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“Hemos sabido transformar esa ilusión e ingenuidad en una gestión de la realidad, y lo hemos hecho bien”

Alberto Ilundáin repasa dos años de Ayuntamiento del cambio en Noáin, los últimos seis meses como alcalde tras la marejada interna que acabó en dimisión de su compañero

Mikel Bernués Mikel Saiz - Lunes, 26 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

El alcalde de Noáin, Alberto Ilundáin.

El alcalde de Noáin, Alberto Ilundáin. (Mikel Saiz)

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  • El alcalde de Noáin, Alberto Ilundáin.

noáin- Ha sido un feudo dominado históricamente por UPN. No en vano, gobernó con holgura las últimas 4 legislaturas. Hasta 2015, cuando los números hicieron posible que Queremos Noáin, EH Bildu e I-E sumasen mayoría. Su alcalde, Alberto Ilundáin, prefiere huir del apelativo de “cambio”. De momento es un Ayuntamiento nuevo, y lo demás ya se verá.

¿Cuál es la valoración de estos dos años al frente del Ayuntamiento?

-Muy positiva. Cuesta pasar de la calle a gestionar un pueblo, pero hemos sabido transformar esa ilusión e ingenuidad en una gestión de la realidad, de lo que marca la institución. Hemos sido capaces de hacerlo, y de hacerlo bien. Está el tópico de que los plazos de la administración llevan otro ritmo, que es verdad. Además, los ciudadanos a pie de calle tenemos una percepción de la administración y de lo que nos gustaría hacer y exigir. De la noche a la mañana te encuentras al otro lado de la barrera y tienes que hacer, en la medida de tus posibilidades, lo que exigías. A veces cuesta, pero hay que mantener ese espíritu.

Tienen la etiqueta de Ayuntamiento del cambio. ¿Se ha cambiado?

-Ese es un título que se tiene que otorgar cuando realmente cambias algo. De momento es el Ayuntamiento nuevo. A partir de ahora se notará más el cambio, aunque sí hemos cambiado muchas cosas de gestión interna. De puertas hacia afuera se ha avanzado por ejemplo en movilidad, un tema que llevo muy dentro, y se han hecho públicos servicios privatizados.

Eso suena mucho a cambio...

-Sí, es algo patente. Y con todo el entramado que conlleva y la creación de una empresa pública en un pueblo como Noáin. Muchas veces dices, ‘madre mía dónde nos hemos metido’. Pero luego los números avalan el esfuerzo. La empresa pública Elortzibar está gestionando el edificio municipal de deportes. Ya que hemos generado esta estructura, la intención es que gestione todos los servicios deportivos de Noáin. Será la siguiente fase.

Dice que los números avalan a la empresa pública. ¿Qué cifras son?

-Para empezar, hemos mejorado la calidad del servicio. Justo antes de empezar con la empresa pública se arreglaron las fugas de las piscinas. Y el balance económico del primer año es de 80.000 euros de ahorro. Además, gestionas el servicio directamente. En una primera fase hemos ido a optimizar los recursos, y ahora tenemos ese colchón para hacer mejoras.

En otros municipios se han revertido servicios como limpieza viaria, de edificios... ¿seguirán ese camino?

-Dentro de ese trabajo interno que trasciende poco a la luz pública, ahora estamos con las licitaciones: actualizarlas, ponerlas al día y sacarlas bien trabajadas para que supongan el máximo beneficio al servicio del ciudadano. Hace un mes sacamos la licitación de limpieza de edificios y ahora estamos con la de limpieza viaria, las más potentes económicamente. Ahí por ejemplo hemos tenido un pequeño ajuste entre el ideario de la calle y el realario de la administración. Uno dice que todo tiene que ser gestionado municipalmente. Y la realidad marca que cada servicio que municipalizas, tal y como está la administración, requiere de una empresa pública. Esa empresa, a su vez, necesita un consejo de administración, un gerente... una infraestructura con unos costes. Hemos adoptado una premisa: Si está bien gestionado, vamos a seguir velando para que siga así. Además, ningún modelo es el paradigma de la buena gestión. Una empresa pública sin control es un agujero, y una empresa privada enfocada solo a determinados intereses, más de lo mismo. El punto medio es una empresa pública bien gestionada o una privada que esté controlada.

¿Puede nombrarme otras medidas que respondan a ese cambio?

-Valoro mucho la atención a los concejos que formamos el valle. Noáin se miraba mucho al ombligo, y se ha cambiado la relación con los concejos parar generar una dinámica de que todos pertenecemos a lo mismo, y Noáin provee de recursos para el buen funcionamiento común... Estamos haciendo partícipes a los concejos de los procesos, sobre todo los que les afectan, como el Plan Urbanístico. Eso antes no se hacía. La empresa pública, gestionar de otra manera y mejor en muchas ocasiones el personal municipal... ahora se está haciendo ese balance. Nos hemos preocupado de ser óptimos en la gestión, y con esos resultados podremos hacer cosas. También hemos creado una segunda línea de inspección tributaria a las empresas, algo en lo que ya éramos pioneros. Queremos incrementar ese control porque es de justicia que todos paguemos en la medida de nuestras posibilidades, y que eso nutra de dividendos al pueblo.

Además tienen siete polígonos...

-Los polígonos marcan el carácter del municipio y son muy provechosos porque generan empleo y actividad. Y tienen que contribuir en la medida de sus posibilidades.

¿Cómo se llevan con sus socios de Gobierno? ¿Hay sintonía completa?

-La sintonía completa no la tenemos ni nosotros mismos (se ríe). Pero es más fácil llegar a acuerdos que a desavenencias. En el 90% de los temas llevamos una línea común. Por supuesto que si vamos a cosas más pormenorizadas pueden surgir matices, pero no ha habido grandes discrepancias. Esos matices muchas veces vienen provocados por falta de comunicación. El único que tiene dedicación exclusiva y un sueldo soy yo, el resto de concejales no tiene esa disponibilidad ni remuneración más allá de las dietas por reuniones. Y compaginar la vida laboral y familiar con la política resulta complejo. Igual no somos capaces de hacer todas las reuniones que desearíamos y falta ese tiempo para pulir pequeños matices, darle dos vueltas a las cosas... Además, tenemos muchos melones abiertos. Esto es muy sencillo si te dedicas a que el tiempo pase y la administración vaya con ritmo de administración. Pero en el momento en el que empiezas a cambiar esa dinámica habitual, te exige más dedicación, reuniones...

¿Y con la oposición? ¿Hay puntos de encuentro o es destructiva?

-No me parece una oposición destructiva. Ellos tienen su papel y tienen que ser críticos con lo que hacemos. Todos los entes políticos tienen que estar en pro de que las cosas salgan bien. Por eso se ha activado la Junta de Portavoces, para convocar a todos los grupos. Hay temas como la nueva ordenanza de bajeras en la que todos hemos estado trabajando y no ha sido utilizada para atacar. O el Plan Urbanístico, que va a superar esta legislatura. El que venga, del grupo que sea, se lo va a encontrar. Y ha tenido que sentirse partícipe. Desde el primer momento también quisimos que la oposición estuviera en la Mancomunidad del Servicio Social de Base. Significa que gestiona en la misma medida que tú un ente público. Pero tiene que ser así porque la crítica sin conocimiento es gratuita y fácil. Si estás en las reuniones y has tenido oportunidad de preguntar y participar, es más difícil hacer esa crítica destructiva.

También será más fácil para ustedes entender sus argumentos...

-Claro, e incorporarlos. Hay muchas cosas que nosotros no vemos y ellos igual sí. Es enriquecedor y otra forma de hacer política, involucrando a todo el arco político pese a tener mayoría.

Dice que tienen muchos melones abiertos. ¿Qué proyectos destacaría de aquí a que finalice la legislatura?

-Me planteo los que quedan de aquí a que acabe el año. Tenemos un proyecto que será pionero en España, un nuevo modelo de gestión de vivienda que incluso se ha proyectado para un concurso europeo. Consiste en viviendas en cesión de uso. Lleva funcionando muchos años en Europa y rompe los estándares del mercado. Supone volver a la esencia de las cooperativas de los años 70 y 80. Une a los vecinos en proyectos grupales con un nuevo modelo de la no posesión del bien. Todo esto elimina el carácter especulativo de vivienda, lo parte de raíz. Creemos que es muy interesante.

¿Y arrancará este año?

-Sí. Hay varias parcelas propiedad del Gobierno de Navarra y estamos esperando la firma definitiva de la cesión, pero el proyecto ya está prácticamente diseñado. Son dos parcelas de la zona de la plaza de los Fueros y calle Navarra. También se aprovechará para mejorar la eficiencia energética de toda esa manzana.

¿Cómo están las arcas municipales?

-El balance con el cierre de cuentas es muy positivo. Tenemos en la caja 1,2 millones para gastar, si Montoro nos deja... Hemos demostrado que es posible gestionar tan bien como los que estaban antes, o incluso mejor. Parecía que solo los grupos conservadores eran capaces de gestionar nuestro dinero, y ese paradigma ha desaparecido. En grandes capitales y pequeñas localidades se está demostrado que la gestión eficiente no tiene nombre político. La verdad es que Noáin tiene una deuda muy moderada, hasta el punto de que no compensa amortizarla. Pero hemos sido cautos y hemos esperado a generar dinero para hacer cosas, que es lo que hace cualquier familia con sentido común.

¿Y qué harán? En su día hablaban de un Centro de Día o Residencia de Ancianos...

-Es verdad que iba en nuestro programa. Pero estamos en una Mancomunidad de Servicio Social de Base, y en paralelo está la reforma local de las comarcas. Aunque hemos empezado a trabajar en ello, nos ha pillado un poco a traspiés. Estamos a expensas de lo que pasa con las comarcas. Sí tenemos un proyecto participativo para el parque Bisaires y otro muy interesante de gestión integral de polígonos, dotándonos de servicios de seguridad, Internet, movilidad... Los polígonos son las ovejas negras de los municipios, los últimos en ser atendidos. Y queremos revertir eso, no solamente con el control fiscal. Vamos a empezar a trabajar con Mocholi, un polígono muy establecido, con empresas importantes y muy consolidadas. En base a sus necesidades y a los servicios que podamos aportar, queremos crear un modelo que, una vez funcione, sea extrapolable a los demás polígonos. Creemos será algo muy interesante. También seguiremos seguramente con la fase dos del calmado de tráfico de la calle Real.

Han recuperado el turno de noche en la Policía. ¿Con qué resultados?

-Siempre buenos. Que un municipio sea capaz de mantener un servicio básico como la seguridad las 24 horas, tanto para los ciudadanos como para las empresas, es importante. Aquí hay muchas empresas, y a nivel de usuario tranquiliza saber que si tienes un percance a cualquier hora te va a atender una persona que conoce el municipio. En su día se analizó y se vio que era posible y que el esfuerzo merecía la pena. En la misma línea, vamos a ser de los primeros en poner turno de mañana en las bibliotecas públicas. Es un servicio muy importante, desde el área de Cultura y Biblioteca nos pidieron que estudiáramos la posibilidad, se valoró y se creyó que al menos es interesante hacer una experiencia piloto a partir de septiembre para ver cómo funciona y qué demanda tiene. Y también estamos muy contentos de poder abrir esa posibilidad.

Recuerdo un Pleno repleto de vecinos enfadadísimos con las tasas y ordenanza de terrazas. ¿Tiene sentido meterse en un fregado así con un tema que no era polémico?

-Es mucho más sencillo no meterse en fregados, sin duda. La forma fácil de llevar esto es dejar que todo siga igual y mantenerse a un lado. Aquí hay una primera motivación política, siempre lo he dicho. Hay que poner en valor el espacio público. Es de todos y en el momento en el que lo conviertes en un interés particular y económico, tiene que estar gravado. La regulación ya estaba hecha con la ordenanza. Cuando entramos se hizo una nueva ordenación de tasas a todos los niveles, y una de las que sufría mayor incremento era la de veladores y terrazas. Sobre todo porque antes se gravaba lo mismo al que ponía una terraza y a la noche la quitaba que al que tenía una terraza las 24 horas. ¿Que no generaba problemas? Para mí no es un problema que vengan 50 vecinos al Pleno, eso demuestra interés. Para mí el problema es que muchos vecinos sufran las molestias de esas terrazas, porque empiezas a mover papeles y te das cuenta de que hay muchas quejas.

Por último, ¿confía en mantener el cambio dentro de dos años?

-En la medida en que seamos capaces de hacer, y de hacer bien aunque haya cosas a las que no lleguemos, la ciudadanía percibirá si somos garantes del cambio y si ha sido para mejor. Luego estará en su mano seguir así o volver a lo de antes. Yo espero que seamos capaces de hacer muchas cosas y en muchas áreas diferentes, siempre buscando la generalidad y el bien común. En esas estamos.

las claves

“Si la oposición está en las reuniones y ha tenido la posibilidad de preguntar y participar es más difícil hacer una crítica destructiva”

“Tenemos un proyecto pionero en España de vivienda en cesión de uso. Es volver a la esencia de las cooperativas de los 70 y 80”

“Hemos sido cautos y hemos esperado a generar dinero para hacer cosas, que es lo que hace cualquier familia con sentido común”

“Es mucho más sencillo no meterse en fregados. La forma fácil de llevar esto es dejar que todo siga igual y mantenerse a un lado”

“En la medida en que seamos capaces de hacer, y de hacer bien, la ciudadanía percibirá si somos garantes del cambio, y si ha sido para mejor”

“Parecía que solo los grupos conservadores eran capaces de gestionar nuestro dinero, y ese paradigma ha desaparecido”

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