Los árboles se llenan de poesía

LOS ALUMNOS DE EL ‘CUERVO BLANCO’, EN ANSOÁIN, DECORAN LA PLAZA DEL AYUNTAMIENTO INSPIRADOS EN | El fenómeno callejero ‘acción poética’

Un reportaje de Cristina Jiménez. Fotografía Iban Aguinaga - Sábado, 17 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

El grupo de alumnos de El cuervo Blanco posa con una de sus banderolas.

El grupo de alumnos de El cuervo Blanco posa con una de sus banderolas.

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El grupo de alumnos de El cuervo Blanco posa con una de sus banderolas.

Los árboles de la plaza del Ayuntamiento de Ansoain lucen nuevos frutos desde el pasado martes. Los alumnos de El Cuervo Blanco, espacio educativo independiente abierto a la creación artística y el aprendizaje, son los creadores de las cien banderolas que decoran el parque desde esta semana. Así será hasta que se las lleve el viento o el Ayuntamiento decida quitarlas, “porque la intención es que el mensaje perdure”, afirma Itxaso Razquin, responsable del proyecto.

La iniciativa está inspirada en el fenómeno mural-literario Acción Poética, que decora las calles de Latinoamérica desde 1996, y consiste en pintar e intervenir poéticamente muros de las ciudades con frases estimulantes. El movimiento artístico Acción Poética apuesta por el poder de la palabra como elemento de crecimiento que nos haga pensar. Una de sus máximas es el anonimato, gracias al cual “los niños han podido expresarse libremente sin ningún miedo”, relata Razquin.

Los mensajes transmitidos evitan cuestiones religiosas y políticas, ya que “un niño va a expresar aquello que ve sin estar coaccionado por nada, evoca algo sano”, explica la artista. Sin embargo, en los talleres sí que han tratado de que exista un pensamiento crítico para que los niños puedan exteriorizar aquellas sensaciones o emociones más internas al tiempo que aprenden distintas técnicas. Las ideas han sido puestas en común: “las frases las hemos elegido entre todos, pero como no están firmadas, el público no puede saber de quién son”, asegura June Arangibel, una de las jóvenes participantes.

La intención del proyecto es generar en los ciudadanos una reflexión: “hemos hecho los carteles para mandar un mensaje de felicidad y optimismo a la gente”, subraya Asier Sola, joven autor de una de las banderolas. Al mismo tiempo, pretende promover la lectura. Por este motivo, el lugar seleccionado es la plaza que acoge la biblioteca del pueblo. Además, ya que no pueden utilizar los muros de las calles para pintar, han elegido un lugar visible para colgar los carteles dentro de Ansoain.

“Este proyecto es un pequeño homenaje a todo lo que hemos ido aprendiendo durante las clases, porque muchas veces los trabajos se quedan guardados o solo se comparten con la familia. Los chavales tienen muy buenas ideas, son grandes en ese aspecto”, afirma Razquin, quien considera fundamental trabajar estos valores desde los primeros años de vida.

De forma paralela, también han intentado reciclar todos esos trabajos que se quedan en el cajón. Uno de los objetivos que trabajan es la reutilización, por lo que varias de las frases visibles son de obras anteriores.

“Con este proyecto, es la primera vez que exponemos en grupo en la calle. Entre todos hemos ido gestando la idea y he buscado que ellos sean los propios artífices del proceso, yo solo soy una mera guía. Hemos ido experimentando, y a través de esa experimentación hemos ido modelando la idea”, narra la artista.

Razquin, que lleva años dedicándose a la formación y al arte, ha creado el llamado El Cuervo Blanco, un espacio donde trata de transmitir sus conocimientos mediante un modelo de enseñanza alternativo: “he fusionado esa experiencia artística con mi formación y experiencia como psicopedagoga. Intento ceder un espacio diferente, que creo que hasta ahora no hay. Es más que hacer manualidades, es más que hacer arte. Lo manual es solo lo manipulativo, no hay un pensamiento detrás y esa es la diferencia”, explica.