Primer año de Duterte en Filipinas, con más de 7.000 muertos en su “guerra antidroga”

Human Rights Watch califica el primer año de mandato como una “calamidad” para los derechos humanos

Sábado, 1 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Rodrigo Duterte.

Rodrigo Duterte. (Foto: Efe)

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Rodrigo Duterte.

MANILA- Rodrigo Duterte cumplió ayer un año como presidente de Filipinas con un amplio respaldo a su gestión, pero también entre fuertes protestas por los más de 7.000 muertos de su “guerra antidroga” y la ley marcial en Mindanao.

Sin embargo, entre el 75 y el 80 por ciento de los filipinos está satisfecho o muy satisfecho con la gestión de su líder, según las últimas encuestas de las consultoras SWS y Pulse Asia, publicadas con motivo del aniversario de su llegada al poder.

Además de gozar del respaldo ciudadano, Duterte conserva un fuerte apoyo en la Cámara de Representantes, donde generalmente cuenta con luna amplia mayoría de los 297 diputados para dar luz verde a sus generalmente polémicas iniciativas.

En su “guerra contra las drogas”, Duterte ha brindado un ambiente de impunidad en el que tanto policías como patrullas vecinales y particulares han matado a más de 7.000 presuntos drogadictos y narcotraficantes, de ellos 3.116 abatidos por agentes tras supuestamente resistirse al arresto.

Por ello la organización Human Rights Watch (HRW) calificó esta semana como una “calamidad” para los derechos humanos el primer año de mandato del presidente de Filipinas y reiteró su petición de llevar su “guerra contra las drogas” a la Corte Penal Internacional (CPI).

Mientras, unos 500 manifestantes desfilaron ayer por las calles de Manila en dirección al Palacio de Malacañán para protestar contra lo que consideran asesinatos extrajudiciales arbitrarios que en general afectan a las clases más pobres y vulnerables de Filipinas.

La polémica ha acompañado casi de forma constante a este presidente caracterizado por su retórica directa y en ocasiones soez que acaparó una fuerte atención internacional cuando el pasado septiembre durante un discurso llamó “hijo de puta” a su entonces homólogo Barack Obama.

Aunque pidió perdón tras el revuelo generado por el insulto, lo cierto es que el mandatario ha seguido utilizando habitualmente la expresión “hijo de puta” en sus alocuciones púbicas, e incluso se la ha dedicado en varias ocasiones a los obispos de la influyente Iglesia Católica filipina.

Duterte y la Iglesia han protagonizado numerosas tensiones, en parte por la intención del presidente de restaurar la abolida pena de muerte en el país mediante un proceso que de momento está pendiente de una decisión del Senado. - Efe