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La muerte de Fandiño era “inevitable”

Los médicos no pudieron hacer nada por su vida, ya que las heridas habían afectado al hígado, los pulmones y los riñones
El diestro vasco recibirá sepultura hoy en Orduña, su ciudad natal

Javier López - Lunes, 19 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

“Los daños que sufría el torero en hígado, riñón y pulmones eran irreversibles” “Siempre te recordaré en esas tardes compartiendo la gloria del toreo” “Maestro, gracias por su verdad y entrega. Será eterno el legado que dejas en la tierra”

madrid- Iván Fandiño se ha convertido en el segundo torero español en morir de una cornada en lo que va de siglo, una muerte “inevitable”, según los doctores franceses, y en las próximas horas sus restos viajarán al País Vasco, a Amurrio y posteriormente a su Orduña natal, donde recibirá el último adiós.

Los médicos que le atendieron nada pudieron hacer por su vida, según el profesor Mathieu Poirier, jefe de servicios del hospital Layné de Mont de Marsan (suroeste de Francia), confesaba que Fandiño entró a la enfermería “prácticamente sin pulso, el hígado le había reventado y la vena cava había sido también seccionada” por el pitón de Provechito, de Baltasar Ibán.

Fandiño murió en el traslado en ambulancia entre Aire Sur L’Adour y Mont de Marsan, en el transcurso de los 33 kilómetros que separan ambas ciudades, tras no superar un segundo paro cardiaco y después también de sufrir un importante derrame interno, que le llevó a acumular “tres litros y medio de sangre negra proveniente de las glándulas hepáticas”, remarcó Poirier.

La defunción fue certificada alrededor de las 21.30 de la noche, hora española, casi noventa minutos después del fatal percance, aunque el galeno francés insiste en que la muerte era “inevitable”, pues los daños que sufría en hígado, riñón y pulmones eran “irreversibles” y ni en la enfermería de la plaza ni el hospital hubieran podido hacer nada por salvarle.

Mahthieu Poirier

Jefe de servicios y portavoz del hospital

Enrique ponce

Torero

David Galván

Torero

El torero de Orduña (Bizkaia), de 36 años, fue corneado mortalmente por el toro Provechito, número 53, negro de capa, nacido en marzo de 2013, y perteneciente a la ganadería de Baltasar Ibán. El diestro perdió pie al ser arrollado por el animal al tratar de instrumentar un quite por chicuelinas y, una vez en el suelo, le metió el pitón por el costado derecho.

La gravedad del percance se advirtió casi en el mismo momento en el que las cuadrillas trataron de levantarle del albero, tanto que el propio Fandiño llegó a decirle al matador francés Thomas Dufau: “Que me lleven rápido al hospital que me estoy muriendo”, a la postre, las últimas palabras que pronunció el espada vasco antes de fallecer.

horror al conocer el sucesoLa triste noticia corrió como la pólvora. En Madrid, donde se celebraba la Corrida de la Cultura, el fatal desenlace cayó como un jarro de agua fría. Los rumores sobre la muerte de Fandiño lo inundaron todo, como en Granada, donde los diestros Enrique Ponce y Roca Rey, visiblemente emocionados, rehusaron a salir a hombros en señal de duelo.

Centenares de mensajes de condolencias poblaron las principales redes sociales. Los primeros fueron los Reyes de España: “Nuestro sentido homenaje y nuestro recuerdo para Iván Fandiño, gran figura del toreo”, aseguraban don Felipe y doña Leticia a través del twitter de la Casa Real.

También el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, los ministros de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo;de Interior, Juan Ignacio Zoido;y de Defensa, María Dolores de Cospedal, además de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, se han sumado a la multitud de muestras de dolor por la pérdida del torero vizcaíno.

La familia del toro ha sido la más apesadumbrada. Fandiño se ha convertido en el segundo torero español en morir en las astas de un toro en lo que va de siglo, después de que Víctor Barrio perdiera también la vida hace ahora un año, el 9 de julio, en la plaza de toros de Teruel.

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