llama la fantasía de la individualidad. Mira, hace poco, un dominical entrevistó a Vargas Llosa, a Javier Marías y a Pérez Reverte y ellos se consideraban a sí mismos los últimos pistoleros. Tienen esa idea delcowboy, del hombre libre que no le debe nada a nadie, y mucho menos a las mujeres, con una relación de fraternidad y rivalidad con otros hombres... Y Letras Librespublicaba una conversación entre Martínez de Pisón y Cercas sobre el héroe. Ellos siguen cultivando esa visión de sí mismos y las mujeres escritoras perturbamos ese relato tan narcisista.

Lo ha dicho alguna vez: los hombres se cuentan a sí mismos, y a las mujeres nos cuentan otros.

-Claro. Las historiadoras lo llaman heterodesignación. Ambos, hombres y mujeres, estamos modelados por un discurso sobre lo que debe ser la masculinidad y la feminidad. Pero hay una gran diferencia, es que el discurso sobre los hombres lo hacen los hombres y el discurso sobre las mujeres también lo hacen los hombres. Ese discurso es perjudicial para nosotras porque se construye en función de los intereses de otros. Por discurso entiendo las leyes, la teología...

¿La igualdad en el mundo de la cultura es fundamental para conseguir darle la vuelta a ese relato?

-Es un terreno absolutamente clave y quizá haya sido el gran olvido del movimiento feminista. Olvido comprensible porque, claro, era mucho más urgente que no te metieran en la cárcel por adulterio o que pudieras tener pasaporte. Pero tenemos que darnos cuenta de que la lucha por la igualdad en la cultura no es solo una aspiración legítima de las profesionales de este sector, sino que tiene un alcance social inmenso. Como dice Pilar Aguilar, hoy la ideología machista ya no se dispensa desde el púlpito, sino en las salas de cine. El cine, la literatura, la publicidad... Todos los anuncios todo el tiempo, casi todas las películas, casi todas las novelas... Es un bombardeo ideológico constante que se hace desde el mundo de la cultura que pretende modelarnos. Y revisar todas esas visiones que se dan de los hombres y de las mujeres te puede llevar toda la vida. Estos modelos están muy enraizados, muy incrustados, son casi invisibles y los asumimos como algo natural.

Llama la atención que haya mujeres artistas que rechazan que las califiquen de feministas por si les perjudica en su carrera.

-Yo no entiendo que hagan esto, sobre todo las que a renglón seguido están a favor de la igualdad. ¿Acaso el feminismo no es la lucha por la igualdad? Además, estas que dicen que no son feministas, ¿aceptaría volver a antes de 1910, cuando no podían ir a la universidad?, ¿a antes de 1931, cuando no podían votar?, ¿a antes de 1978 cuando el adulterio las podía llevar a la cárcel?, ¿a antes de 1981 cuando no podían abortar? Seguramente no. ¿No se dan cuenta de que esta igualdad relativa y precaria que tenemos es gracias al feminismo? Yo siempre digo que soy feminista para empezar por gratitud histórica.

Habla de igualdad relativa y precaria, ¿las mujeres nos hemos engañado pensando que hemos llegado a alguna parte?

-Queda muchísimo por hacer, estamos lejísimos de la igualdad. Basta ver la brecha salarial, el trabajo gratuito de cuidados, la violencia de género, las violaciones...

¿Qué piensa cuando escucha el apelativo feminazi?

-Me da risa. A ver, ¿alguien me puede explicar qué tiene que ver ser feminista con asesinar a 6 millones de judíos? Me parece tan absurdo... Ahora he dado una serie de conferencias en institutos sobre las Sinsombrero y en algunos me han justificado que a las feministas se las llama feminazis porque lo que quieren es arrebatar el poder los hombres... Me parece preocupante que cuando la desigualdad y la opresión de las mujeres es tan obvia haya quien se inquiete por si las mujeres consiguen revertir la situación. A esa gente no le preocupa que asesinen a mujeres todos los días, solo la posibilidad remota de que podamos dar la vuelta a la tortilla. Algunos se aferran tanto a sus privilegios... Esto también te hace ver hasta qué punto está anclada en la mentalidad patriarcal la fantasía de la mujer como amenaza.

En el caso de la violencia machista, es sangrante lo poco que se hace. Si en lugar de mujeres muertas fueran políticos...

-O empresarios o futbolistas. Imagínate si todas las semanas matan a un futbolista. Sería un clamor.

¿Es optimista o pesimista ante los logros futuros?

-El otro día leí una frase de Cristina Narbona que me encantó. Le preguntaron esto y dijo ‘no soy optimista ni pesimista, soy activista’.