El hombre insustituible: una tontería negra. Va por el ‘Vasco de la carretilla’

DEDICAN | Una escultura a guillermo larregui, de pamplona, que recorrió 24.000 kilómetros a pie en Argentina

Un reportaje de Lander Santamaría Fotografía Euskalkultura - Domingo, 18 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Bien afilada por Robus.

Bien afilada por Robus. (Foto: Archivo)

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Bien afilada por Robus.

Episodios municipales

el jueves pasado, 15 de junio, la ciudad argentina de Puerto Iguazú, en la provincia de Misiones, se rindió homenaje a Guillermo Larregui, más conocido por El Vasco de la Carretilla. En la ceremonia, el intendente (alcalde) municipal descubrió una escultura erigida en su memoria y la historiadora María Esther Rolón, autora del libro De puro vasco no más, pronunció unas palabras con las que subrayó la odisea de un hombre que en vida empeñó su palabra de vasco y la cumplió: recorrió a pie 24.000 kilómetros de punta a punta del país empujando una carretilla en la que llevaba 130 kilos de carga.

La cita fue en el cementerio local El Salvador, donde descansa Larregi, muy conocido y admirado en la Argentina de los años cuarenta y cincuenta por una gesta increíble que ha pasado a la historia popular. El acto forma parte del programa de recuperación de la memoria que lleva adelante Claudio Konopka, jefe administrativo de El Salvador, con el objeto de “tener presentes y recordar a aquellas personas que formaron parte de nuestra historia y cuyos restos se encuentran en el cementerio local”. La estatua de El Vasco es obra de la artista Silvana Kelm y el día 10 de septiembre, en el aniversario de la ciudad, se inaugurará una réplica en tamaño real en el hito de la triple frontera, la que comparten Brasil, Argentina y Paraguay.

“De chico”, dice Claudio Konopka, “solíamos ver los restos de la casa construida a base de latas donde vivió Larregui. La gente se las fue llevando y hoy día ya casi no queda nada. Afortunadamente he podido recuperar algunas de esas latas que ahora hemos traído aquí, al cementerio. Es importante realizar estos homenajes, para que las nuevas generaciones conozcan a quienes son parte de la historia del lugar”, subrayó el responsable del homenaje a Larregui.

Cabe recordar que Guillermo Isidoro Larregui Ugarte nació en Pamplona el 27 de noviembre de 1885 y amigró a Buenos Aires con solo 15 años, donde desempeñó varios trabajos hasta que, asentado en la Patagonia, hizo una apuesta con sus amigos que le cambiaría la vida. Aseguró que podía llegar desde Santa Cruz hasta Buenos Aires, a pie y llevando una carretilla y no perdería la apuesta. En 1935, con 50 años, emprendió el viaje, el primero de cuatro, hasta que llegó al último de sus destinos, Puerto Iguazú, donde se quedaría a vivir muy cerca de las espectaculares cataratas , hasta su fallecimiento el 5 de junio de 1964.

“...Esperando del gobierno un subsidio que nunca llego, Larregui marcho para siempre, tenia 80 años (...) se murió como había vívido, pobre, en paz consigo mismo protegido por los sueños que había realizado, dejando en la tierra las cosas finitas para perderse en las infinitas sorpresas del cielo”, de él ha escrito Daniel Balditarra. Era de Pamplona y todos le decían El Vasco. ¡Joé qué faena!

las claves

Se llamaba Robustiano, pero unos le llamaban Robus y otros le decían Tiano, según los días. La verdad es que a él lo mismo le daba, porque nunca le agradaba ni poco ni mucho el nombre del santo del día que, en su bautizo, el 17 de septiembre, se había empeñado el sacerdote en que si la costumbre y la ley. Así era entonces y sus padres, el herrero Jeremías y Reparada, de profesión sus labores, parece que aquel día no estaban por la labor de discutir.

La escuela nunca fue de su devoción, aprendió a escribir mal que bien y las cuatro reglas, por más que lo del dividir nunca llegaría a conocerlo del todo y aún menos a apreciarlo, extraño para el oficio en el que alcanzaría generalizado reconocimiento, como él decía “justo y necesario”, igual al agradecimiento al Dios Nuestro Señor que decide sobre todos los destinos. Apenas un mozalbete, asumido y comprobado que no era gente de letra, ni mucho de número como queda dicho, un día de esos en los que llueve lo que no está escrito, apenas oir de par de mañana las voces de su padre que le instaba a levantarse del catre y a mover el culo, vistió su pantalón de pana, el mejor de los dos que tenía, se puso una camisa que daba grima a la que le faltaban más botones de los que tenía, se calzó los botos, agarró la zamarra y los cuatro cuartos (contados) que escondía entre la apelmazada lana del colchón, y se sentó a la mesa frente al tazón de leche caliente y el mendrugo del pan nuestro de cada día que le había plantado su madre Reparada y, como quien no quiere la cosa masculló: “Me voy a América”. Y fuése.

No llegó lejos. En Pamplona se topó con uno del pueblo que nunca había vuelto, Lucas de nombre y de mayor edad, quien, tras una larga suerte de copas de orujo en el Marceliano, le convenció para que le acompañara en su oficio. “Trabajo no te ha de faltar te lo garantizo, y mayormente pagan puntual y ajustado”.

Tiano (o Robus) aceptó y en lo que se cuenta aprendió la función, tanto que hasta hoy es persona apreciada y valorada por garantía de buen hacer hasta lograr hacerse insustituible. Cierto que sabido tenía que nunca había de pasar de segundón en tanto Lucas no palmara, pero como se le había prometido, la soldada suponía vivir con desahogo, el trabajo no cansaba y en el Ministerio de Justicia, donde fatigaba (ya se dice que tampoco mucho) era de los que se podía permitir el lujo de aclarar al titular aquello de “a usted le largarán y yo seguiré aquí”. Funcionario de por vida, buena paga, sus trienios, dietas y prebendas varias, además de alguna propina que otra. Insustituible total, nunca falla.

Y así vive nuestro baztandarra, el Robus o el Tiano, a él ya se dice que le da lo mismo y tampoco se va a poner a reñir por nimiedad semejante. El otro día me lo encuentro, tiempo sin verle, y curioso voy y le pregunto: “¿Oye Robus, y tú que es lo que haces?”. “Soy el que afila la hoja de la guillotina”, me dijo. - L.M.S.

lo que queda del día

El autobús. Aquel hombre encogió las piernas para permitir que la joven que acababa de subir al autobús pasara más fácil por el pasillo. Ella se situó dos asientos más alla y le miró con un desprecio evidente, absoluto. En la parada siguiente subió una señora ya de cierta edad, ayudada de un bastón y cargando una cesta que amenazaba con hacerle perder el equilibrio. Como no había plazas libres, el hombre se levantó y cedió su asiento a la anciana que aceptó con una mirada agradecida y un suspiro de alivio y descanso. El autobús volvió a detenerse, la joven pareció llegada a su destino y en la puerta, al descender los escalones se detuvo, miró al hombre con cara de asco y le espetó secamente: “¡Es usted un machista de mierda!”.

hace 75 años

Nuevo puente. El Ayuntamiento de Baztan subasta a viva voz la construcción del puente de Elvetea (puente de Perruquete) con un presupuesto de 45.130 pesetas. Tendrá lugar el 16 de julio a las once horas en la Casa Consistorial. El alcalde, Gerardo Plaza.

Granada. Comunican de Elizondo que en el monte Otxondo se encontró el otro día el joven de 15 años Félix Cenoz Espelosin, una granada de mano y al manipular con ella se le cayó y estalló, alcanzándole sus efectos en diferentes partes del cuerpo que le produjeron diversas heridas y contusiones de pronóstico leve, salvo complicaciones.

Contrabando. El comandante del puesto de la Guardia Civil de fronteras de Arizcun comunica haber capturado diecisiete cabezas de ganado de cerda que iban a ser pasadas de contrabando.