Movilizaciones contra el TAV

Arturo Carreño Parras, Militante de IU Altsasu - Sábado, 24 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Ante la posibilidad real de que el Gobierno de Navarra (Geroa-Bai), con otros socios de la oposición, se decida a ejecutar el Tren de Alta Velocidad con todos sus matices y aberraciones medio ambientales y ecológicas que puede conllevar, amén de los miles de millones de euros que se van a malgastar, la población de Navarra debe oponerse a esta obra faraónica sin precedentes, porque no es un tren social, es un tren solamente para los ricos, no anexiona el territorio y rompe la biodiversidad ecológica de Aralar, de la Ribera y Zona Media, entre otras cuestiones, todas ellas muy negativas.

Como digo, las movilizaciones van a ser más que necesarias, y al igual que en Tafalla ya hay una plataforma para reivindicar lo razonable, en Sakana y en la Ribera también debemos tomar conciencia y actuar en consecuencia.

Ya he escrito por activa y por pasiva sobre los trenes de alta velocidad, velocidad alta y sobre mercancías y viajeros. Todo el mundo sabe que el Tren de Alta Velocidad es sólo para viajeros ricos, que en ninguna línea se transportan mercancías, y que hay algunas estaciones de TAV como Cuenca, Guadalajara-Yebes y Camps de Tarragona que deben estar al más bajo rendimiento de viajeros por su ubicación despoblada y en las que hay que utilizar taxis forzosamente.

Verdaderamente de ciencia-ficción, pero real como la vida misma. En cambio sí que hay estaciones que, junto al TAV, continúan las vías convencionales para trenes de media distancia, cercanías y mercancías, y además se han ubicado las estaciones intermodales de autobuses. Esto es otra cosa. Alguien lo ha pensado mucho mejor para beneficio de toda la sociedad (véase Albacete-Los llanos, Lleida-Pirineus e incluso Madrid-Atocha y Puerta de Atocha).

Estaremos vigilantes ante lo que nos espera, y desde luego recordamos al Gobierno, y sobre todo a Geroa Bai, que otro tren es posible y que el dinero público no cae del cielo, sale del bolsillo de todos los buenos contribuyentes, porque los malos solamente se dedican a malgastar, a robar y a hacer grandiosas obras sin sentido alguno.