"mis hijas necesitan estabilidad"

“No salgo de aquí ni muerta”

Mounira Moustarih logra aplazar su desahucio gracias al apoyo social que ha recibido

La mujer vive con sus dos hijas menores en la Rochapea y solo pide un alquiler social

Amaia Marcos / Unai Beroiz - Sábado, 24 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Mounira Moustarih, ayer en su piso de la Rochapea

Mounira Moustarih, ayer en su piso de la Rochapea (Unai Beroiz)

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Mounira Moustarih, ayer en su piso de la Rochapea

PAMPLONA- Mounira Moustarih es de origen marroquí y actualmente vive en un piso en la Rochapea con sus hijas de 10 y 7 años. Ayer, fue la fecha en la que, según la orden de desahucio, debía dejar su hogar. En 2016 ya se vio en situación de desamparo por no poder pagar el alquiler al perder su trabajo.

Habló con una trabajadora social que le afirmó que sin tener dos años de empadronamiento, no tenía derecho a pedir ninguna ayuda económica. El Ayuntamiento de Berriozar, donde vivía en ese momento, le aseguró que le podían ayudar dándole un piso de emergencia, pero que debía darles un informe de la trabajadora social que declarara que no tenía ingresos. Esta se negó, debido a que no tenía el empadronamiento.

Fue entonces cuando se puso en contacto con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), tras el desahucio en Berriozar. La PAH le consiguió la vivienda de la Rochapea, la cual encontraron “totalmente abandonada, sin puertas” y “con nidos de palomas”. El piso era propiedad de Bankia. Aún así, le dijeron que “estuviera tranquila”.

Con la PAH fue a empadronarse y a decirle a Bankia que ya estaba en el piso, vacío de un desahucio anterior. Ella pidió un alquiler social, quería pagar. El banco se negó.

Un día, a primera hora de la mañana, sin aviso, llegaron para echarla de la vivienda. No tenían orden de desahucio. Mounira llamó a la PAH, que llegó inmediatamente. Lograron que se solucionara la situación por el momento, ya que se necesita una orden de desahucio con el nombre de la persona a ser desahuciada para poder llevarlo a cabo.

Durante todo un año, Mounira lo pasó mal. No sabía cuándo iba a llegar el momento del desahucio pero sabía que se acercaba. De todos modos, está tranquila. Con el primer desahucio sí que “tuvo mucho miedo”, pero ahora está “más relajada porque la PAH la está ayudando”. Su hija de 10 años se levantaba por la noche y le preguntaba si las iban a echar de su casa. La pequeña, de 7, empezó a retirar las mariposas que tenía pegadas en la pared de su habitación porque pensaba que se iban a ir.

Ha sufrido mucho y no le importa lo que diga la gente que no conozca su historia. Está enseñando a sus hijas a luchar por sus derechos. En cuatro años, estas han cambiado cuatro veces de colegio. Las profesoras se enteraron de que algo no iba bien en casa y, de hecho, se presentaron ayer en la concentración, junto a decenas de vecinos de Pamplona y miembros de la PAH.

La manifestación de ayer le ha dado fuerzas y han conseguido dos meses para solucionar su situación. “Con dos meses ya tenemos tiempo”, afirmó Mounira.

La noche antes del intento de desahucio, no durmió. Sus hijas pasaron la noche fuera de casa y nueve miembros de la PAH durmieron en el domicilio. “Teníamos miedo de que vinieran pronto”, expuso Mounira. Además, necesitaba su apoyo.

El banco, por ahora, no le ha dado respuesta. Mounira no quiere quedarse en el piso sin pagar, pero lo que quiere es pagar una suma acorde a sus ingresos, ya que no puede costear un alquiler de 600-700 euros al mes. “Me voy a quedar aquí, no voy a salir ni muerta”, repitió varias veces ayer. Desde el primer momento constató que quería pagar el piso.

Bankia afirma que es el único piso “vacío” que tienen y que lo necesitan libre. La PAH asegura que el banco “mantiene muchas viviendas vacías para especular, mientras miles de familias están en la calle”. Aún así, intentan echar a Mounira y a sus hijas de su hogar a pesar de que lleven ya un año viviendo en el piso, de que Mounira esté a cargo de dos menores de edad y de que quiera pagar.

El objetivo de la PAH en este caso de desahucio es que “Mounira pueda firmar el alquiler social de su vivienda, y que todos y todas aprovechemos una vivienda que, si dependiese de Bankia, estaría en desuso y abandonada”.

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