la carta del día

La lacra

Por Juan Cruz Lara Jiménez - Lunes, 19 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Seguramente a muchos les sonará el nombre de Betty la fea, y seguramente muchas personas se identifiquen con el personaje. Aquella chica de la que mucha gente se reía por el simple hecho de llevar unas gafas de gruesos cristales y un aparato metálico (brackets) en la boca. No voy a extenderme en el personaje. Lo que sí haré es trasladarlo a la realidad que nos rodea, sobre todo en el ámbito escolar, pues lo que estamos padeciendo en la sociedad actual respecto al asunto del bullying debería ser contemplado como un problema de salud pública de primer orden, pues uno de cada cuatro niños en nuestro país padece esta lacra, este sinsentido, y los poderes públicos, ¿qué están haciendo para atajar el problema? Existe un protocolo de actuación para cuando se detecta el problema, pero ¿y cuando el problema ya está muy avanzado? ¿Quiere decir esto que el protocolo no se ha cumplido?

Al igual que nuestro personaje, muchos adolescentes, y en edades cada vez más tempranas, están padeciendo esta lacra del acoso escolar simplemente por ser diferentes o por no comportarse igual que el resto, o solamente por estar, lo que les lleva a ser rechazados por otros alumnos y, por consiguiente, son la diana en la que lanzan el dardo. Hace unos días asistí a una charla de presentación de un libro que ahí mismo compré, escrito por Sara Brun, autora de la novela De Sofía al cielo, y Nacho Guerreros (Coque en la serie La que se avecina)que abordaba este gran problema. Este es un libro altamente recomendable para el que quiera entender en qué niveles nos estamos moviendo cuando hablamos de acoso escolar. Es un libro que, lejos de ser un pasatiempo o un divertimento para las horas de ocio, es una guía, un muestreo de lo que está ocurriendo en nuestra sociedad respecto a este asunto que, en gran medida, viene dado desde la familia, pues la permisividad que dan muchos padres a sus hijos y el no control que en muchos casos hay en relación a las nuevas tecnologías: Internet, la televisión, la play, etcétera, hacen que el problema se acreciente de manera exponencial. Este libro debería estar en todas las bibliotecas de todos los centros escolares, pues es una de las formas de hacer un poco más visible lo invisible.

No somos capaces de dar una solución a este problema tan grave, tan desgarrador en algunas ocasiones, que se nos está escapando de las manos. Unas pocas asociaciones que llevan trabajando años en terminar con esta lacra están visibilizando y alertando a la sociedad del problema real. Y lo que deberían hacer las administraciones públicas es apoyar toda iniciativa que gire en este sentido, no escatimar en gastos y poner todos los medios que sean necesarios para atajar el problema. También muchas familias, que son las que tienen que educar en valores, son corresponsables de que sus hijos se conviertan en acosadores, gracias a la permisividad de la que hablaba. Y si juntamos esta permisividad;la pasividad que hay por parte de los centros escolares y la dejación de las administraciones, tenemos el caldo perfecto para que un niño quede perdido y abandonado. Debemos volcar todo nuestro esfuerzo en identificar el problema, hacerle seguimiento y actuar en consecuencia si queremos una sociedad sana en este aspecto.

“Sufrir acoso escolar no es una situación normal y, aunque parezca que hoy en día estemos más concienciados con este asunto, tenemos que ponerle fin. Que se hable de ello no quiere decir que se solucione”. El acoso no es cosa de niños.

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