la carta del día

Las listas de Educación

Por Maddi Amatriain Ormazabal - Martes, 20 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Hace un par de semanas, el 3 de junio, en mi camino a casa me crucé con cientos de personas vestidas de rojo que se dirigían hacia la manifestación por la Ley de Símbolos de Navarra. Mientras sucedía esto me preguntaba, ¿cómo puede cambiarse el significado de un símbolo para defender el interés de cada uno? ¿Para qué necesitamos una ley que regula los símbolos? ¿Para qué necesitamos leyes en general? Para garantizar los derechos de todos y una convivencia adecuada entre las personas, pensé.

Pero lo que nos hace personas no son los símbolos ni las leyes. Como decía Thedor Fontane;lo más humano que tenemos es el idioma (“Das Menschliste, was wir haben, ist doch die Sprache”). Es más, unos años después apuntaba Karl Jaspers que poder hablar el uno al otro, nos hace humanos (“Dass wir miteinander reden können, macht uns zu Menschen”).

Con la intención de enmendar los errores y los vacíos generados en años anteriores en la gestión de las listas de interinos por el departamento de Educación del Gobierno anterior, el departamento de Recursos Humanos de Educación del presente Gobierno ha decidido dejarnos fuera de las listas de contratación temporal a los interinos que no hemos conseguido acreditar la formación pedagógica en el, según ellos, plazo “adecuado”. Dejando, de esta forma, toda la responsabilidad sobre los hombros de los trabajadores. Castigando y sacrificando a los trabajadores que durante años han respondido con dedicación y compromiso a las necesidades generadas en el departamento de Educación. La Administración debería asumir que ha sido ella misma quien ha generado esta circunstancia y buscar una solución adecuada para estos trabajadores. Para ello debería facilitar el acceso a la formación necesaria y unos plazos razonables para que estas personas pudieran acreditarse.

Trabajadores que hemos entregado nuestro trabajo y esfuerzo, que hemos dejado otras oportunidades laborales a un lado para hacer frente a las carencias surgidas en Educación en su momento. Ahora, con el objetivo de cumplir con la norma y criterios de calidad, hemos sido expulsados de las listas. Solo seremos unos pocos, nada más. Unos pocos nombres en una pequeña lista. Una lista corta tal vez, pero con más de dos mil nombres en ella. Cada uno de ellos con su trayectoria, circunstancias, razones y miserias. Pero eso no le importa al departamento de Educación. Lo importante es cumplir la norma y las leyes. Sin considerar el daño generado por el camino. Pero las leyes pueden estar mal hechas, redactarse de forma inadecuada, pueden ser interpretadas de forma errónea o aplicarse de manera incorrecta.

Lo que realmente puede ayudarnos a encontrar una solución es el uso del lenguaje, de nuestro idioma, el hablar entre nosotros, los unos a los otros. Por suerte, las leyes y las normas pueden cambiarse, nuestra conciencia, en cambio, ésa no podemos cambiarla.

Sophie Scholl: Das Gesetz ändert sich. Das Gewissen nicht. (La ley se cambia. La conciencia no).

La autora trabaja como profesora de alemán en euskera en Educación Secundaria para el departamento de Educación del Gobierno de Navarra desde el año 2014

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