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El no pensamiento

Luis Beguiristain - Domingo, 25 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

De esto deberían estar hablando los médicos de la psique, pero cuando les he preguntado si han hecho el curso de Control Mental Silva, todos me han dicho que no. La educación social establecida funciona, más o menos, así. Se educa en que el deporte es bueno, y mucho dinero público va a ello, pero nadie se preocupa de regular la mente de la manera apropiada. Todo hay que hacerlo a lo bestia. Messi, Ronaldo y Nadal son tres santos de la humanidad a los que emular. Si son ricos y están quemando el cuerpo de manera inapropiada, a nadie le importa. El ser humano corriente necesita ídolos de trapo, figuras tipo en las que tener su mente puesta. Y algunos jóvenes y medio viejos se ponen a correr por los montes como animales desbocados, generando serotonina y tratando de calmar así la mente de todos aquellos pensamientos que le apabullan. Después se experimenta mejor el placer de la comida y la bebida, se logra dormir de manera aplanada por el efecto del agotamiento, y el ciclo de los días pasa así. En el tiempo libre hay que ir de vacaciones para tener los sentidos en todas aquellas tonterías que nos impidan pensar y aprender a tener los pensamientos quietos a propia voluntad. Así se logra que llegue la muerte sin haber sido conscientes de la vida. A todos esos que se quieren creer fuertes y valientes les digo que valiente es mirar a todas las cosas de la vida de frente, incluido el dolor y el porqué de ello en toda la humanidad. Y es fuerte aquel que aprende a caminar solo: desligándose del plano vulgar del rebaño de la animalidad, donde prevalecen las emociones incontroladas y el sentimentalismo simplón, y la pasión basada en la irracionalidad. Todas las técnicas de los budistas y de las verdaderas órdenes iniciáticas van encaminadas en aprender a parar los pensamientos incontrolados para lograr estar en una frecuencia cerebral baja pero consciente. ¿Es fácil? No, es difícil, pero merece la pena.

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