Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Hegemones

Propaganda europea

Por Miguel Turullols - Domingo, 25 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Galería Noticia

Esta semana la Unión Europea se ha reunido en Bruselas al completo. Al mismo tiempo, la prensa publicaba unas declaraciones del nuevo presidente francés, Emmanuel Macron, en las que hablaba de un renacimiento francés y también europeo.

Hablar de renacimiento es algo precioso. Evoca a esa idealizada época renacentista europea de esplendor cultural e intelectual inspirada en los valores grecorromanos. Pero cuando no hay sustancia detrás de esta evocación, el término no es sino propaganda.

Cuando no sabes hacia dónde navegas, ningún viento es favorable. Que si el renacimiento de Macron, el nuevo eje francoalemán, la futura profundización sin que Inglaterra bloquee posibles avances…

Lo cierto es que todo esto es, por desgracia, mera palabrería. Pero es que no podría ser de otra manera cuando la crisis más grave que atraviesa la UE no es económica, sino existencial.

¿Si no sabes quién eres y qué quieres, qué camino vas a tomar? ¿Puedes siquiera elegir uno? Antes de renacer, nosotros, los europeos, tenemos que repensar muchísimas cosas. ¿Queremos una UE con más países? Todavía hay varios Estados que han solicitado ingresar al club europeo. ¿O, por el contrario, cerramos la admisión mientras profundizamos la unión? Y si es así, ¿qué tipo de unión? ¿Político federal? ¿Económica fiscal? ¿Militar? ¿Todas al mismo tiempo?

Hay un dicho jocoso respecto a la Unión Europea que asevera que la UE nunca aceptaría a un país con el nivel democrático de la propia UE. ¿Avanzamos entonces en nuevos mecanismos democráticos? ¿Una UE de personas en vez de Estados?

Y si somos una UE de personas, ¿qué tipo de personas? ¿Solidarias con los refugiados o no? ¿Con vocación de influir en el mundo o aislacionistas? ¿Ecológica o no? ¿Liberal o socialista?

Demasiados interrogantes, y todavía hay más, pendientes de respuesta que hacen de cualquier declaración grandilocuente nada más que propaganda política. Y, al menos yo, en cuanto la veo en el buzón la tiro a la basura.

Herramientas de Contenido