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El ‘espionaje’ denunciado por UPN el 3-j era parte de la protección de expresidentes

Ollo revela que quien grababa desde Diputación era un agente de la Policía Foral encargado de la seguridad de Sanz, Barcina y Del Burgo, que asistieron a la marcha

Andoni Irisarri Patxi Cascante - Sábado, 24 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

El jefe de Gabinete de Relaciones Ciudadanas, Mikel Etxegarai, y la consejera Ana Ollo, ayer en el Parlamento.

El jefe de Gabinete de Relaciones Ciudadanas, Mikel Etxegarai, y la consejera Ana Ollo, ayer en el Parlamento.

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El jefe de Gabinete de Relaciones Ciudadanas, Mikel Etxegarai, y la consejera Ana Ollo, ayer en el Parlamento.

“La oposición pretende hacer política del chascarrillo;allá ustedes con su deriva” “La comparecencia la retiramos porque nosotros no creemos en el filibusterismo político” “UPN ha hecho el ridículo con este tema, pero ya están acostumbrados a decir barbaridades” “Tal vez haya sido un empacho de chistorra lo que haya movido a UPN a pedir esta sesión” “La consejera ha aclarado que era un policía Foral queriendo hacer bien su trabajo” “La manifestación era digna de ser observada;al PSN no le importa quién estuviera allí” “El responsable actuó por propia iniciativa y para hacer su trabajo: no veo el problema” “El agente grabaría por lo que fuera, pero me cuesta creer que por una cuestión de seguridad”

pamplona- La consejera Ana Ollo puso ayer fin al último bulo elevado a categoría de oposición política con el que UPN ha tratado de atacar al Gobierno. La persona que grabó desde uno de los ventanales del Palacio de Navarra durante la manifestación contra el Ejecutivo del pasado 3 de junio no era un espía, tal y como insinuó UPN -haciendo seguidismo de un agregador de noticias afín a los regionalistas-, sino un agente de la Policía Foral a cargo del operativo de escolta de los expresidentes Jaime Ignacio del Burgo, Miguel Sanz y Yolanda Barcina, que asistieron a la manifestación y que, en algún caso, pidieron un refuerzo extra del servicio de contravigilancia. Así lo explicó ayer la consejera de Relaciones Ciudadanas e Institucionales, que compareció en el Parlamento a petición propia (después de que UPN retirase su petición) para esclarecer un bulo gestado en un portal web y alimentado por perfiles anónimos en las redes sociales, pero que sirvió a los regionalistas para insinuar un supuesto episodio de espionaje por parte del Gobierno foral.

El origen del suceso se remonta a la tarde del pasado 3 de junio, justo cuando la manifestación antigubernamental estaba tocando a su fin. En un momento dado, y cuando parte de los 15.000 asistentes presenciaban las últimas jotas interpretadas sobre un escenario colocado frente al Palacio de Navarra, Ricardo Guelbenzu, uno de los convocantes de la marcha, advirtió la presencia de una persona que desde uno de los ventanales de Diputación grababa a la muchedumbre. “Saludad al ojo de Uxue Barkos”, arengó entonces Guelbenzu, instando a los presentes a girarse y saludar al ventanal, que se cerró tras el señalamiento del convocante.

El chascarrillo quedó ahí, pero sirvió para que un medio afín a UPN elaborase una líneas bajo el enunciado Los manifestantes descubren al espía de Barkos. El bulo fue convenientemente aireado por varios perfiles falsos de Twitter y también por parlamentarios y ex altos cargos regionalistas en la misma red social, y en última instancia sirvió para que el presidente de UPN, Javier Esparza, decidiese pedir la comparecencia de Ollo para explicar el episodio. Tras la Mesa y Junta del 5 de junio, es decir, dos días después de la manifestación, el dirigente anunció alarmado que iba a pedir explicaciones al Gobierno de Navarra para saber “con qué intención, por qué y quién” se encontraba grabando desde el Palacio de Navarra, insinuando algún tipo de espionaje y elevando el bulo a categoría de iniciativa política para hacer oposición. La petición de comparecencia se tramitó el día 12, a cargo del parlamentario Iñaki Iriarte, que sin embargo retiraba la propuesta el viernes de esa misma semana. La razón, que para entonces UPN ya sabía que no se trataba de ningún espionaje, sino de las tareas de contravigilancia de autoridades llevadas a cabo por la Policía Foral, que aquella tarde reforzó su dispositivo por la asistencia a la manifestación de los expresidentes Del Burgo, Sanz y Barcina.

Sin embargo, y pese a que UPN reculó una vez agotada la rentabilidad política del bulo y el peligroso acercamiento al ridículo, Ollo decidió asistir por voluntad propia a la Cámara y enterrar definitivamente los rumores y acusaciones al Gobierno. La consejera explicó que el responsable de las grabaciones fue el agente de Policía Foral encargado del dispositivo de protección aquel fin de semana, y que motuproprio, en un momento dado, decide acercarse a una de las ventanas que dan acceso a Carlos III “con la finalidad de comprobar que todo se desarrollaba de manera correcta”.

Así queda explicitado en un informe que el propio responsable de seguridad elaboró a petición de la consejera de Interior, María José Beaumont, el mismo día de la manifestación. Nadie ordenó la grabación, no intervino nadie más, “y las imágenes no han sido utilizadas para otros fines que no fueran la protección de esas autoridades”, concluye el informe.

Desmontadas las insinuaciones de espionaje, la consejera Ollo lamentó que UPN se dejase “arrastrar por la frivolidad, la ausencia de rigor o directamente por la mentira” y basar su oposición “en la política de chascarrillo y de la aldraguería”. “Allá ustedes con su deriva”, concluyó.

la reacción de upn

“No creemos en el filibusterismo”. Sin poder evitar la celebración de la comparecencia, Iñaki Iriarte (UPN), optó por echar balones fuera y remontarse a “las contramanifestaciones de HB”, la supuesta “campaña de acoso contra los convocantes” de la marcha y la falta de “talante democrático de los socios” del Gobierno. Sólo al final afloró la excusa: “Navarra es muy pequeña y supimos que fue la Policía Foral. No creemos en el filibusterismo, por eso retiramos la comparecencia”.