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20ª Extreme Bardenas

El cierzo sopla las velas

20º aniversario el arguedano adrián marín cruzó primero la meta de una dura prueba que pudo ser infernal de no ser por el viento

Nieves Arigita / Fermín Pérez-Nievas - Domingo, 25 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

El pelotón, concentrado en la salida situada en esta edición en la plaza del Ayuntamiento de Arguedas.VER GALERÍA

El pelotón, concentrado en la salida situada en esta edición en la plaza del Ayuntamiento de Arguedas. (Fermín Pérez-Nievas)

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  • El pelotón, concentrado en la salida situada en esta edición en la plaza del Ayuntamiento de Arguedas.

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tudela- Cuando a Adrián Marín Llorente (4h 31’ 19’’) se le quebró este sábado la voz de emoción explicando cómo se había sentido al encarar la subida al Yugo, incapaz de ver el final de la rampa porque la marabunta de gente que le animaba le impedía sentir otra cosa que los latidos desbocados de su pulso, de alguna manera quedó retratada la prueba para siempre. El quiebro de su voz, tras cruzar en primer lugar la meta por delante de Álex Gaztañeta Segurola (4h 31’ 39’’), ilustró el esfuerzo de 115 kilómetros de pedaleo por un recorrido hecho a la medida del vigésimo aniversario de una prueba gestada y organizada por el Club Ciclista Arguedano para reivindicar la Bardena, el deporte y la unión de un pueblo que ofrece al foráneo todo lo que está en su mano. Como regalo por estas dos décadas de trabajo, el cierzo se autoinvitó al sarao, evitando que la 20ª Extreme Bardenas se convirtiera en la escabechina que predecía la canícula de las dos semanas previas.

El viento sopló con la suficiente envergadura como para rebajar en casi seis grados la máxima del día anterior, dejando el mercurio en 29 y otorgando a los bikers la posibilidad de salir vivos de las balsas de polvo de los últimos tramos. El propio Marín, que conoce como la palma de su mano la Bardena y está acostumbrado a su dureza, agradeció que el cierzo soplara las velas del cumpleaños de la Extreme porque “si llegamos a tener el bochorno de hace unos días, la gente se hubiera asfixiado”, dijo. Lejos de eso, él consiguió el sueño de su vida y atravesó en primer lugar la meta después de rondar el triunfo en las seis ediciones que ha disputado hasta ahora (el año pasado quedó tercero). Y aunque la prueba no es oficialmente competitiva, en Arguedas no cabían en sí de gozo por ver cruzar como triunfador a uno de casa. Casi cuatro horas después del ganador, cruzó la meta el último guerrero, Xabier Ortega Gil (8h 18’ 55’’), rubricando una espléndida jornada de deporte en el entorno más impresionante de la Ribera.

caídas y luchaAunque el cierzo alivió el sufrimiento, no todos pudieron conseguir completar la prueba. De los 1.350 bikers (1.315 hombres y 35 mujeres) que partieron de la plaza del Ayuntamiento de Arguedas de par de mañana, 115 se vieron obligados a echar pie a tierra antes del final. Unos porque las rampas de las Caídas de la Negra les reventaron las piernas a calambres y otros porque, desgraciadamente, se vieron en el suelo por una caída. Lo cierto es que de los últimos se dieron más casos que en los últimos años, hasta el punto de que la organización cifró en cinco los traslados al hospital Reina Sofía de Tudela. Una rotura de clavícula, un fuerte golpe en la cadera y otras incidencias quedan en el registro negativo de la Extreme, aunque, por fortuna, ninguna de gravedad.

En el lado opuesto, los 1.235 que consiguieron la gesta tuvieron que ganársela a pulso y dosificar muy bien sus fuerzas. Fue clave el primer avituallamiento, en el kilómetro 26 (el el término de La Nemesia), para afrontar la crueldad de La Negra, un territorio de la Bardena menos popular que el desértico y menos habitual en el perfil de la Extreme (hasta el sábado, la carrera solo la había atravesado en tres ocasiones), pero engañosamente bello. Hasta allí, el pelotón había circulado agrupado, protegiéndose del cierzo lateral y dándose apoyo, rueda con rueda. Pero cuando se soltó la carrera, en el kilómetro 75, después del machaque de toboganes y la cuesta de El Caldero, cada uno tuvo que buscarse la vida como pudo. Pese a que en teoría la carrera discurría neutralizada, el trazado había hecho ya su propia selección, dejando grupos sueltos y desperdigados.

Pasadas todas estas penalidades, a los de adelante les quemaban los pedales. Comenzaron los escarceos antes de llegar a El Paso, con continuos arranques y cortos intentos de fuga. Hasta que, hacia las 12.40 horas, los bikers de cabeza comenzaron a barruntar la subida de El Yugo. El potente rodador irundarra Iñaki Martiarena pegó varios latigazos, pero fue finalmente alcanzado. Y ya, en la bajada de la sierra, Asier Marín se la jugó al todo o nada, luchando contra el cierzo de cara, pero espoleado por el aliento de su gente y el deseo de llevarse por fin el primer puesto de la prueba, regalándole a los vecinos de su pueblo natal una victoria con nombre arguedano en conmemoración del 20º aniversario de la Extreme Bardenas.

premios

La organización recuperó el tramo de las Caídas de La Negra, por el que la prueba solo ha pasado en cuatro ocasiones en 20 años

Grupo más numeroso. Fue para uno procedente de Bilbao, del cual consiguieron atravesar la meta 15 bikers.

Veterano/a. El corredor más veterano fue Gerard Musoll, un ciudadano francés de 70 años. La corredora más veterana fue Gurutze Fernández (53 años).

Jóvenes. Los participantes más jóvenes fueron Ainara San Mamés García (17 años) y Diego Azcona (Pamplona, 17 años).

concienciación

Ciclistas fallecidos. La organización dedicó un minuto de silencio en la salida, a las 8.30, a todos los ciclistas atropellados;sumándose al mensaje de prudencia y respeto hacia las bicis.

traslados: 5

Al Hospital Reina Sofía de Tudela se produjeron el sábado. Ninguno de ellos revistió una especial gravedad, aunque aumentaron las caídas con respecto a ediciones anteriores de la prueba. Uno de los trasladados se fracturó la clavícula y otro se dio un fuerte golpe en la cadera.

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