Editorial

Una mayoría ¿absoluta?

Convendría matizar la innegable legitimidad del triunfo del nuevo partido de Macron con la realidad de la enorme abstención y la previsible dificultad para cumplir un programa de reformas contradictorias

Martes, 20 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

el contundente triunfo en las legislativas francesas de La République en Marche (LREM), el partido recientemente formado en torno al liderazgo del presidente Emmanuel Macron, que permitirá al gobierno del primer ministro Edouard Philipp ejercer con una cómoda mayoría absoluta de 350 (308 de LRME y 42 de MoDem) diputados de los 577 de la Asamblea Nacional ha sido saludado desde la Unión Europea como una oportunidad para que Francia lleve a cabo las reformas necesarias y estas tengan reflejo en la construcción de la Unión Europea. Sin embargo, convendría matizar la innegable legitimidad de la victoria del partido de Macron con la realidad social del Estado francés;el horizonte de la necesidad de esas reformas incluidas en el programa con el que Macron se presentó a las presidenciales con la posibilidad cierta de llevarlas a cabo a un tiempo;y, finalmente, la interrelación de esa realidad social y de esa previsible dificultad para cumplir con el programa. No en vano, las legislativas francesas han dejado en casa lo que también es una mayoría absoluta, dado que la abstención ha rozado el 58%, mínimo histórico de la V República: 25 millones de votantes franceses no acudieron a votar frente a 22 millones que sí lo hicieron y, de estos, más de medio millón lo hicieron en blanco o nulo. Porque esa mayoría se podría entender crítica hacia las opciones que se presentaban a las elecciones y en ella no son parte menor los que en anteriores citas con las urnas dieron su respaldo a quienes llegaron a obtener la consideración de riesgo para el sistema. Podría decirse, por tanto, que la política francesa -y la europea- no ha logrado sino poner ese riesgo en cuarentena. Para solventarlo hará falta que Macron y Philipp corrijan a Sarkozy, quien tras obtener la mayoría olvidó sus promesas electorales;y consigan cumplir con una reducción de la presión fiscal, de las más elevadas de Europa, con rebajas en las cotizaciones empresariales y en impuestos esenciales como el de vivienda;una disminución de 60.000 millones de gasto público;la transformación del subsidio de desempleo y la puesta en práctica de un marco de relaciones laborales más flexible;una reforma del sistema de pensiones que no altere la edad de jubilación ni las prestaciones actuales;y un plan de inversiones de 50.000 millones. Y, ciertamente, se antoja mucho más difícil que obtener mayoría absoluta en las elecciones.

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