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“La clave absoluta para combatir el cambio climático es descarbonizar el sistema energético”

El economista ambiental Antxon Olabe resalta que “la batalla del cambio climático se va a conseguir movilizando las conciencias de las personas en todo el mundo”

Ainhoa Bravo / Iñaki Porto - Domingo, 25 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Antxon Olabe, economista ambiental y ensallista.

Antxon Olabe, economista ambiental y ensallista. (Iñaki Porto)

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Antxon Olabe, economista ambiental y ensallista.

Pamplona-Antxon Olabe es un economista ambiental y ensayista que ha publicado 21 ensayos sobre el cambio climático en revistas especializadas, y más de 30 tribunas de opinión en prensa escrita. Además, es autor del libro Crisis climática-ambiental. La hora de la responsabilidad.

¿A qué se debe en gran parte el cambio climático?

-El cambio climático de origen humano, para diferenciarlo de los que ocurren de forma natural, se debe fundamentalmente a las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la combustión por el uso de los combustibles fósiles, principalmente carbón, petróleo y gas. Desde hace más de 250 años estas combustiones fósiles forman, desde la revolución industrial, la base del sistema energético mundial. En la medida que hemos utilizado masivamente esos combustibles fósiles, las emisiones que se han generado se han ido acumulando en la atmósfera y por este motivo se ha cambiado la química de la atmósfera, generando el problema del calentamiento global.

¿Cómo afecta el cambio climático a la sociedad?

-El sistema climático es uno de los sistemas principales que soportan la vida sobre la tierra. Una gran parte de las cuestiones básicas de la sociedad, empezando por el acceso al agua potable, los alimentos que cultivamos, entre otras cosas, dependen muy directamente del clima. Una desestabilización del clima tiene consecuencias sobre la sociedad humana y sobre el resto de la naturaleza muy importantes. Ahora estamos en un nivel de desestabilización inicial, ya es significativo pero todavía estamos dentro de lo que la comunidad científica considera que es el umbral de seguridad de los 2 grados. Por encima de esos dos grados, el tema comienza a ser más complicado porque se desestabilizan los sistemas alimenticios, la agricultura, tenemos más problemas con el acceso al agua potable, empiezan los cambios climáticos extremos, como las olas de calor, sequías, incendios salvajes, aumento del nivel del mar, que ya ha aumentado 20 centímetros y pondrá en riesgo las ciudades costeras, y otra serie de impactos cada vez más importantes.

¿Qué medidas se van a llevar a cabo para reducirlo?

-Lo más importante, la clave absoluta, es ir descarbonizando el sistema energético. Ahora mismo, a nivel mundial, aproximadamente el 80% de la energía que se consume en 2017 procede del carbón, el petróleo y el gas. Por ello, lo que tenemos que hacer en los próximos 10, 20, 30 y 50 años es que esa proporción vaya disminuyendo de forma continuada. Mientras no saquemos los combustibles fósiles del sistema energético el problema no tiene solución. A corto-medio plazo, en los próximos 10 y 15 años, lo más importante es sacar el carbón del sistema energético mundial ya que en muchos países ya se puede sustituir por energías renovables que generan muchas menos emisiones. Después, habrá que ir retirando el petróleo, aunque el proceso va a ser más despacio porque los sustitutos tecnológicos son más complicados. Se estima una transición de 30 a 35 años vista. El gas se utilizará como vector de transición donde no se pueda poner energías renovables pero como mínimo que se quite el carbón y se ponga gas. Esa será la base que se están planteando los países, cada uno con su ritmo.

¿Qué nos espera en los próximos años si esto no cambia, si estas medidas no se llevan a cabo?

-Si no somos capaces de reconducir esto y la temperatura media de la atmósfera empieza a sobrepasar de forma continuada los dos grados, nos adentramos en lo que los científicos llamamos un territorio climático desconocido. Estaríamos hablando de una alteración importante donde los efectos sobre las sociedades humanas y la naturaleza serían muy graves e incluso en determinadas circunstancias, catastróficas. Una de las grandes preocupaciones viene porque el sistema climático no es lineal, es complejo y tiene unos efectos de retroalimentación positiva, que si se activan más allá de un determinado umbral de seguridad, pueden coger vida propia. Los grandes problemas de la sociedad van a venir sobre todo del agua y a través de los alimentos, que son las cuestiones básicas por la que sobrevive la sociedad. Otro gran problema es el nivel del mar, que ya se ha elevado 20 cm y se elevará medio metro al final del siglo, en el mejor de los escenarios. El cambio climático se esta acelerando y, por otro lado, la buena noticia es que la transición energética también.

Nosotros como ciudadanos, ¿qué podemos hacer?

-Se pueden hacer muchas cosas y todas muy importantes. Como ciudadanos hay que ser exigentes ante nuestros responsables políticos. Primero, ser conscientes a quién votamos, qué posición tienen hacia el tema del cambio climático, si les preocupa o no, si es un tema por el que realizan propuestas positivas o si, por el contrario, miran para otro lado. No simplemente votar sino ser exigentes, ver que se cumplan los objetivos. Por otro lado, colaborar con las organizaciones no gubernamentales que defienden el clima y luchan por el cambio climático. Entre otras cosas, priorizar el transporte público, la bicicleta o caminar y, como última opción, compartir coche. Se necesita que haya cierta coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Es muy importante que los gobiernos sientan el aliento de la presión de los ciudadanos, aquellos que se preocupan y les importa este tema porque hay valores morales implicados. El cambio climático es mucho más que una cuestión técnica, afecta a principios de justicia y de equidad en las sociedades, entre otras cosas los que más lo van a sufrir son los que menos han contribuido a generar el problema, las sociedades más pobres. Esto es una batalla que la vamos a conseguir movilizando las conciencias de las personas de todo el mundo.

¿Está Navarra preparada para afrontar las medidas que se plantean en la hoja de ruta del cambio climático?

-Considero que los objetivos que se plantean son correctos y se pueden llevar a cabo. Es cierto que siempre se puede decir que sean más ambiciosos pero lo importante ahora es ponerlo en práctica, que el Gobierno de Navarra tenga la fuerza política y le dé la importancia que este tema se merece y sobre todo que responda ante este gran problema mundial.