Un libro recupera la memoria del proyecto del ‘foguerer’ de Jorge Oteiza en Alicante

El artista recibió en 1972 el encargo de crear un monumento sobre este personaje

Viernes, 16 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Boceto del monumentos.

Boceto del monumentos. (Foto: cedida)

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Boceto del monumentos.

pamplona- Jorge Oteiza se enfrentó, durante 1972, a un particular encargo: la creación del monumento al foguerer, personaje clave y representativo de las Fogueres de Sant Joan, que debía situarse en la plaza de España de Alicante. Encargado por el Ayuntamiento de la localidad, la obra finalmente no se llevó a cabo, pero la propuesta de Oteiza aporta una reflexión acerca del sentido del arte como activador y resimbolizador del espacio público, que permanece vigente en el tiempo. Ahora, la publicación Oteiza en Alicante. El monumento al foguerer, 1972 recupera la memoria de este proyecto, aportando un exhaustivo relato y numerosa documentación inédita que clarifica la historia de esta fallida intervención.

Martín Noguerol y Joan Calduch son los autores de esta obra, que constituye el noveno título de la Colección Cuadernos del Museo Oteiza. En su proyecto, Oteiza, coherente con su línea de trabajo, consideró que la resolución debía asumir una escala urbana capaz de dar una respuesta susceptible de colmar las necesidades de enriquecimiento espiritual del ciudadano actual. Se trataba de alumbrar un nuevo centro monumental como cualificación del espacio urbano, superando la mera ornamentación de la ciudad con una obra escultórica. “La escultura activa es toda la plaza -señaló el artista-, el monumento es con toda la plaza una estructura de relaciones abierta y practicable, espiritualmente coherente, simbólica, urbanística, cívica, funcional”. Para el autor, la referencia a los ritos de purificación de agua y fuego, propio de las fiestas que despiden el invierno con la llegada del solsticio de verano, ampliaba el contexto del proyecto. “Probablemente, desde el neolítico, estas hogueras responden a los ritos de purificación y representan la muerte ritual del invierno y el triunfo del día sobre la noche”, señaló.

Tras numerosas incidencias, a principios de 1973 se constató la distancia insalvable entre las ideas del escultor y los intereses municipales. La compleja y ambiciosa propuesta de Jorge Oteiza de crear un centro urbano monumental en la plaza de España quedaba reducida a la colocación de una escultura, de modo que el creador renunció definitivamente al encargo de un monumento que desvirtuaba sus ideas. - D.N.

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