la carta del día

Interinos de usar y tirar

Por Martin Mendizabal - Sábado, 24 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

La última resolución del departamento de Educación de Navarra, por la cual se quedan excluidas casi 2.500 personas de las listas de contratación para Educación Secundaria no es una cuestión aislada.

Como bien han venido dando a conocer los sindicatos, ha habido, especialmente desde el principio de la crisis, un claro retroceso en las condiciones laborales de los interinos: desde que en el 2012 el ministro Wert aplicara el decreto-ley de racionalización de gasto, por el cual, entre otras cosas, se aumentaba el horario lectivo del profesorado y se incrementaban en un 20% los ratios de alumnado/profesorado, la pérdida de derechos no ha parado.

Además de esto, hay que añadir que las listas del personal interino no se rebareman en función de los méritos que se acreditan. Es decir, si alguien durante el curso académico obtiene títulos de idiomas o cursos entre otras cosas, sigue estando en la misma posición que antes.

Entiendo, y no pongo en cuestión, que se requiera la acreditación pedagógica para impartir docencia en la Educación Secundaria, pero no debemos olvidar que dicha ley está recogida en la Ley Orgánica 2/2006. Si las cosas se hubieran hecho bien, esta ley se tendría que haber comenzado a aplicar hace 11 años. ¿Por qué se nos requiere en un plazo de 15 días la acreditación de dicha documentación?

Me recuerda a una idea que mis alumnas han desarrollado durante el examen de Filosofía de la EvAU: la teoría de las alienaciones de Marx. El trabajador se ve sometido a un proceso de cosificación, mediante el cual él mismo termina por ser considerado simplemente como una mercancía. No es una teoría tan anticuada. ¿Somos mercancía de usar y tirar? Nos contratan sin el autodenominado Máster Universitario en Profesorado de Educación Secundaria y Formación Profesional y luego, ¿nos expulsan por no haberlo acreditado? ¿En base a que lógica se entiende esto? ¿Volverán a llamarnos a partir de septiembre sin el máster?

Y qué hablar del mencionado máster de Profesorado. No hay una oferta pública suficiente para poder cursar estos estudios en Navarra. ¿Cómo se entiende que en la lista de admitidos en la Universidad Pública de Navarra sólo haya 8 personas admitidas en la especialidad de Geografía e Historia? Además, la UPNA no oferta muchas de las especialidades, como por ejemplo Música, Dibujo o Filosofía. Ante esto, la mayoría de las personas se ven obligadas a matricularse en universidades privadas, en las cuales se piden cantidades cercanas a 6.000 euros por cursar este máster. La educación no debería de estar sujeta a las leyes de mercado. La educación es un derecho universal recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por lo tanto no se puede hacer negocio con ella.

Pero lo peor de todo es que los principales perjudicados de todo esto son nuestros alumnos. Seguramente a principios de curso muchos de ellos se encontrarán sin profesores, y, por consiguiente, con institutos desestructurados. ¿Cómo vamos a educar adolescentes si los mismos docentes somos tratados como mercancía? Señora consejera, si tanto le importa el máster en Profesorado, ¿por qué no comienza, por ejemplo, por ampliar la oferta pública de este máster?

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