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Oihaneder Indakoetxea Alcaldesa de barañáin (eh bildu)

“Hay complicaciones, pero somos capaces de llevar las cosas adelante. La clave es la sinceridad”

En el ecuador de la legislatura, la alcaldesa Indakoetxea insiste en la participación ciudadana como hoja de ruta y en la importancia del diálogo para alcanzar consensos

Una entrevista de Mikel Bernués Fotografía Oskar Montero - Viernes, 16 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

La alcaldesa de Barañáin Oihaneder Indakoetxea, sentada en el césped del parque del lago.

La alcaldesa de Barañáin Oihaneder Indakoetxea, sentada en el césped del parque del lago.

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  • La alcaldesa de Barañáin Oihaneder Indakoetxea, sentada en el césped del parque del lago.

barañáin- Cuatro partidos (EH Bildu, Geroa Bai, Participando en Barañáin e I-E/Equo) suscribieron un acuerdo programático y sostienen el cambio en el Ayuntamiento de Barañáin. Lo hacen con una mayoría tan raspada, 11 ediles frente a 10 de la oposición, que cualquier discrepancia puede tumbar los proyectos del equipo de Gobierno. El diálogo es vital para alcanzar acuerdos.

¿Qué se ha hecho durante estos dos años que justifique la palabra cambio?

-El balance es muy positivo. Se había anunciado el caos y el desastre... y aquí seguimos. El año pasado empezamos a implantar nuevos sistemas de trabajo, una nueva estructura en el Ayuntamiento. Claro que después de tantos años de UPN y PSN en el Gobierno esto no se cambia de un día para otro. Y hacia afuera lo mismo. Hasta ahora el Ayuntamiento tenía las puertas cerradas. Y ahora se nota ese cambio en el pueblo, incluso en la manera de hacer la fiesta. Barañáin es un pueblo más vivo y más alegre. Se están tomando medidas de participación para tener en cuenta la opinión del vecindario, en Urbanismo se dan pasos para mejorar la estética del pueblo, se están reforzando los servicios sociales y los organismos autónomos (Lagunak, Escuela de Música y Auditorio), la oferta cultural se ha ampliado... son muchas cosas.

¿El vecino nota ese cambio?

-Sí. No hay más que hablar con la gente. Es cierto que no hemos hecho todo lo que hubiéramos querido porque los ritmos de la administración tienen lo suyo. Y hay que hacer las cosas bien para que los cambios puedan consolidarse, o al menos que sea difícil volver atrás. Eso requiere tiempo y buena letra. En algunos temas no diré que vamos tarde, pero sí despacio. Y muchas quejas han venido por ese lado. ‘¿Qué estáis haciendo, que parece que no hacéis nada?’ Tenemos que hacer autocrítica porque sí hacemos cosas, aunque quizá no somos capaces de plasmarlo en el día a día. Estamos implementando asambleas abiertas para que la ciudadanía pueda venir, hablar... eso tiene sus frutos y ahí tenemos que profundizar.

¿Qué asuntos están ahora mismo encima de la mesa?

-Por ejemplo el proyecto del banco de distribución de alimentos. Dentro de poco firmaremos el convenio con la plataforma social para su gestión, y en un par de meses estará acordado. También hay muchas mejoras urbanísticas. En la Comisión hemos marcado las prioridades. El adoquinado es una de ellas;también los pasos de cebra de la avenida de los Deportes, avenida del Valle... están totalmente hundidos por el tráfico y requieren de una inversión potente. Y acometeremos las obras en verano para que la afección al vecino sea menor. Los locales y convenios con colectivos para regularizar su situación, las fiestas, que están a la vuelta de la esquina, consolidar la semana del euskera... Internamente la administración electrónica, un trabajo para mejorar los servicios públicos. O el proceso participativo del Lago, ya en fase presupuestaria. Hay muchas cosas en marcha que poco a poco saldrán adelante.

¿En qué punto están las entreplantas municipales de la plaza del Ayuntamiento?

-Desde EH Bildu planteábamos que esos locales, al estar próximos al Ayuntamiento, tenían que ser para uso del pueblo y áreas municipales. Pero la mayoría de la Comisión de Urbanismo dijo que no, que eso tenía que ser vivienda. Y ahora estamos en esa fase. Hay que preparar un escrito para las comunidades de vecinos, porque la ordenanza dice que cualquier decisión que se vaya a tomar hay que consultarla con ellos, porque les afecta. EH Bildu dijo que iríamos adelante con la mayoría de la Comisión. Y en eso estamos.

En su día parecía que unas entreplantas podían tumbar un Ayuntamiento del cambio por el órdago de Battitte Martiarena: O eran para vivienda o no apoyaría los presupuestos. ¿Fue para tanto?

-Fue un punto crítico porque además coincidió con los presupuestos. Nosotros nos habíamos impuesto la directriz de que sí o sí los presupuestos tenían que salir. Un Ayuntamiento no puede estar un año con unos presupuestos prorrogados, sobre todo con tantos proyectos encima de la mesa que queríamos llevar a cabo. Nos hipotecaba un año entero. Había que aclarar la situación y llegar a un acuerdo, y fuimos capaces de llegar a ese consenso y tranquilizar las mareas. Fue bastante estresante. Como reflexión... no diré que valió la pena, pero sí nos ha demostrado que podemos alcanzar esos acuerdos. Quizás lo más sencillo hubiera sido decir, ‘oye, si no se hace lo que nosotros queremos apagamos, nos vamos y aquí no se hace nada’. Pero tampoco era la solución, y es cierto que hay que hacer caso a lo que dicen las mayorías. Y una bastante explícita decía sí a la vivienda. No está decidido qué tipo de vivienda será. Tampoco sabemos si se va a hacer porque no está en nuestras manos, sino en las de los vecinos de los 5 portales. Ya veremos. Nosotros asumimos que era necesario ese cambio de dirección, y ahora vamos a poner todas las herramientas de que dispone el Ayuntamiento para que salga adelante.

Discrepancias puntuales al margen, ¿la relación entre las fuerzas del cambio es fluida?

-Sí. Aunque hay complicaciones, claro. Es así. Son relaciones que vienen de lejos, se mezclan muchas veces con relaciones personales... Pero las cuatro fuerzas que firmamos el acuerdo programático somos capaces de llevar las cosas adelante. Y en este caso la clave es la sinceridad. Decir, ‘oye, no me está gustando esto o lo otro’. Son maneras de funcionar que siempre se pueden mejorar, pero desde ese punto de vista hemos hecho un esfuerzo todas las partes;incluso los grupos que no firmaron el acuerdo programático. Estamos manteniendo reuniones bilaterales con todos, siempre desde un punto de vista constructivo. Luego cambia mucho lo que se dice de cara a la galería y lo que se vive en el día a día. A veces te echan unas broncas terribles en comisión y en un plano público no dicen absolutamente nada. O al revés, que públicamente te critiquen por un tema que luego en comisión no les interese.

También fue polémica la cesión de un local para el gaztetxe. Dos sentencias del TAN dicen que se hizo mal. ¿Reconocen que se hizo mal?

-Hemos intentado llevar este tema de la forma más transparente posible. El TAN ha dicho que esas formas no son las correctas, pero eso ya se está rectificando. No hemos hecho nada irregular, sí de una manera que no estaba contemplada en la ordenanza. Hay otro tipo de cesiones que no están regularizadas en ningún sitio;comparsa, belenistas, Anfas... Por eso era esquizofrénico que grupos promotores de esa ordenanza, y que no le han hecho ni caso cediendo locales, se quejen y pidan cuentas. En aquel momento la cesión era urgente porque los jóvenes necesitaban un sitio para empezar a trabajar, y se hizo de aquella manera. Y fíjate el rapapolvo que nos cayó... cuando debería ser al revés. Se trataba de posibilitar que cualquier colectivo pudiera tener su espacio. Pero cuando eres posibilista te viene la vuelta con las formas. Apechugamos y aceptamos que las cosas se podían haber hecho mejor. Ahora tenemos dos sentencias y estamos un poco atrapados. Hemos firmado un convenio con un colectivo y el TAN dice que no está bien hecho.

Porque el acuerdo tenía que pasar por Pleno.

-Sí. Y la firma del convenio la hicimos por resolución de Alcaldía. Pero esa ordenanza tampoco tiene un censo de los locales municipales que se pueden ceder, una parte que se obvia. Eso no ha pasado por Pleno nunca, y hay locales cedidos. Ahora lo vamos a hacer. Hemos modificado la ordenanza. Y además se van a adjudicar los locales, que también pasará por Pleno. Nos estamos comprometiendo a que eso se haga. Porque si no, con esas dos sentencias corremos el peligro de que nos llegue algún requerimiento: ‘tienen ustedes que desalojar a este colectivo’.

Quizá se tenían que haber extremado las precauciones en un tema que ya de por sí levanta ampollas en algunos...

-Es que parece que se critican las formas porque se tiene miedo a criticar el fondo. Y es lo que ha pasado con el gaztetxe. Si estás en contra de que se ceda un local al gaztetxe, pues lo dices tal cual, sin pelos en la lengua. Se puede decir tranquilamente y no pasa nada. Y como eso miles de cosas... como con la bandera republicana, en la que se han escudado para ir contra la ikurriña. Se mezclan muchas cosas mediática y políticamente. Con los perfiles lingüísticos otro tanto de lo mismo. ‘Es que los ciudadanos de Barañáin no van a poder acceder a la función pública en las mismas condiciones...’, di claramente que estás en contra del euskera y ya está. Y todo eso desgasta.

¿Hay puntos de encuentro con la oposición o todo son reproches mutuos?

-Ha hecho falta que cada uno se sitúe en su rol. Ellos llevaban muchos años gobernando, y asumir ese nuevo papel cuesta. El primer año fue de dar oportunidad al equipo de Gobierno, un ‘a ver qué hacen’. Y ahora que han visto que en el fondo tampoco hay nada que criticar, están continuamente con las formas. Y a las formas se les da vuelta rápido. Crea mucho ruido, pero en las comisiones, en el día a día, los argumentos caen por su propio peso. Las relaciones también dependen mucho de las personas. Con algunas son fluidas y con otras cuesta más. Ahí todos tenemos que hacer un esfuerzo porque las relaciones internas son importantes. En Barañáin somos 7 grupos, que es mucho, y cada uno de un palo. Eso también es una riqueza y hay que profundizar en esas relaciones. Hasta hace dos años no ha habido ninguna relación bilateral con la oposición, y ahora tenemos reuniones con todos los grupos para explicar las cosas antes incluso de llevarlas a Comisión. Por deferencia y para dar a conocer los temas de tú a tú. Estamos fomentando esas relaciones internas y va a ser una hoja de ruta de aquí al 2019.

Barañáin en un municipio envejecido. ¿Se puede hacer algo al respecto?

-Esa realidad existe y va a existir. ¿Qué hacemos, la obviamos y decimos, ‘venga, gente joven, venid a Barañáin que somos súper guays’?. Debemos ser conscientes de que Barañáin no es precisamente un pueblo joven. Es un pueblo de personas mayores, y cada vez más. Y tenemos que hacer esa doble labor. Primero, dar respuesta a las necesidades de las personas mayores dentro de su enorme diversidad, porque por ejemplo tenemos 5 vecinas y vecinos empadronados que superan los 101 años. Sus necesidades no tienen nada que ver con las de otras personas de 70 años. Tenemos un club de jubilados con su manera de trabajar, y hemos puesto en marcha el primer Consejo de las personas mayores. El mes pasado tuvimos el primero. Y con la gente joven hubo una gran diáspora, hay gente que quiere volver y nos damos cuenta de que los precios de alquiler, en comparación con la comarca, son altísimos.

En el acuerdo programático hablaban de analizar y elaborar un Plan de vivienda vacía.

-Adquirimos ese compromiso. Es complicado poner en marcha un estudio para detectar las viviendas vacías que hay en Barañáin. Realmente sabemos que puede haber unas 800 viviendas que pueden estar vacías... un 10%. Pero tampoco es real. Sabemos que hay una gran bolsa, pero hay que hacer un estudio mayor. No sabemos qué tipología de vivienda, qué tipo de familia o propietario, dónde está esa vivienda vacía, los años, su estado.... son cosas que hay que analizar cuando se hace un estudio de la vivienda. Creíamos que éramos bastante más ambiciosos de lo que hemos plasmado en el acuerdo programático, y de momento lo estamos aparcando porque ya hay en marcha otro tipo de medidas como puede ser el acuerdo con Nasuvinsa para incorporarnos a la Bolsa de Alquiler social. Pero es cierto que hay mucha demanda. Con la Bolsa de Alquiler de Nasuvinsa sí se ha captado demanda, pero no oferta. Y la campaña iba más dirigida a la captación. Se ha quedado un poco floja y no ha tenido los resultados que esperábamos. Vamos a ver también qué pasa con Eulza, pero efectivamente ese es un punto importante del acuerdo programático que habrá que abordar en algún momento de esta legislatura.

¿Se construirá en Eulza antes de que acabe la legislatura?

-Sí. Además en esa zona Nasuvinsa también estaba interesada en colaborar y promover. Ahora estamos en una primera fase;saber qué se quiere para luego concretar el cómo.

Ha habido un proceso participativo y se ha recabado la opinión de la ciudadanía. Todavía no se han analizado en comisión de urbanismo esos datos porque acaba de finalizar el plazo de encuestas. La idea es hacer un planteamiento de vivienda viendo cuáles son las necesidades de esa zona y las propuestas que ha habido.

Otro problema de Barañáin es la dificultad para aparcar. ¿Tienen soluciones?

-Hay unos cuantos planteamientos encima de la mesa, como un cambio de horario o quitar la zona ZERT la noche del viernes para atraer a jóvenes que quieren venir y no lo hacen porque no pueden aparcar. Esa es una demanda consolidada de la hostelería. Pero hay una ordenanza, tiene que existir una mayoría y por ahora no la hay. El debate se ha llevado muchas veces a Protección Ciudadana. También hay una propuesta para hacer una bolsa de aparcamiento exclusiva para residentes en la zona de los Tilos. Pero tampoco solucionaría el problema. De hecho, se colapsarían otras zonas por el efecto frontera. Hay unas cuantas medidas encima de la mesa, pero hasta que no tengan una mayoría... Es cierto que recibimos muchas quejas. Es otro tema pendiente, aunque los problemas están focalizados. Se centran más al inicio, en la zona cercana a Hospitales.

¿Qué expectativas tienen? ¿Hay cambio para rato?

-La participación es clave para este equipo de Gobierno. Si conseguimos que la ciudadanía tenga costumbre de que de vez en cuando el Ayuntamiento les consulte algo y puedan ejercer democráticamente el derecho a dar su opinión, ya habremos logrado algo irreversible. Por ejemplo, nada más entrar ya pusimos en marcha que la ciudadanía pudiera participar en los plenos. Antes no se hacía. De hecho, el pleno era por la mañana y muchas veces estábamos solos. La grabación del pleno y el video streaming son cosas que han venido para quedarse, porque ya nadie entendería que se quitaran. Y si vamos así, metiendo cosas poco a poco, el cambio estará cada vez más presente aunque las siglas y el color cambien.

las claves

“El balance de estos dos años es muy positivo;se había anunciado el caos y el desastre... y aquí seguimos”

“En algunos temas no diré que vamos tarde, pero sí despacio. Y muchas quejas han venido por ese lado”

“Las entreplantas fue un punto crítico porque además coincidió con los presupuestos;supimos llegar a un acuerdo”

“Si conseguimos que la ciudadanía tenga costumbre de que les consultemos, ese cambio será irreversible”

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