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Un tostón acoge la coronación de Pedro Sánchez

la tensión entre pedristas y susanistas en el arranque del cónclave evidencia que las heridas aún no se han cerrado

Un reportaje de Ángel A. Giménez Fotografía Emilio Naranjo - Domingo, 18 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Tienda de venta de recuerdos instalada en el recinto.

Tienda de venta de recuerdos instalada en el recinto.

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Tienda de venta de recuerdos instalada en el recinto.

Tuvo que venir un italiano herido por la crisis de la socialdemocracia para despertar el ánimo de los delegados socialistas y sacar algunas sonrisas, porque el resto de la velada fue un tostón. La obra que todos quieren ver, el nuevo PSOE de Pedro Sánchez, se estrenará hoy. Gianni Pittella es el líder de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas del Parlamento europeo y fue ayer, en el Congreso del Partido Socialista Obrero Español, el artista invitado, ese actor aparentemente secundario que en cuanto sale a escena cambia el guión. Le bastaron pocas palabras parecidas al castellano para acumular ovaciones. Dijo “Pedro Sánches” y enseguida le cayó el aplauso;dijo “Susana Días” y “Patxi Lópes” por la “bonita batalla” de las primarias y lo mismo. Afirmó también que “la socialdemocracia no ha muerto” y la adormilada asistencia abrió los ojos como platos, y gritó luego “¡La izquierda somos nosotros!” y casi se pone la gente en pie.

Efectivamente se fue Pittella y se fue la emoción, y aunque los líderes sindicales, Pepe Álvarez e Ignacio Fernández Toxo, blandieron las claves del ADN del PSOE (igualdad social e igualdad laboral), la cosa siguió mohína. Visto el ambiente en este día madrileño de junio que parecía de agosto (40 grados fuera, 20 menos dentro), está claro que ahora mismo el único actor patrio del socialismo capaz de arrancar suspiros, vítores y carantoñas es Pedro Sánchez.

El problema es que de Sánchez ayer se vio poco. Igual que los fans de Star Wars cuentan los días para una nueva entrega, ya sea la primera o la octava o las que lleven, los pedristas, que son legión, cuentan las horas para el acto de hoy. Porque hoy se estrena su obra, de título El nuevo PSOE, en palabras de unos de sus fieles. Será en formato inusual. Terminará el congreso y empezará el súper acto de cierre en un pabellón situado a cinco minutos.

Un pabellón más grande incluso que el que sirvió para la presentación de Susana Díaz en las primarias, pues se espera que acudan más de 8.000 personas. En ese “megaacto” estará “el chute de energía” del congreso, en palabras de un dirigente muy próximo a Sánchez. Lo de ayer, entonces, fue un entremés teatral entre dos magnas obras, las primarias y el evento de hoy. Un entremés “algo tímido”, según un alto cargo socialista;“aburrido” para un barón destacado del partido.

¿Qué pasó ayer? Poca cosa, porque la gestora no ha hecho informe de gestión y el plato fuerte, antes que una puesta en escena teatral, fue un prueba de casting. La lista completa de la dirección del PSOE se supo a última hora. Al menos se repitieron escenas clásicas de este tipo de acontecimientos. Los nombres principales del PSOE llegaron entre un sinfín de cámaras.

Susana Díaz apareció sonriente y repartiendo besos y abrazos;más taimado, aunque también muy rodeado, irrumpió Guillermo Fernández Vara. El presidente de Aragón, Javier Lambán, entró como “delegado mudo”, según sus propias palabras;un papel similar adoptó el asturiano Javier Fernández, que no dijo ni mu.

A los sanchistas, en cambio, les paró todo el mundo. Alfonso Rodríguez Gómez de Celis avanzaba dos pasos y selfie, daba cuatro pasos y otro selfie;Susana Sumelzo iba de grupo en grupo sin parar de saludar;y Zaida Cantera, embarazada, bien que recibía el cariño de los delegados y delegadas.

pablo iglesiasY están también otros nombres, como Pablo Iglesias. Sí, Pablo Iglesias. Llamarse Pablo Iglesias en este país te vincula necesariamente con el Partido Socialista, bien para fundarlo, bien para demolerlo (es lo que opinan muchos militantes).

Al que quieren en el congreso es al primero, y así, la Fundación con su nombre colocó un stand de tamaño considerable en el que vendían, todo a 5 euros, libros que hablan de socialismo, de marxismo y hasta La España de Zapatero, según uno de los títulos. Precisamente el expresidente del Gobierno fue una de las fugaces estrellas que recorrió el cielo achicharrado de este 39 congreso.

Tras estar hablando en dependencias privadas con Sánchez, se dejó ver con Alfredo Pérez Rubalcaba y Joaquín Almunia para acudir al plenario y ocupó la primera fila, muy lejos de quien fue su favorita en las primarias. Susana Díaz se sentó en la 12.

La normalidad de su asistencia chocó con el magro entusiasmo de sus aplausos, tardíos y breves, aunque decorados por su eterna sonrisa. En cambio, el aplauso de Rubalcaba se vio delante de un semblante sorprendentemente serio.

Estas corrientes de aire frío han durado, sin embargo, lo que Pittella tardó en subir al escenario y hablar en encendido italiano. Quizá porque los ratos aburridos fueron más frecuentes que los interesantes, la tienda PSOE parecía un Primark a pequeña escala. Baloncitos de fútbol, camisetas, polos, tazas, memorias USB, abanicos, pendientes... El socialismo también es merchandising y el más rentable, actualmente, tiene la cara de Pedro y no la rosa y el puño.