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El trabajo legislativo de la oposición se reduce a más de la mitad desde el cambio de Gobierno

Aparca las propuestas normativas y centra la mayor parte de su labor parlamentaria en la crítica al Ejecutivo foral

Ibai Fernandez - Lunes, 26 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Vista general del salón de plenos del Parlamento durante una sesión ordinaria.

Vista general del salón de plenos del Parlamento durante una sesión ordinaria. (Unai Beroiz)

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Vista general del salón de plenos del Parlamento durante una sesión ordinaria.

Pamplona- El trabajo legislativo de los partidos de la oposición en el Parlamento se ha reducido a más de la mitad desde el cambio de Gobierno. En los dos años que llevamos de legislatura, los grupos parlamentarios han registrado una media de 14,5 proposiciones de ley al año, frente a las 38,5 modificaciones legales planteadas durante la pasada legislatura. En su lugar, han crecido las preguntas, orales y escritas, y las peticiones de información al Gobierno, que prácticamente se han duplicado respecto a hace cuatro años.

Durante 2016, el único ejercicio completo de la presente legislatura, iniciada a mediados de 2015, se registraron un total de 2.174 iniciativas parlamentarias, frente a las 1.480 de 2014 o las 1.644 de 2013, ejercicios también complejos a efectos de actividad parlamentaria. Un incremento del 32% que se ha sustentado casi en exclusiva en la labor de control al Ejecutivo de Uxue Barkos.

El Parlamento foral, como cualquier otra Cámara legislativa, tiene asignada una doble función. Por un lado, la propia labor legislativa, que consistente en elaborar leyes o modificar las existentes, lo que puede llevar a cabo mediante propuestas de los grupos parlamentarios, en lo que se conoce como Proposiciones de Ley, o a iniciativa del propio Gobierno, que plantea Proyectos de Ley para su debate, modificación y aprobación por la Cámara. Y por otro, el control y fiscalización al Gobierno, basado en preguntas y peticiones de información para analizar su gestión administrativa. Dos actuaciones complementarias que en la presente legislatura están cayendo en un claro desequilibrio en favor de la actividad de control.

Algo derivado en parte en la creación de sesiones de control al Ejecutivo, en la que los parlamentarios pueden preguntar directamente al Gobierno por temas de actualidad. Una actividad sencilla y muy mediática, centrada sobre todo en la crítica política y que ha ganado espacio a planteamientos más constructivos y propositivos en forma de proyectos de ley, que requieren más trabajo y dedicación, y que con la actual mayoría parlamentaria están casi siempre condenados a la derrota.

SE duplica la actividad críticaLa actividad parlamentaria centrada en la crítica al Gobierno se ha multiplicado así en estos dos años. Las peticiones de información, que los grupos utilizan para recabar documentación sobre decisiones y trámites administrativos del Ejecutivo, han pasado de 370 de media en la anterior legislatura a 747 en la actual. También han aumentado las preguntas escritas, que pasan de 204 anuales a 321. Pero sobre todo crecen las preguntas orales al Gobierno, en su mayoría en los plenos de control, y que se duplican de las 196 a las 463 de media anual en lo que va de mandato de Barkos.

Esta dinámica ha hecho también que las peticiones de comparecencia de los consejeros y la presidenta en comisión se haya reducido ligeramente, pasando de las 237 de hace cuatro años a las 179 de media en lo que llevamos de legislatura. Por contra, las mociones, textos no vinculantes y cuyo debate utilizan los partidos para fijar su posición sobre algún tema de actualidad instando al Gobierno a tomar determinadas medidas, prácticamente se mantienen estables en cuanto a cantidad. 184 de media frente a 183.

Son datos genéricos que incluyen la actividad de todos los partidos, pero que muestran un dibujo general de lo que está siendo la actuación de los grupos parlamentarios en la legislatura del cambio de Gobierno, mucho más centrada en la crítica política que en la proposición de alternativas. Más laborioso y arriesgado en la medida en que más allá de la crítica al Gobierno hay que plantar medidas concretas, pero que pueden dar juego político si se plantean con habilidad;como hizo UPN con la ley para el abono de la paga extra suprimida a los funcionarios, y que a punto estuvo de abrir una crisis entre las fuerzas que apoyan al Gobierno.

En cualquier caso, de las 29 proposiciones de ley registradas en estos dos años, menos de la mitad (11) llevan la firma de la oposición: cuatro fueron planteadas por UPN, otras cuatro por el PP y tres por el PSN. El resto fueron de alguno de los grupos del cuatripartito. De todas ellas, cinco han sido aprobadas, incluidas una de UPN sobre la carrera profesional sanitaria y otra del PSN sobre los derechos LGTBI. También han visto la luz los cambios en Ley de Vivienda, la reforma del Consejo de Navarra y la de Cuentas Abiertas, las tres con la firma del cuatripartito.

Un dato que contrasta con las 33 modificaciones legislativas aprobadas a propuesta de los grupos parlamentarios la pasada legislatura. Una cantidad inusual y motivada por el Gobierno en minoría de UPN, que vio cómo la oposición legislaba desde el Parlamento muchas veces contra su criterio, y también contra el del Gobierno central, que recurrió varias de aquellas normas al Tribunal Constitucional. Sin embargo, no dejan de ser una minoría, dado que la mayor parte de las 154 iniciativas presentadas durante el mandato de Yolanda Barcina fueron rechazadas, lo que no impidió que los grupos entonces en la oposición las plantearan para su debate en el pleno.