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La refundación sin terminar

LOS MILITANTES DE | EH Bildu dan luz verde a una integración a la que le queda camino para ser lo que en los estatutos ha decidido ser

Un reportaje de Jurdan Arretxe Fotografía Juan Lazkano - Domingo, 18 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Maddalen Iriarte, durante su intervención ayer.

Maddalen Iriarte, durante su intervención ayer. (Foto: Juan Lazkano)

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  • Maddalen Iriarte, durante su intervención ayer.

EH Bildu vio la necesidad de refundarse en diciembre de 2015. Cuatro años después de que ETA anunciara el cese de su actividad violenta y de que la sociedad girara esa página -aunque la organización exista y haya aspectos como el penitenciario sin adecuar al nuevo tiempo-, los cuadros de mando de EH Bildu confirmaron la noche del 20 de diciembre de 2015 la intuición de mayo: algo había cambiado.

“Hay gente que nos dice que ha votado a Podemos porque cree en la opción de cambio en el Estado, pero que nos volverá a votar en las autonómicas”, confesó en privado aquel diciembre un dirigente de una coalición que desde mayo había matizado su posición y se mostraba dispuesto al pacto con tal de desalojar al PP de La Moncloa. En un contexto social más flexible y menos polarizado, el cambio no valió: la izquierda soberanista cayó de siete a dos diputados.

Año y medio después de aquella reflexión, después de un proceso interno de la izquierda abertzale (Abian) y después de otro de Sortu (Zohardia), EH Bildu anuncia el final de un proceso de refundación que la parlamentaria Jasone Agirre hace semanas anticipó que continuaría a partir de hoy.

Las líneas maestras para ello están decididas: el cambio de modo de operar está aprobado (93% de los votos);y la nueva estructura, la que evidencia que a EH Bildu le queda camino para ser lo que dice que quiere ser, ha sido ratificada tras presentarse una sola lista, la de Arnaldo Otegi (84%). Tras salir de la cárcel el 1 de marzo de 2016 y liderar la refundación de Sortu, será la cara y la voz de EH Bildu.

Con una sociedad en la que el concepto de militancia es distinto al de hace 20 años -5.000 personas de las 225.000 que votaron a EH Bildu en septiembre se han inscrito;han votado 2.500-, la refundación se ha centrado en lo organizativo. Sin discusión sobre la posición en el eje nacional -la coalición mira a Catalunya-, tampoco hay gran debate sobre la izquierda, pese a que sectores de Sortu reclamaran en Abian o Zohardia “más izquierda”.


Objetivo, Bilbao Tras los avances en Álava (con Miren Larrion al frente) y Navarra (Alcaldía de Pamplona y apoyo al Gobierno de Uxue Barkos), la gran asignatura de EH Bildu sigue en el Bilbao metropolitano. En las últimas autonómicas y las dos generales anteriores, la coalición no ha superado la cuarta posición.

Con el Euskalduna como escenario de un acto que Juan Karlos Izagirre anunció que sería en Vitoria, la portavoz municipal en Bilbao, Aitziber Ibaibarriaga recibió a los congresistas y fijó la primera tarea de la refundación: “Cuando EH Bildu se convierta en hegemónico en el Bilbao metropolitano, será hegemónico en Euskal Herria”.

Este camino arrancó el 1 de abril. Representantes de las cuatro formaciones firmaron en Pamplona el compromiso con una refundación que quiere que las formaciones -que se reservan la Mesa de Partidos- ocupen “como máximo” el 50% de la dirección.

El resto lo coparán los independientes, bilkides que no están afiliados a Sortu, EA, Alternatiba o Aralar. Una novedad que trae el proceso es la opción de afiliarse a EH Bildu sin pasar por las sedes de los partidos políticos. Todo para “abrir” el espacio soberanista.

EH Bildu seguirá con forma (jurídica) de coalición, pero será un “sujeto político” que tendrá estructuras de partido y carácter de movimiento, en una terminología que evoca a los nuevos estatutos de Sortu (“ni un partido ni un movimiento. Y sin embargo, ambas cosas a la vez”).

El objetivo es “superar” el modelo de coalición, una idea que sacudió las aguas en EA. Varias decenas de voces críticas, entre las que se encontraban los antecesores de Pello Urizar al frente del partido -incluido el exlehendakari, Carlos Garaikoetxea-, llamaron a conservar el legado de EA y mantener así la “imagen de pluralidad” de EH Bildu frente al riesgo de uniformización.


Congreso de EAEste sector y el oficial se vieron las caras en el Congreso que la formación celebró a comienzos de junio -con la refundación de EH Bildu abierta de par en par- y pactaron una línea política que, entre otras, llamaba a a permitir que cualquier afiliado de Sortu, EA, Alternatiba y Aralar no tuviera que afiliarse de nuevo a EH Bildu.

También pedía que la coalición tuviera una “portavocía coral, en la que se visualice la pluralidad de la coalición”, reclamación que Otegi minimizó días después del congreso de EA. No en vano, el artículo 18.1 le adjudica la función de “portavoz principal de la Mesa Política de Hegoalde y de EH Bildu”.

Las críticas que afloraron en la cita de EA, en la que Urizar amarró su continuidad, no han sido las únicas del proceso de refundación. Por un lado, una plataforma ha impulsado el manifiesto La EH Bildu que necesitamos, entre cuyos firmantes se encuentran Dani Maeztu, Irune Soto, Santi Merino y Patxi Azparren.

Entre las diferencias con la ponencia oficial, que fija que el 50% de los puestos electorales los determinará la Mesa de Partidos -aunque las bases lo votarán después-, los firmantes han solicitado un “procedimiento de primarias abiertas y en igualdad de condiciones” para todos los cargos internos y externos.

Una elección en la que la dirección, lejos de promover una lista como ha ocurrido -solo para las áreas de Medioambiente y Deportes se han presentado dos aspirantes-, se mantenga “neutral”. Una reivindicación que reclama mayor horizontalidad y un menor peso de la dirección orgánica al fijar el rumbo de EH Bildu.


Varón y guipuzcoano Por otro lado, ha habido militantes de Sortu que han pedido una participación más radical y mucho menos dirigida de lo que ha estado este proceso. Además, han criticado la propuesta oficial: una candidatura en su mayoría masculina y guipuzcoana.

Pese a que el documento debatido estas semanas insta a implementar medidas para “garantizar” la igualdad entre hombres y mujeres tanto en las candidaturas internas como en las electorales, el grupo que lidera Otegi está compuesto por 13 hombres -entre ellos, los cuatro coordinadores territoriales- y 6 mujeres.

Con la independencia de los cargos ha ocurrido algo similar. Lejos de los nueve o diez que deberían ser para copar el 50% estatutario, de las casi dos decenas de responsables solo una se ajusta a la etiqueta de “independiente”. Se trata de Maddalen Iriarte, protagonista señalada en la mañana de ayer junto a Otegi y que ya formaba parte de la Mesa Política como portavoz parlamentaria en la CAV.

Estas críticas, que no han puesto en tela de juicio el rumbo de EH Bildu, cristalizaron ayer en la diferencia de casi 10 puntos entre la línea política y los estatutos (93%), y la dirección, que alcanzó el 84% del respaldo.

Números que, en pleno valle de ciclo electoral a dos años de la cita foral y municipal para las que los partidos ya se ponen a punto, evidencian que, como había anticipado Jasone Agirre, a la refundación de EH Bildu le quedan después de ayer pasos por dar para acompasar la realidad con lo aprobado.

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