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El pequeño comercio relanza la fiesta

Amelia Domínguez, con 32 años de presencia y trabajo en el barrio, lanzó el cohete de Azpilagaña en homenaje al pequeño comercio

Patricia Fernández Javier Bergasa - Sábado, 17 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Amelia Domínguez posa con sus nietos Unai, Iker, Egoi y Oihan, Puy Izkue de la pastelería Monjardín y un miembro de la Comisión de fiestas.

Amelia Domínguez posa con sus nietos Unai, Iker, Egoi y Oihan, Puy Izkue de la pastelería Monjardín y un miembro de la Comisión de fiestas.

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Amelia Domínguez posa con sus nietos Unai, Iker, Egoi y Oihan, Puy Izkue de la pastelería Monjardín y un miembro de la Comisión de fiestas.

pamplona- El cohete de Azpilagaña fue tirado ayer por Amelia Domínguez, que regenta la mercería El Hilvan, en representación del pequeño comercio de la zona que ha empezado a juntarse para que el barrio no muera. Con 32 años de trayectoria fue quien confeccionó la ropa de los primeros gigantes del lugar, así como la de los segundos. Amelia Domínguez también ha visto cómo se ha estancado el comercio en Azpilagaña: “Cada vez hay más bajeras vacías, los dueños se jubilan y nadie quiere invertir en el pequeño comercio porque no les sale rentable”, aseguró. Esto es algo que sabe con certeza, ya que, durante estos años. Amelia Domíngez sobrevive gracias a su clientela tradicional, pero los comerciantes observan como, cada vez más, la gente prefiere comprar en los grandes espacios.

“Actualmente en Azpilagaña tenemos la droguería y cafetería de siempre, los cuatro bares y poco más. Ha cambiado todo mucho, antes todo eran pequeños establecimientos”, recordó. Amelia Domínguez afirma que los comercios que quedan sobreviven como pueden y que necesitan ayudas: “No necesitamos estar más horas abiertos, sino que nos ayuden a mantenernos. Cuando pusieron la zona azul, los vecinos tuvieron que pagar 50 euros y nosotros, los establecimientos, 500. Así no se puede, esto unido a lo que pagamos de agua y luz nos hace hundirnos”, declaró.

Durante las fiestas, aseguró que los bares y establecimientos de alimentación sí que incrementan su venta, pero que en su caso no. En representación de este colectivo, Amelia Domínguez pide una ayuda por parte del Ayuntamiento que se base en una promoción de estos establecimientos para que estos puedan seguir abiertos y para que se puedan abrir más con el tiempo: “No podemos abandonar nuestro barrio, entre todos tenemos que poner de nuestra parte”. También destacó la idea de que el Ayuntamiento de Pamplona debe tener en cuenta que lo que puede servir para los comercios del Casco Viejo, no lo hace para los establecimientos de los pequeños barrios: “Somos diferentes y necesitamos un trato diferente”, aseguró.

La Comisión de fiestas de Azpilagaña quiso unirse a los comercios de su barrio y apoyó su candidatura para tirar el cohete.


NovedadesEstas fiestas, que comenzaron ayer a las 19.00 con el chupinazo y durarán hasta el domingo, cuentan este año con la novedad de una carrera ciclista el domingo a las 10.00. La carrera se dividirá en distintas categorías y en ella participarán equipos de diversos lugares. Los demás días contarán con las actividades habituales de todos los años, como deportes, exhibiciones o conciertos. De entre todas ellas, la Comisión de fiestas destacó los calderetes como ocasión en la que se unen todos los vecinos y la que cada año cuenta con más participantes.

Además, fuera de fiestas, durante la noche de San Juan, la Comisión se unirá a los vecinos en las tradicionales hogueras, realizando una fiesta vascona idea del Zampanzar del barrio: esta se basará en una especie de ritual por el solsticio de verano por el que se retornará en el tiempo hasta el punto de comer sin manos, con vasos de barro... a la que se unirán también los gigantes del barrio. Esperan que pueda ser el inicio de una nueva tradición.

El comercio de Azpilagaña encendió ayer, al ritmo de música y baile de dan- tzas y gigantes, la mecha de unas fiestas con motivo de reivindicar su presencia en la zona y buscar así ese apoyo de quienes les pueden ayudar a proseguir con su tarea de dar forma e historia al pequeño comercio del barrio.