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De los tríos políticos a los sinsentidos de Rajoy

la moción ha descubierto una nueva estrella parlamentaria y ha ratificado que el presidente se enreda en sus discursos

Un reportaje de M. González - Jueves, 15 de Junio de 2017 - Actualizado a las 08:01h

La moción de censura ha revelado una nueva estrella parlamentaria. Irene Montero fue la encargada de abrir el debate de moción de censura que impulsaba su grupo parlamentario y lo hizo con un discurso de más de dos horas donde demostró que sabe modular su tono, su ritmo y, sobre todo, confeccionar un discurso brillante. No abandonó tu tono agresivo pero fue más allá. Se le puede recriminar la mezcla de datos (contrastadísimos y no tanto), la duración de su intervención y su rapidez, que a veces dificultaba la comprensión, pero su relato fue completo y ordenado. A pesar de llevar un taco de folios, apenas los miró de soslayo. Por todo, Montero se ha revelado como una parlamentaria excepcional, que ayer recibía enrabietada el comentario de Rafael Hernando sobre su relación con Pablo Iglesias, que está dispuesto a tener un romance con el PSOE pero nada de tríos con Ciudadanos.

El PP, el partido en el Gobierno contra el que se dirigía esta moción de censura, se esforzó en ningunear este debate, dividido en dos jornadas. Contaba con la ventaja de saber que no iba a triunfar pero la suma de descalificativos y gestos durante estos dos días sólo ha servido para dar más motivos a la oposición. Durante los discursos de Montero e Iglesias se vio al ministro Íñigo Méndez de Vigo leyendo un libro y a otros ministros y parlamentarios mirando el móvil insistentemente. Pero quizá lo que se llevó la palma fue la ausencia de Mariano Rajoy y un buen número de diputados del PP ayer por la mañana.

El presidente dejó en el debate otra de sus perlas: “Cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo, beneficio político”. Así lo soltó Rajoy. La cara del líder de Podemos lo decía todo. Había vuelto a ocurrir: Rajoy construía una frase sin sentido.

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