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Íñigo Aquerreta entrenador del lacturale orvina

“No tenemos presión de ascender, pero estas chicas tienen hambre de comerse el mundo”

El Lacturale Orvina se juega mañana el regreso a Primera División (Ezkaba, 19.30 h.). Debe superar el 2-1 encajado en Cádiz para poner la guinda a una temporada ya exitosa

M.J. Armendáriz Iñaki Porto - Viernes, 16 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Aquerreta, el técnico de pie a la derecha, posa con la plantilla del Orvina.

Aquerreta, el técnico de pie a la derecha, posa con la plantilla del Orvina.

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  • Aquerreta, el técnico de pie a la derecha, posa con la plantilla del Orvina.

pamplonA- Seis temporadas estuvo el Lacturale Orvina en Primera División. A Íñigo Aquerreta le tocó coger la nave el último año (temporada 2015-16), cuando el equipo descendió. Un año más tarde, disfruta de una temporada con un bloque rejuvenecido, en el que las jugadoras de la cantera han llevado al equipo a ser campeón de Liga y mañana se juega el retorno a Primera División. La cita, en el pabellón Ezkaba, a las 19.30 horas.

¿Este Orvina ha superado las expectativas?

-Sí. Ha sido un año muy bueno. Nadie esperaba que a estas alturas íbamos a estar luchando por el ascenso. Al bajar hace un año, optamos por renovar el equipo, con chicas de la cantera todavía en edad cadete y juvenil, y formamos un bloque jovencísimo. Y estoy muy contento con lo que han aportado tanto las veteranas como las más jóvenes.

El planteamiento al bajar fue mirar a casa.

-Sí. Fue algo nuevo. Tras unos años en Primera División, en los que se apostó por traer gente de fuera para apuntalar el equipo y darle un salto de calidad, decidimos contar con las de casa, que había destacado en categorías inferiores. Sabíamos que tenían que madurar y coger experiencia, pero si salía bien la cosa pensábamos que teníamos un equipo sólido y si salía bien la cosa teníamos base para futuro. Lo que no pensábamos era hacerlo tan bien el primer año. Hay cinco jugadoras de cadete y juvenil de primer año, el resto tienen 19, quitando otra de 23 y las veteranas de 28 y 30 años. La gente joven trae ilusión y contagia a las veteranas, que venían de una temporada dura con el descenso. El aire fresco nos ha venido bien a todos.

Han estado toda la temporada en los puestos cabeceros.

-Todo el año hemos estado arriba. Al principio jugamos con más miedo y respeto, pero según pasaban los partidos vimos que los íbamos ganando y el equipo se empezó a creer que podía hacer más cosas. En la primera vuelta fuimos segundos, pero cuando le ganamos a Intersala en casa ya fuimos toda la Liga primeros.

¿Se ha notado la presión de defender el primer puesto en un equipo tan joven?

-No, porque no les pedíamos nada, ni que quedaran primeras, ni que ascendieran... Sólo que lo dieran todo en cada partido y a partir de ahí hasta donde llegaran. Es una gran temporada y lo que se merecen es el ascenso, pero no tienen ninguna presión. Era muy difícil hacer lo que se ha hecho, crear un bloque, y yo ya estoy satisfecho con ellas. Pero es cierto que se merecen el ascenso.

Este rendimiento de la cantera sólo es posible cuando en un club se ha trabajado las categorías inferiores desde años atrás, y el Orvina nunca ha descuidado la base.

-Eso es. Tenemos la suerte de tener categorías inferiores desde infantil hasta el primer equipo. Este año hemos echado mano de la cantera y ha salido redondo, pero podía haber salido peor y estaríamos contentos con haber logrado la permanencia en la mitad de la tabla si consolidábamos un equipo con chavalas de 15 años. Pero las chicas lo han hecho muy bien y se han ganado estar luchando por el ascenso.

Queda el último esfuerzo.

-Sí, y tenemos ilusión a tope. Por lo que vimos en Cádiz, pensamos que se puede. Quitando Maider, ninguna había jugado una fase de ascenso. El Cádiz es defensivamente muy ordenado, con pocas pérdidas de balón y será a balón parado como nos haga más daño. Si estamos concentradas, tendremos un punto a favor.

Afrontan el partido de vuelta con un 2-1 en contra, un marcador corto para ser fútbol sala. ¿Fruto del respeto entre los dos equipos?

-Sí. Queríamos un resultado cortito para que no se nos fuera el marcador y estar siempre cerca del empate.

¿Espera una fiesta mañana en Ezkaba?

-Sí, porque pase lo que pase, estamos contentos con las chicas. Sé que lo van a dar todos, porque estas chicas quieren siempre más y no se conforman con haber sido campeonas de grupo. Ese carácter ganador es lo que nos ha traído hasta este último partido. Desde pequeñas se les veía que estas chicas querían comerse el mundo y lo están demostrando. El pabellón estará a tope y esperamos que sea una fiesta.

Personalmente, ¿necesitaba una temporada así después de lo dura que fue la del descenso?

-Sí. La temporada pasada fue dura, en verano casi no dio ni tiempo a descansar. Una temporada metidos en el pozo no es fácil. Este año, en cambio, disfrutas cuando juegas bien y vas ganando partidos.

¿Para Navarra sería importante volver a tener un equipo en Primera tras el descenso del Txantrea?

-Lo ideal sería que estuviéramos los dos en Primera. Personalmente me gustaría mucho poder vivir un derbi del barrio en Primera. Pero para el fútbol sala navarro es importante que al menos haya uno y supongo que el Txantrea, si sigue peleando, no tardará en volver.

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