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Macron, camino de una mayoría aplastante

Luis Miguel Pascual/D.N. - Domingo, 18 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Macron, en el Palacio del Elíseo.

Macron, en el Palacio del Elíseo. (Foto: Efe)

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  • Macron, en el Palacio del Elíseo.

parís- El presidente francés, Emmanuel Macron, se encuentra a las puertas de obtener una aplastante mayoría en la Cámara Baja en la segunda vuelta de las legislativas de hoy, que se han desarrollado en medio de una indiferencia generalizada patente en los bajos índices de participación. Si las encuestas aciertan, La República en Marcha, la marca electoral de Macron, tendrá el mayor número de diputados de la V República y uno de los mayores porcentajes de escaños de la historia del país. Los sondeos le otorgan entre 400 y 460 de los 577 diputados que componen la Asamblea Nacional, lo que supone más del 70% de los asientos, una cifra solo superada por un presidente, Charles de Gaulle en 1968, que logró el 81% de los escaños en una cámara que contenía menos parlamentarios.

La derecha logró superar esa cifra en 1993, cuando logró el 79% de los escaños, pero lo hizo con un presidente socialista en el Elíseo, François Mitterrand. Este, tras su victoria en las presidenciales de 1981, había logrado el 68% de los escaños en la Asamblea, un porcentaje que, desde entonces, solo el conservador Jacques Chirac igualó tras su triunfo en 2002 frente al ultraderechista Jean-Marie Le Pen. Macron se apresta, pues, a construir una mayoría inédita en los últimos tiempos y concentrar así todos los poderes, a lo que sumirá una oposición dividida y debilitada.

Los llamamientos de conservadores, socialistas, izquierdistas y ultraderechistas a la movilización para limitar los poderes del presidente no parecen estar encontrando eco en una sociedad que, tras haber seguido con mucha atención las presidenciales de abril-mayo, ha pasado página.

punto negroSi en la primera vuelta del pasado domingo menos de la mitad de los electores acudieron a las urnas, los simpatizantes de candidatos no clasificados para la segunda vuelta pueden optar por quedarse en casa en la segunda, según el director del instituto demoscópico Kantar Sofres, Emmanuel Rivière, lo que hará aumentar la abstención. Ese puede ser el principal punto negro de la que se perfila como la gran victoria de Macron, que tendrá las manos libres para aplicar las reformas prometidas, incluidas las más controvertidas, como la del mercado laboral.

Los sondeos auguran que los conservadores serán la segunda fuerza política, aunque pueden cosechar uno de los peores resultados de su historia. Además, el partido Los Republicanos ha quedado tocado por la estrategia de Macron de nombrar primer ministro a Edouard Philippe, un hombre surgido de sus filas. Frente a esa decisión, el partido tradicional de la derecha francesa puede escindirse en tres corrientes, una formada por diputados radicalmente opuestos al nuevo Gobierno, otra moderada y una tercera decididamente favorable a trabajar con el presidente.

Varios de los 263 candidatos conservadores que se mantienen en la segunda vuelta han hecho campaña con ese argumento, el de ayudar a Macron a aplicar sus reformas.

Algo similar sucede en la otra fuerza tradicional, el Partido Socialista, en el que al naufragio histórico que auguran los sondeos, entre 15 y 25 diputados, solo parecen sobrevivir aquellos candidatos que se han dicho dispuestos remar en la dirección que marque el presidente.

Tampoco parece que vaya a inquietar a Macron los estrenos en el hemiciclo de la líder ultraderechista Marine Le Pen, segunda de las pasadas presidenciales, y del izquierdista Jean-Luc Mélenchon, cuarto.

La primera podrá contar con un máximo de cinco diputados, según las encuestas y ni siquiera tendrá grupo propio, mientras que el líder de la Francia Insumisa, que puede llegar hasta los 23, tendrá que pactar con los comunistas para tener su propia familia parlamentaria en el océano macronista. Le Pen está muy cerca de lograr un escaño en su feudo de Pas-de-Calais (norte), pues en el primer turno obtuvo el 46 % de los votos, a más del 20 puntos que su rival, mientras que el segundo deberá batallar más, ya su margen ante la candidata de La República en Marcha Corinne Versini es de unos diez puntos.

Otras figuras ilustres que buscarán plaza en el hemiciclo son el ex primer ministro Manuel Valls, quien después de desertar de los socialistas puede revalidar su escaño, y la exministra de Trabajo de Hollande Myriam El Khomri, quien lo tiene más difícil para lograrlo.

De entre los seis miembros del Gobierno que se han presentado a diputados todos tienen encaminada su elección, incluido el ministro investigado Ferrand y la secretaria de Estado de Asuntos Europeos, Marielle de Sarnez, también investigada por empleos ficticios en la Eurocámara.

reformasCon un Parlamento aliado, Macron podrá aplicar sin trabas su programa, comenzando por una polémica reforma laboral que ha creado suspicacias entre los sindicatos y la izquierda. Todo ello a pesar de las investigaciones judiciales que salpican al partido del propio Bayrou, por supuesta malversación con fondos de la Eurocámara, y al ministro de Cohesión de los Territorios, el exsocialista Richard Ferrand.

La campaña de las legislativas, que se ha desarrollado en estado de emergencia, concluye casi sin altercados, excepto por lo sucedido a la candidata y exministra conservadora francesa Nathalie Kosciusko-Morizet, quien pasó esta noche en el hospital después de perder el conocimiento tras ser zarandeada por un hombre en París.

La primera medida efectiva del nuevo presidente Macron consistirá en prolongar hasta el 1 de noviembre el estado de emergencia -o urgencia, según el término francés- vigente desde noviembre de 2015. En un segundo tiempo, Macron pretende perpetuarlo para dar al poder ejecutivo -principalmente el ministro del Interior y a los prefectos, que son los representantes del Estado en el territorio francés- poderes que en una democracia liberal corresponden al poder judicial. El estado de excepción, que debía ser provisional, se ha prorrogado seis veces desde 2015, y Macron quiere salir de esta provisionalidad. Se trataría de tomar los elementos necesarios del estado de excepción y consolidarlos en una ley antiterrorista.

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