Joan Amendux Garro

Antonio Urra Maeztu - Jueves, 29 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

A todos nos suenan como escritores antiguos en euskera Etxepare, Axular o Leizarraga, por ejemplo, pero mucho menos Joan Amendux Garro, y podemos decir que fue éste quizá el primer poeta vasco. Era hijo del médico Miguel Garro y de María Satrústegui (apellidos bien nuestros). Nació en la Nabarrería en 1544 y a los tres años quedó huérfano y se hicieron cargo de él sus familiares, sobre todo su tío de Valtierra. Contar su vida peculiar puede ser el argumento de una novela de la picaresca. Desde los doce años “para servir amos” fue a Zaragoza, a los 14 años a Sevilla, luego a Flandes. Dilapidó la herencia de sus padres, fracasó en una tienda de telas en la calle Txapitela, sus muchas deudas lo llevaron a la prisión de Tafalla. En la cárcel, en el año 1567, escribió en euskera una elegía que comienza: Emen natza ortzirik… donde, no podía ser de otro modo, transmite el ambiente negro y triste de su vida. Al salir de la cárcel se quedó de carcelero. Se le recuerda en una placa en Tafalla. Murió hacia 1580, sin cumplir los 40 años. Una vida corta pero intensa. Llama la atención cómo conservó su lengua materna con una vida tan agitada por el mundo, hasta el punto de escribir su melancólica elegía en euskera que era la lengua hablada por el pueblo (¿también en Valtierra?) pero no se usaba para escribir. Un personaje más nuestro que no debemos olvidar. Como se ha dicho: “Quien olvida su pasado no tiene futuro”.