La semana

Ustedes disculpen, es el calor

por F.Pérez-Nievas - Sábado, 17 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

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qué quieren que les diga, ¡no puedo más! Estoy hasta el tuétano de tanto calor. Te acuestas sudando, te levantas sudando, duermes, comes, ves la tele sudando y hasta te duchas sudando. Además te pasas todo el día en una especie de sopor del que no se puede salir y en el que todo da igual. Mis papilas se atrofian de tal manera que me da lo mismo unas manitas de cerdo del Moncayo, que un trozo de fiambre del Ratón, una croqueta de queso de La Taberna o un pimiento relleno del Roety. Deambulo por la avenida de Zaragoza sin saber hacia dónde, voy como pollo sin cabeza (que diría el mítico Toshack). Porque si de algo carece nuestra querida Tudela es de árboles que den sombra en calles que se convierten en auténticos infiernos al mediodía donde se puede freír un huevo en mitad de la Carrera. He visto a más de una persona caminando de puntillas pegado a Casa Alfonso como si en el sol existiera un gran agujero negro que se traga a quien cruza la calle para ver una camiseta en el escaparate de enfrente. Soy muy dado a propuestas que veo aquí y allá en ciudades con cascos históricos que dan cien mil vueltas a los de Tudela y donde si encuentras un papel en el suelo casi te dan un premio. En fin, a lo que iba, creo que podríamos hacer la ciudad un poco más accesible y, al mismo tiempo, acogedora para cuando el termómetro roza los 40 grados, algo lamentablemente frecuente en nuestro Valle del Ebro. Existen en la ciudad calles lo suficientemente estrechas como para que se pueda poner de tejado a tejado un toldo que palie la sombra, dé un aire diferente al Casco Antiguo y propicie que la gente se acerque a esos lugares inhóspitos durante 3/4 partes del día. Si ciudades expuestas a mayores temperaturas como Cádiz, Córdoba, Sevilla o Granada lo hacen, ¿por qué aquí no, durante 3 ó 4 meses? Incluso podría haber pulverizadores de agua-gratis. ¡Ni te cuento el éxito que tendrían en fiestas! En un pueblo de Francia vi esta misma idea pero de forma mucho más original. Habían cubierto todo el espacio entre fachada y fachada con paraguas de colores. Reconozco que igual para nuestras mentes antidiluvianas es aún demasiado fuerte, pero aquí queda plasmado. Eso sí, quiero que todo esto se vote en asamblea vecinal, no sea que luego se me achaque que hago cosas sin contar con el pueblo. ¿No han oído el dicho: ‘Toldo para el pueblo pero sin el pueblo’? En fin, ustedes disculpen, es el calor.