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De las tierras, de sus gentes y de sus lenguas

Viernes, 16 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Somos profesionales de los centros de salud de Elizondo, Santesteban y Lesaka. Queremos expresar nuestra preocupación por un tema que vivimos en el día a día de la consulta: la atención al paciente euskaldun en el Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea.

Nuestros pacientes son, en su mayoría, gente vascoparlante. Ésta es su tierra y ésta es su lengua. Hay también gente castellano parlante, también ésta es su tierra y ésta es su lengua.

Estamos en la denominadazona norte donde, legalmente, euskera y castellano son cooficiales. Pero ésa es la ley, no la realidad. Y ésa es nuestra preocupación.

Nuestros pacientes no tienen opción de poder ser atendidos en su lengua. No en su mayoría de veces. Y nos referimos tanto a la Atención Especializada como a la atención de Urgencias. Y no porque no haya buena intención del personal que trabaja en esos servicios, sino simplemente porque no se sabe el idioma.

Nos encantaría poder decir que, al menos, en la Atención Primaria o en la atención del Servicio de Urgencias Rural (SUR) sí que les ofrecemos la posibilidad de ser atendidos en su idioma, pero tampoco es así.

En la Atención Primaria se organizó para que la mitad de las plazas de la llamada zona norte tuvieran requisito de euskera(esto es, que los profesionales supieran euskera), lo que quiere decir que la otra mitad no lo tiene. En el Servicio de Urgencias Rural no se puso este requisito de euskera en ninguna de las plazas.

Y preocupa. Preocupa el hecho en sí, pero aún es más preocupante la normalización que se ha hecho de ello. Preocupa que en esta tierra se tenga como normal algo que en realidad no es normal: que una persona en su propia tierra no pueda ser atendida en su idioma.

Pertenecemos al Servicio Público de Salud-Osasunbidea y, como tal, debemos responder a las necesidades de la población con profesionalidad, y dentro de esa profesionalidad, entra que el paciente sea quien elija cuál de las dos lenguas oficiales quiere usar.

¿Por qué entonces vemos como normal que el paciente euskaldun tenga la atención en castellano? ¿No son acaso las dos lenguas oficiales? Y, por encima de ello (y seguramente más importante), ¿no es acaso más ético que pueda ser el paciente quien elija, estando él como está en su propia tierra? ¿Qué pasaría si mañana al paciente castellano parlante que viene a nuestra consulta se le hablara todo en euskera? ¿No nos escandalizaríamos? ¿Por qué entonces no tenemos ningún problema cuando la misma situación se da en el caso contrario, esto es, cuando al paciente euskaldun se le habla todo en castellano?

Nos preocupa la mirada que hay en esta tierra, nos preocupa que se nos ha olvidado lo sencillo, lo evidente, lo normal y nos hemos enredado en discursos políticos que nos alejan de lo que somos: personas que viven en esta tierra.

Ni que decir tiene que este escrito no tiene intención política, no hay partidos ni sindicatos detrás de estas líneas. Detrás de este escrito sólo está el día a día de la práctica profesional, detrás de estas líneas están todos/as y cada uno/as de los pacientes que tienen que cambiar de lengua para poder ser atendidos. Está Mirentxu, de 90 años, que en Urgencias le gritaban porque no respondía nada y creían que estaba sorda y es que no les entendía cuando hablaban, está Joxe, que tenía que ir acompañado a las consultas porque no podía entenderse con el médico, está Paulina, está María... Ellos -y nadie más- son los que están detrás de estas líneas.

Del mismo modo, se entiende que estas líneas no van en contra de los que están trabajando y no saben euskera. Para ellos nuestro respeto más grande, nuestro apoyo más absoluto, ellos son nuestros compañeros de trabajo, a los que conocemos y apreciamos.

Entre los firmantes también hay quien todavía no sabe el idioma, quien lo está estudiando. Hay también quienes lo hemos aprendido, y hay quienes lo hablamos desde que nacimos. No se trata de ponernos en contra de nadie ni de hacer una crítica personal a nadie. No se trata de querer dejar a nadie sin trabajo por no saber euskera. Se trata de compartir una mirada.

Se trata de definir un marco que tendría que ser el normal y no lo es en este momento. De poder dibujarlo, visualizarlo, ponerle nombre. Se trata de poder ver lo sencillo para que, partiendo de ahí -en que una persona en su tierra tiene derecho a ser atendida en su lengua-, podamos buscar los medios necesarios para poder llegar a ello.

Lo práctico, el cómo se llega a ello, puede ser más largo o más lento, pero eso es lo fácil y es lo que menos nos preocupa.

Lo que realmente preocupa es esta mirada que tenemos, la normalización de algo que, de por sí, no es normal. No sabemos cómo se ha llegado a esta situación, o porqué, y quizás ahora mismo tampoco importa.

Quizás ahora es el momento de poder volver a mirar a nuestros pacientes y mirarnos a nosotros mismos, sonreírnos y empezar a construir una realidad mejor.

Los autores son Olaia Erasun Orgambide, enfermera de Bera (Centro de salud de Lesaka);Olga Kirchner Amor, médico de Irurita (Centro de salud de Elizondo), Manu Pérez Echarri, médico de Labayen (Centro de salud de Santesteban)

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