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peligro por las rocas del fondo y las pozas

El ‘salting’ arrasa en el Arga, pero activa la alerta vecinal por su riesgo

El salto de puentes y pasarelas de la Magdalena y Aranzadi se populariza entre los jóvenes
La Policía advierte de los riesgos de las rocas y del escaso caudal en zonas sin vigilancia específica

Patricia Fernández / J. Bergasa/M. Saiz - Viernes, 16 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Un joven salta al río Arga desde las pasarelas que conectan la zona de la Magdalena junto al Club Natación y el molino de Caparroso.

Un joven salta al río Arga desde las pasarelas que conectan la zona de la Magdalena junto al Club Natación y el molino de Caparroso. (Javier Bergasa)

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  • Un joven salta al río Arga desde las pasarelas que conectan la zona de la Magdalena junto al Club Natación y el molino de Caparroso.
  • Espectacular salto desde el nuevo puente de San Pedro en Rochapea, que enlaza con Aranzadi.
  • Varios jóvenes saltan desde la presa de Huarte.

pamplona- El sol y el calor han entrado con fuerza en Pamplona y los ríos son uno de los remedios más tradicionales para sobrellevar las altas temperaturas. No obstante, este año existe una preocupación ciudadana por los menores que saltan desde los puentes y zonas altas de los ríos. Esta se ha traducido en numerosas llamadas a la Policía Municipal de Pamplona, que admite que no hay una vigilancia explícita y que, aunque desaconsejan el baño, este no está prohibido en las orillas del río a su paso por la ciudad. La Policía sí advierte de los riegos del escaso caudal y del peligro que supone la presencia de piedras y rocas en el fondo. Asimismo, recomiendan que haya un adulto que sepa nadar cerca de los menores.

Las pasarelas de la zona de la Magdalena, junto al Club Natación, son uno de los lugares más frecuentados por los bañistas, especialmente por los más jóvenes. Allí se concentran muchos de ellos para pasar el día, como es el caso de Leire Larraya y sus amigas: “Nosotras no somos todas socias de la misma piscina y el río nos da la oportunidad de estar todas juntas. No nos hemos atrevido a saltar de las pasarelas porque un hombre nos ha dicho que había poco caudal”, aseguró. Javier Elizalde, que también fue con sus amigos a la zona, añadió que el río “tiene más posibilidades de diversión, se puede saltar del puente o deslizarse por la cascada. Hay peligro de rocas y pozas, por eso hay que ir con cuidado, pero nada más”.

No obstante, hay quien piensa que estas actividades pueden ser peligrosas y necesitan regulación: “Los chavales no se dan cuenta de que el caudal está muy bajo y se tiran del puente con riesgo de hacerse daño. Se necesita control en la zona, alguien que supervise, también se bebe mucho y se hacen verdaderas locuras, sin que nadie vigile;es muy peligroso”, afirmó José Viciano, que paseaba por las pasarelas. Maria Luisa, por su parte, pasó allí la tarde con sus hijos y le quitó hierro al peligro que puedan suponer estas actividades: “Todos nos hemos bañado siempre en el río, es una diversión que no podemos prohibirles a los jóvenes hoy. Se les puede decir que vayan con cuidado, pero tienen que disfrutar de su juventud. En Navarra tenemos muchos ríos preciosos y tenemos que aprovecharlos”.

El parque de Aranzadi, especialmente los puentes en torno a San Pedro y Errotazar desde donde se han realizado diversas llamadas de avisos este año, es otro punto de encuentro juvenil que se está poniendo cada vez más de moda.

Los jóvenes son unánimes al asegurar que el río es una alternativa económica a la piscina y que se pueden hacer más cosas, como pescar o deportes de aventura, como el salto. Ante esto último también afirman que no tiene que ser un peligro si cada uno se responsabiliza de hacerlo de forma segura y, por ello, no consideran que deba regularse o supervisarse. Por su parte, la Policía insiste en desaconsejar esta actividad.

Otro lugar que se ha popularizado mucho durante estos años es la presa de Huarte, además del puente de Zabaldika (Esteribar). En Huarte, los merenderos y baños portátiles invitan a pasar un día en el río. Mayores, pero, sobre todo, jóvenes suelen bañarse y saltar desde la cascada: “Nosotros antes de saltar siempre solemos pisar para comprobar la profundidad. Si vas con cuidado no tiene por qué pasar nada”, aseguró Aner Sarasola, que suele ir a menudo con sus amigos. Asier Sánchez, que acudió a la zona a pasar el día, también comentó que el peligro va relacionado con la responsabilidad de cada uno: “El río no es peligroso, te puedes hacer un raspón con una piedra o una rama como mucho”. En la presa ,normalmente, hay mucho caudal, por eso saltamos”. Los alguaciles de Huarte aseguran que actúan ante las llamadas de los vecinos. No prohiben el baño, aunque no lo recomiendan e intentan concienciar de sus riesgos: “Son adolescentes en su mayoría, pero cada vez están más concienciados con que no pueden ir a la locura a tirarse de cualquier sitio”, admitieron. En el municipio, además de la presa, también de manera puntual, los jóvenes saltan del puente Dorraburu: “No es algo habitual, por estar la carretera al lado y tener una poza abajo, pero hay gente que no lo sabe, para eso intervenimos”, afirmaron.

Además de los riesgos que pueda suponer, la gran aglomeración de gente en esos lugares trae consigo una cantidad de basuras y deshechos que ensucia mucho las zonas: “Yo suelo pasar mucho por aquí y siempre veo latas, bolsas de plástico y restos de comida”, manifestó Juani Ruiz desde la presa de Huarte. En las pasarelas de Magdalena José Viciano opinó igual, destacando que “se está llegando a un límite de basuras que no se puede permitir, hay que tener civismo, aquí parece que se permite todo”.

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