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Josu Elberdin COmpositor de ‘per agrum’

“He intentado plasmar en la partitura los diferentes colores y la energía que tiene Navarra”

El poema sinfónico coral ‘Per Agrum’, cuyo hilo conductor es el Camino de Santiago a través de Navarra, se estrena mañana en Baluarte y contará con 180 voces infantiles

Ana Jiménez - Viernes, 16 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

El compositor de la cantata, Josu Elberdin, en imagen de archivo.

El compositor de la cantata, Josu Elberdin, en imagen de archivo. (Foto: Aitziber Marcos Fotografía)

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  • El compositor de la cantata, Josu Elberdin, en imagen de archivo.

pamplona- Baluarte acoge mañana el estreno del poema sinfónico coral Per Agrum, y cuya recaudación irá destinada a Medicus Mundi. 180 voces infantiles y la Orquesta Sinfónica Goya, de 60 músicos, se unen en el concierto bajo la batuta de Juan Luis Martínez. Hace dos años que Carlos Gorricho, presidente de la Federación de Coros de Navarra, y el compositor Josu Elberdin plantearon este trabajo, tras haber desarrollado Magnificat, donde participaban tres de los coros -Rey Sancho, Escuela de Música de Noáin y Paz de Ziganda Ikastolako Abesbatza- que mañana tomarán el escenario. Con el objetivo de continuar la formación de los coristas nació Per Agrum, un proyecto al que se ha sumado también el Coro infantil Amici Musicae de Zaragoza.

El Camino de Santiago es el hilo conductor de Per Agrum, pero, ¿qué trayecto recorre la pieza?

-Pensamos que el Camino de Santiago era lo suficientemente importante en Navarra como para hacer un recorrido del mismo en la esencia musical. Son diez números, dos de ellos, el primero y el séptimo, únicamente musicales. El punto inicial es Roncesvalles y la ilusión por hacer el camino, donde hemos armonizado una melodía popular antigua, que viene de la zona de Francia. Hablamos de la sensación del peregrino y sus motivos para hacer el camino. A partir de ahí, comienza el camino, y se intercalan números en euskera y en castellano. Muestra la luz del camino que te guía, los miedos y sensaciones, el firmamento de la noche... La música va acompañando el paisaje que se va encontrando por las diferentes etapas. Hay un segundo guiño a la música popular, con la Aurora de Santiago... Y llega el último numero, donde acaba el viaje en Navarra y muestra que el camino continúa, pero también que la persona ha cambiado.

¿De qué manera le ha dado el ropaje musical a cada paisaje y etapa?

-Hice un análisis profundo del Camino por Navarra y, en función de eso, optamos por estos diez números. Es un concierto, aunque vestido un poco por la Ópera de Cámara de Navarra, con detalles de color y de hacerlo más visual, pero no es algo representado: están la orquesta y coro fijos. He ido musicalizando los textos que escribió Josune López, dando lo que la imaginación me sugería y lo que los propios lugares pedían. Como obra de tres cuartos de hora, intentas que haya de todo: números románticos, más pausados, rítmicos, otros más complejos... Navarra es muy grande y preciosa, está llena de muchos colores y tiene cantidad de energía. La idea ha sido intentar plasmar eso dentro de la propia partitura. He tenido en cuenta con qué material iba a contar: los niños, la orquesta sinfónica... Pero hasta el ensayo conjunto en Zaragoza del domingo pasado, los niños habían trabajado solo con piano y tenían una idea simple de todo esto, ya que cada coro ha trabajado de forma independiente. El domingo juntamos el puzle y era curioso ver la cara de los chavales al reconocer aquello que cantaban, pero dándole más forma con la orquesta: una caja de bombo, los metales, la cuerda... Fueron conscientes entonces de que todo era mucho más grande de lo que pensaban.

El texto está escrito en euskera y castellano, ¿cómo se combinan ambas lenguas durante la obra?

-En cada momento suena euskera o castellano, hay un lugar para cada idioma, pero, además, en el número nueve se unen. Se trata de una especie de marcha situada en el puente de Puente la Reina y comienza en euskera la segunda voz, le responde la primera voz en castellano y, después, ayudados por la orquesta, se modula, y a la vez cantan cada uno su frase, sonando ambos idiomas.

Ante el inminente estreno final, ¿cómo ha sido el particular camino de Per Agrum, con tanta gente involucrada en el proyecto?

-En todo este proceso, Carlos, como presidente de la Federación de Coros, es el que ha coordinando todas las partes para que todos acudieran en el momento necesario con su trabajo acabado. Hicimos el ensayo conjunto para estar tranquilos de cara a mañana, y es cuando nos dimos cuenta de lo bien que funcionaba. El ensayo estaba programado de 16.00 a 20.00 horas, y a las 18.30 ya había acabado, porque todo estaba bien hecho. Cuando llegas con esa confianza y con ese camino realizado al penúltimo día, puedes relajarte, entre comillas. Mañana tenemos un ensayo a la tarde y ahí activaremos todo para que a las 20.00 horas el público pueda disfrutar del espectáculo. Son tres cuartos de hora de obra, vocalmente es más complejo que Magnificat, es en euskera y castellano, de memoria... El nivel de complicación se ha subido exponencialmente para los niños, siendo conscientes de que les iba a costar esfuerzo, pero que a trabajo resuelto, el salto que podían dar con lo sugerido era grande. Y hay que agradecer a los directores de los coros su labor;sin ellos, esto no hubiera tenido más recorrido. Esto fue algo que la Federación tuvo en su cabeza, que yo he intentado plasmar en el papel y que los directores han apoyado. Mañana la gente que acuda no va a escuchar una obra de niños, va escuchar una gran obra de calidad, en la que los niños participan, con música variada y haciendo referencias y guiños a toda Navarra.

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